Si está cansado de ver cómo el sueldo que tanto le ha costado ganar trabajando duramente día a día, se evapora antes de lo previsto cada mes. Si es de los que le gusta llevar hasta el más mínimo detalle de la contabilidad del hogar o, incluso, si es de esa clase de personas de las que podemos considerar previsoras, y realizar una serie de inversiones a largo plazo para disponer en un futuro lejano de una importante suma de dinero, la solución puede estar, además de en la férrea voluntad de uno mismo en querer controlar sus gastos, en dedicar diariamente unos cuantos minutos al ordenador personal aplicando correctamente las herramientas disponibles en el mercado para la gestión de la economía doméstica.

¿Cómo es posible? No puede ser verdad, pero ¡si sólo estamos a mediados de mes! ¿Qué ha podido ocurrir? Una y otra vez, incrédulos ante un mensaje que bien podría decir "Operación no disponible, saldo insuficiente", nos hacemos la misma pregunta repasando pormenorizadamente el papel que refleja el extracto de nuestra cuenta bancaria, sin reconocer que día tras día hemos estado sacando dinero sin prestar demasiada atención a nuestro saldo restante, y lo que es peor aún, sin prever los gastos que están por llegar.

Cincuenta mil por aquí, treinta mil de allá, otras veinticinco de esto y otras quince de lo otro. Por mucho que intentamos recordar en donde hemos metidos todo el dinero con el que contábamos inicialmente, siempre hay una cantidad significativa que parece haberse volatilizado sin saber muy bien dónde ha ido a parar, culpándonos a nosotros mismo de lo derrochadores que somos.

A raíz de este cotidiano episodio, que se repite una y otra vez cada mañana de domingo en el cajero automático de cualquier sucursal bancaria próxima a nuestro domicilio, surge entonces el firme propósito de acabar con este incontrolado estilo de vida. Tanto trabajar para que todos los meses ocurra lo mismo, suspirando porque el resto del mes transcurra lo más rápidamente posible.

Obviamente, siempre queda el recurso de sacar un trozo de papel y "hacer números". Un trozo de papel, que con la misma rapidez como la cual se compuso, termina olvidado en la papelera. Quizás, los más disciplinados, hagan uso de un cuaderno contable para relejar de un mejor modo todos los movimientos, pero con la cantidad de operaciones que se dan al cabo del mes, dicha tarea, como poco, resulta tediosa, sin que a la postre obtengamos informes o resúmenes que nos permitan tener una visón global de nuestras finanzas.

Herramienta adecuada

Lógicamente, el ordenador se presume como la herramienta más adecuada para facilitar y agilizar este rutinario trabajo. Claro está, que el ordenador por si sólo no es capaz de ayudarnos, precisa de los necesarios programas para componer el equipo perfecto que nos ayude en nuestras más diversas tareas. Por otra parte, una inmensa mayoría de nuestros lectores conocerán o harán uso de una serie de aplicaciones denominadas hojas de cálculo que permiten, entre una infinidad de posibilidades, reflejar de una forma más o menos clara y sencilla nuestro estado de cuentas. Pero la elaboración de dichas hojas resulta quizás demasiado compleja para determinados usuarios domésticos, y aún en el hipotético caso de que se consiga componer una hoja lo suficientemente completa y funcional, ésta carecerá de una elaborada interfaz que facilite el acceso a las distintas opciones, y de otras muchas más opciones relacionadas con el mundo de las finanzas, que requieren de la programación para su implementación.

Por tanto, la solución más efectiva, son las aplicaciones específicamente diseñadas para la administración financiera a escala doméstica o particular, con las cuales de una forma sencilla y cómoda cualquier usuario pueda administrar eficazmente su economía, y sin que esta labor le suponga un esfuerzo añadido que reduzca escaso tiempo libre del que se suele disponer en el hogar.

Pero las posibilidades de estas aplicaciones van mucho más allá que el simple reflejo de un balance de ingresos y gastos, resúmenes de cuentas o informes de gastos. Con estas versátiles y potentes herramientas podemos, no solo llevar al día nuestras cuentas, controlar los gastos o, incluso, realizar previsiones presupuestarias, sino que también posibilitan la realización de otras operaciones más complejas y más acordes con las últimas tendencias en comunicaciones y banca electrónica. Por ejemplo, las aplicaciones más completas y sofisticadas cuentan con una especie de asesor financiero que ofrece avisos y consejos sobre los asuntos que se le indiquen, muestran información de alto interés relativa a saldos de cuentas, hábitos de consumo, fechas importantes de pagos, precios de inversiones, o presupuestos. Asimismo, están capacitadas para programar la búsqueda de información que se incluye en los anuncios de entidades financieras acerca de los asuntos de los que desea tener información de última hora. También, incluso, estas aplicaciones son capaces de alertarnos cuando se detectan problemas potenciales basados en el análisis de la información.

En definitiva, hoy enfrentamos dos soluciones conocidas, completas y prácticas para quienes quieran o tengan que llevar un estricto control de sus finanzas dentro del ámbito personal y doméstico.

Microsoft Money 99

Como no podía ser de otro modo, el rival más duro al producto de Intuit es la omnipresente Microsoft. De entre las numerosas virtudes y defectos de esta firma, hay siempre una característica común en todos sus productos, la facilidad de uso. Ya desde sus inicios, la empresa del polémico Bill Gates tenía bastante claro las necesidades de los usuarios domésticos, así como el potencial económico que para su negocio representan de este tipo de aplicaciones. Por tanto, suele ofrecer productos que aúnan funcionalidad con facilidad de uso, la combinación perfecta para el usuario particular.

Alejado un tanto de sus últimas faraónicas creaciones dirigidas a las nuevas empresas y negocios. Microsoft Money 99 se presenta, al igual que su rival, como una eficaz y sencilla herramienta para administrar el presupuesto familiar permitiendo un exhaustivo seguimiento del dinero que entra y sale del hogar.

Con la inestimable ayuda del ordenador y de esta aplicación, podremos ver, siempre que se utilice convenientemente, los agujeros negros de nuestra economía e intentar poner en marcha planes de contención para que de una vez por todas levantar un eficaz cerco a la masiva fuga de capital de cada mes.

Pero la capacidad de esta aplicación no se restringe únicamente al férreo control de cuentas y asientos. Money pone a la disposición del lector una especie de asesor financiero que permite programar y simular los distintos aspectos de las cuentas y los informes de seguimiento con los que podemos comprobar los resultados y evolución de la aplicación de nuestra estrategia.

Pantalla inicial

Al contrario que Quicken 2000, y como punto de partida, Money 99 presenta una pantalla inicial donde el programa solicita los datos básicos y necesidades financieras (propiedades, inversiones, planes de jubilación, deudas, etc.) del usuario, persona o ente, para establecer un perfil personal con el cual poder ajustar el programa, con mayor concreción, a las necesidades financieras del sujeto. Posteriormente, esta