En la era digital, ¿se encuentra el PC al final de su andadura? ¿Desaparecerá por completo de las oficinas cuando las nuevas máquinas conquisten el entorno de trabajo? Seguro que en algún momento todos nos planteamos estas cuestiones. Bien, intentemos analizar la situación y arrojar un poco de luz entre tantos interrogantes.

Con independencia de que nos encontremos en un aeropuerto de Tokio, Madrid, Nueva York o Roma, todas las salas de espera se encuentran llenas de personas conectadas con sus smartphones. Muchos de los que viajan por trabajo dejan sus portátiles en casa y optan por máquinas versátiles tales como el iPhone, que permiten surfear en Internet, leer y contestar emails, además de atender los asuntos de negocio que requieren prioridad. Estas actividades las hacemos con la naturalidad que nos brinda el estar siempre conectados a Internet, con independencia del lugar y momento.

Como resultado, en muchas situaciones, el PC clásico está comenzando a ser cada vez menos utilizado. En los lugares donde simplemente se utilizan para acceder a la red, no necesitamos ya ningún equipo conectado. Se están reemplazando por máquinas como el smartphone o “browers con un teclado”. En determinados entornos de trabajo en los que la creación de contenidos desempeña un papel crucial, como por ejemplo la redacción de textos, los PC y portátiles con pantallas y teclados todavía son herramientas esenciales.

El escenario en el que se mueve el usuario también está cambiando en la oficina. En tan sólo cinco años, el lugar de trabajo actual con ordenadores instalados y conectados, dejará de existir, para dar paso a equipos móviles, que aumentarán considerablemente. Y los modelos gestionados desde un punto central conquistarán el mundo de los negocios, debido a que operan en entornos virtualizados y no necesitan procesadores, discos duros, sistemas integrados de almacenamiento y software; todo es Plug and Play, mucho más sencillo, económico y accesible. Los empleados no tendrán sus propios ordenadores y guardarán sus datos en un datacenter central. Gracias a la tecnología de virtualización, el usuario puede tener la individualidad que ofrece un PC, pero como cliente virtual y no como un ordenador encima de una mesa. Así, es posible reducir los costes de administración ya que el departamento de TI no tiene que gestionar cada máquina individualmente.

Cuando miramos al futuro, vemos que éste viene marcado por un mayor uso de este tipo de equipos. Otros, como los portátiles, emularán este principio y reducirán progresivamente sus dimensiones. Sólo el diseño, la cuestión de la necesidad de teclado y el entorno en el que nos movemos, serán los factores decisivos. Gracias a la nueva tecnología de comunicaciones móviles LTE, todos podremos comunicarnos de forma rápida y en casi cualquier lugar. Conceptos actuales como Cloud Computing permiten la gestión eficaz de estas máquinas inteligentes y proporcionan el flujo deseado de información y la potencia necesaria. Desaparecerán pronto los equipos tradicionales y los nuevos dispositivos que dominarán el mundo se diseñarán de forma que no requieran prácticamente ninguna atención o mantenimiento por parte del usuario. Para nosotros, los usuarios, será invisible el ordenador que está dentro de nuestro equipo.

Dr. Joseph Reger, CTO de Fujitsu Technology Solutions