A principios de 2006, el departamento de estado estadounidense comenzará autorizar pasaportes con chips RFID de 64 bit, que incluirán el nombre, nacionalidad, género, fecha y lugar de nacimiento del titular del pasaporte, así como una fotografía digitalizada del mismo.

El Gobierno de Estados Unidos tiene la intención de mejorar la seguridad de los pasaportes para hacer más difícil su falsificación, especialmente a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.