El Informe señala los cambios que implica el hecho de que un medio de comunicación no pueda ser controlado por una sola nación, por lo que deben tenerse en cuenta algunas recomendaciones que distinguen las nuevas normas de las utilizadas en el pasado. Respecto a este punto el Consejo destaca que cuando no haya acuerdos de carácter mundial en la definición de delitos en Internet "la fórmula más efectiva que los gobiernos deben llevar a cabo consiste en desarrollar mecanismos que lleven a la gente a protegerse por sí misma de los contenidos de Internet que consideren inapropiados".

De esta forma, según el Informe, los gobiernos deberán confiar en la comunidad Internet para regularse a sí mismos. Por otra parte, destaca la falta de conocimiento que existe entre los legisladores sobre el papel de la innovación tecnológica. De esta manera advierte de los peligros que puede representar la legislación sobre la Red.

El Informe del Consejo Estadounidense para Internet también hace hincapié en el problema de Europa, ya que impide la existencia de un mercado amplio en el sector y principalmente en el comercio electrónico. Además señala los contrastes existentes entre algunos países europeos integrados en la era digital y otros, como España y Portugal, que, por el momento, mantienen porcentajes de penetración de Internet en la población por debajo del 10 por ciento.