Según información de New York Times, las búsquedas web convencionales cayeron un 3 por ciento en la segunda mitad del pasado año, después de años de crecimiento, mientas que las búsquedas en motores verticales aumentaron un 8 por ciento en el mismo periodo.

No se trata sólo de que la gente esté ávida de contenidos, que lo está, sino que empezamos a cambiar nuestros hábitos de búsqueda, hacia contenidos más adecuados a lo que buscamos y muchos vamos a fuentes originales de información, sin tener que pasar por Google lo que queremos.

Los usuarios ya saben buscar artículos que quieren comprar en Amazon o ir directamente a IMDB en busca de información de actrices que regresan o a Wikipedia para encontrar información de ese país lejano que aparece en las noticias. Google es un intermediario innecesario y evitable que se encuentra entre nosotros y nuestras fuentes de información contrastadas.

Este cambio de comportamiento se hace más visible en el mundo móvil y en esta era de las apps. Los usuarios están más dispuestos a buscar información del tiempo, noticias y mapas directamente a través de apps concretas, que vía Google.

Esta transformación ya está en marcha y explica recientes movimientos de Google por comprar proveedores de contenidos, como Zagat y Frommer, de comida y viajes rgoogleespectivamente. Google quiere seguir siendo la entrada por defecto en Internet y ofrecer todo, rápidamente y en pocos pasos.

Esta estrategia de único punto de entrada puede resultar inteligente, teiendo en cuenta que el mundo móvil se dirige hacia las búsquedas “manos libres”, mediante apps nativas, del tipo Siri o S-Voice, o a través de nuevos dispositivos, como las gafas Google. En muchas situaciones, la entrada en la web puede ser más sencilla vía apps concretas.

De momento, Google es el portero de entrada al resto del mundo web. Sin embargo, cuando Facebook presente su nueva super app podremos vislumbrar las futuras batallas por ganar en esta guerra de la ubicuidad móvil.