La sentencia dictada por la jueza tendrá una vigencia de cinco años, aunque el tribunal puede prolongarla, y prohíbe a Microsoft tomar represalias contra los fabricantes de ordenadores que ofrecen productos de software que sean competencia de Microsoft. El fallo completo tiene más de 300 páginas, entre las cuales se pueden encontrar 14 dedicadas a describir los remedios que se le aplican a la compañía demandada.

Se prohíbe a Microsoft, por tanto, según afirma la sentencia, “tomar represalias contra los fabricantes de ordenadores o productos independientes de software que se propongan desarrollar, distribuir, promover, usar, vender o licenciar cualquier software que compita con el de Microsoft o cualquier producto o servicio que distribuya o promueva cualquier middleware que no sea de Microsoft”. Entre los productos middleware se incluye el software para navegar por la Red, para mensajería instantánea y para archivos de música o vídeo.

Microsoft debe entregar un notificación escrita al menos con 30 días de anticipación cuando quiera dar por finalizado un acuerdo de licencia, y debe explicar por qué desea hacerlo. La compañía también debe aplicar términos y condiciones uniformes en los acuerdos de licencias y debe cobrar bajo cumplimiento de los términos publicados en un sitio web al que podrán acceder los demandantes del caso y las empresas implicadas.

Microsoft ha afirmado que “estamos satisfechos porque el tribunal ha aprobado condicionalmente el acuerdo de conciliación, que es un compromiso duro pero justo”, como ha dicho Jim Desler, portavoz de la compañía.

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