Así, y según el informe, el uso de redes socialesentre los españoles es un hábito de lo más común, ya que el 44,6 por ciento de los internautas utiliza estos servicios, de los que 7 de cada 10 usuarios tienen menos de 35 años.

Entre la utilidad dada a las redes sociales, mayoritariamente son usadas para compartir o subir fotos (70,9 por ciento), enviar mensajes privados (62,1 por ciento) y comentar las fotos de los amigos (55 por ciento), aunque también para cotillear (46,2 por ciento). 

En cuanto a la privacidad, el informe advierte de la existencia de tres momentos críticos: el de registrarse, donde la existencia de formularios muy amplios puede suponer un peligro para la intimidad de los usuarios al desvelar detalles relativos a la ideología política, orientación sexual y preferencias religiosas; cuando se desarrolla la actividad en la red, ya que en algunas ocasiones se produce una publicación de información personal excesiva por parte de terceros o por el hecho de que se permite la indexación de los perfiles en buscadores;  y en el momento en que el usuario quiere darse de baja del servicio, en el que las páginas web ponen demasiados obstáculos, además de que no se conoce cuánto tiempo conservan la información de sus usuarios.

Además, el 43 por ciento de los usuarios de redes sociales tiene configurado su perfil de forma que puede ser visto por cualquier persona, esto conlleva riesgos para la privacidad que no siempre son suficientemente valorados.

Existen otros riesgos como: la suplantación de identidad, la instalación y uso de cookies sin conocimiento del usuario (lo que permite almacenar d información sobre el mismo y su de navegación); y la generación de spamdirigido al resto de los usuarios de la red gracias a la recopilación de sus direcciones.

Por último, y en lo que a los menores respecta, cabe destacar que las redes sociales no disponen de sistemas “eficaces para identificar y verificar la edad de los usuarios, y que controlen y limiten el acceso de menores de edad, tal y como exige la legislación actual”. Según se recoge en el estudio, el tratamiento de datos de menores se encuentra ante un riesgo, en la medida en que estos podrían estar siendo tratados bajo un consentimiento no válido.