Tras escudriñar el caso del gobierno federal contra el fabricante de software, los jueces del Tribunal de Apelaciones del distrito de Columbia han criticado duramente al juez Thomas Penfield Jackson por haber hecho ciertas declaraciones a los periodistas durante el proceso judicial. Así que, como Microsoft pretendía, se ha conseguido dar la vuelta a la tortilla y centrar la atención en la mala actuación por parte del juez que pretendía la división de la compañía.

Después de los resultados obtenidos en la vista oral, expertos en el caso afirman que la compañía tiene poco camino ya por recorrer hacia la victoria, ya que se cree que el gobierno de Bush beneficiará al fabricante de software en la toma de decisión de dividir la compañía o no.

William Kovacic, profesor de la universidad de Washington, afirma que el departamento de justicia ha perdido razón en la vista oral de la pasada semana. Piensa que el Tribunal tiene numerosas dudas acerca de los planes de reestructuración del Gobierno, lo que indica que la decisión del Tribunal de Apelaciones, que se espera tenga lugar el próximo mes de junio, no contemplará la división de la compañía.