Gateway espera que con esta drástica reestructuración de plantilla, a la que tendrá que dedicar 475 millones de dólares (8.6450 millones de pesetas) volver a ser rentable para finales de año. Alrededor de un 15% de los despidos se producirán en Estados Unidos, así como la clausura de la planta de fabricación de Salt Lake City y de diversos call centers en todo el país.

La compañía pretende centrarse en el mercado estadounidense, a su juicio el más interesante, y donde espera que se incremente la demanda durante el tercer y cuarto trimestre. De ahí que haya tomado la decisión de cerrar sus instalaciones en Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Singapur. Asimismo, Gateway está planteándose salir del mercado europeo.

En concreto, la empresa prevé ahorrar alrededor de 300 millones de dólares (54.600 millones de pesetas) con su plan de reducción de costes y dejar atrás su imagen de "fabricante de PC". A partir de ahora Gateway tratará de constituirse como proveedor de soluciones tecnológicas personalizadas para lo cual está preparando seis nuevas líneas de negocio entre las que se incluyen productos de hardware, comunicaciones, aplicaciones, formación, financiación y servicios empresariales.

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