La nueva regulación que afectará a los servicios digitales a través de Internet, entrará en vigor el próximo 1 de julio, después de varios meses de protestas y críticas especialmente desde Estados Unidos hacia esta normativa.

Con esta medida la Unión Europea pretende hacer más competitivos los precios europeos en el mercado internacional, ya que hasta ahora los productos digitales de la Unión tenían que competir con productos exentos de IVA como los procedentes de Estados Unidos. Con la reforma, las empresas de fuera de la UE tendrán que gravar con el IVA los productos digitales que vendan en la UE: hospedaje de sitios web, mantenimiento y actualizaciones de software, suministro de imágenes, texto, información, bases de datos, música, películas, juegos, así como la retransmisión de eventos vía Internet.

Para expertos de países fuera de la Unión Europea, la medida es claramente discriminatoria para esos países, y alegan que en contra de lo que la UE pretende, reclamar el IVA a países no europeos va a perjudicar el comercio electrónico en Europa. Las empresas no europeas tendrán que registrarse ante la autoridad competente sobre el IVA de un país cualquiera de la Unión, y aplicar el IVA que tenga cada país de cada uno de sus clientes. La complejidad del proceso hace que la Unión Europea no contemple medidas para impedir que las empresas no cumplan este requerimiento, aunque algunas compañías de comercio electrónico como eBay ya han afirmado su intención de cumplir la norma.

Los clientes europeos de comercio electrónico no verán aumentados los precios, ya que el IVA que se aplica a los productos adquiridos vía Internet no sufrirá cambios. La medida sí que afectará, en cambio, a los productos no europeos que se adquieran dentro de la UE, que sí se verán gravados, eventualmente, con el IVA.

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