A principios de 2006, el departamento de estado estadounidense comenzará autorizar pasaportes con chips RFID de 64 bit, que incluirán el nombre, nacionalidad, género, fecha y lugar de nacimiento del titular del pasaporte, así como una fotografía digitalizada del mismo.

El Gobierno de Estados Unidos tiene la intención de mejorar la seguridad de los pasaportes para hacer más difícil su falsificación, especialmente a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El Departamento de Estado realizó la propuesta de pasaporte electrónico en febrero, recibiendo un aluvión de críticas negativas. El organismo recibió más de 2.445 quejas, en su mayoría por el miedo de los ciudadanos a aspectos relacionados con la seguridad y privacidad.

Las tarjetas estarán revestidas de un material en la parte de atrás y el lomo que bloqueará las ondas de radio para impedir el hurto, y no mostrarán la información personal a menos que se haga con un lector RFID. Los chips de las tarjetas utilizarán una firma digital encriptada para impedir la falsificación

Algunas organizaciones como American Civil Liberties Union o Electronic Frontier Foundation han expresado algunas objeciones al respecto de los nuevos pasaportes. Alegan que los chips RFID pueden ser escaneados de forma remota, lo que podría permitirles hacerse con los datos de miles de usuarios en lugares de concentración masiva, como los aeropuertos.