Las nuevas cámaras DCS-3710, DCS-6818 y DCS-5635 ofrecen a las empresas y al sector público y educativo una solución de videovigilancia IP de principio a fin, permitiendo una fácil migración desde los sistemas CCTV.

Actualmente, la mayoría de las aplicaciones de vigilancia y monitorización están basadas en sistemas analógicos CCTV (circuito cerrado de televisión), pero la era digital está descubriendo los defectos de esta tecnología analógica, incluida la dificultad de gestión, su alto coste y la baja calidad de imagen. De hecho, algunas estimaciones, como las de IPVideoMarket, indican que las ventas de productos de videovigilancia IP aumentarán un 200 por cien en los próximos dos años.

En su afán por liderar el rápido crecimiento del mercado de la videovigilancia IP, D-Link, ha presentado las cámaras IP DCS-3710, DCS-6818 y DCS-5635, con las que refuerza su posición en este mercado, permitiendo a las organizaciones resolver las carencias de los sistemas CCTV a través de una sencilla transición hacia la videovigilancia IP. En este sentido, estos nuevos equipos, integrados en las infraestructuras de red actuales, ofrecen a las empresas y a los sectores público y educativo una solución de principio a fin.

“Una infraestructura de red de videovigilancia IP completa permitirá a los clientes de D-Link desplegar soluciones basadas en IP dentro de sus redes actuales, realizando una migración fácil y eficaz desde los sistemas CCTV, y asegurando que todas las piezas de su infraestructura funcionarán correctamente y estarán soportadas por un proveedor especializado”, explica Ruben Monjo, director general de D-Link Iberia. “La estrategia y las soluciones presentadas demuestran que D-Link se mueve rápidamente para ofrecer a las empresas la sustitución de sus viejas tecnologías por modernos sistemas de videovigilancia IP”.

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