Con el correo basura, los virus y troyanos y la falta de privacidad de los usuarios, el e-mail ha pasado de ser la “killer application” de la comunicación al gran problema de empresas y usuarios.

Ningún producto ni tecnología conseguirá mantener limpios nuestros buzones de correo electrónico. Ésta es una de las conclusiones a las que han llegado los expertos reunidos en el evento E-mail Technology Conference que ha tenido lugar en San Francisco el pasado mes de junio.

El primer paso para “asegurar” el e-mail es identificar al remitente, un problema bastante complejo para cuya solución se están desarrollando varias alternativas: Sender ID, Caller ID de Microsoft y DomainKeys de Yahoo son algunas de ellas (más información en Noticias en este mismo número, y en la pág. 19 de PC World nº 208, de abril de 2004).

En segundo lugar, habría que revisar el papel que jugamos los usuarios en la seguridad del e-mail. Lo primero que habría que hacer es “educarnos, a nosotros mismos y a los que nos rodean”, según afirmaba Vinton Cerf, pionero de Internet, mientras explicaba su concepto de “ciberhigiene” para evitar la propagación de los virus.

Pese a todo, los expertos admiten que podría decaer la popularidad del e-mail, cada vez menos amigable y rápido que otras alternativas. Según explica el propio Cerf, “un intercambio de mensajes que dura tres días se puede sustituir por una llamada telefónica de cinco minutos”. Por tanto, los sistemas de mensajería instantánea y de telefonía sobre IP se pueden convertir en una interesante alternativa al correo electrónico. No obstante, los expertos creen que los spammers también atacarán estos medios, ya que, como afirma Philip Zimmermann, creador del sistema de encriptación PGP (Pretty Good Privacy), “la erosión de la privacidad es un derivado de la Ley de Moore: la capacidad de los ordenadores para perseguirnos se duplica cada 18 meses”.