Durante el año 2010, la tecnología SSD ha alcanzado su punto de madurez: la mayor resistencia, durabilidad y eficiencia energética de estos discos que no tienen partes mecánicas móviles los han situado como una alternativa real y económica frente a los discos duros tradicionales (HDD, Hard Disk Drives), convirtiéndose en una solución de almacenamiento con un rápido retorno de la inversión.

Pero además, el mercado ha sabido reconocer su mayor potencial: la capacidad de actualizar y optimizar de forma inmediata el rendimiento general de cualquier sistema, extendiendo la vida útil de PC, portátiles, netbooks o servidores sin necesidad de adquirir un equipo completamente nuevo.

Los SSD superan a los HDD hasta diez veces en cuanto a rendimiento, acelerando enormemente los tiempos de arranque del sistema operativo, la carga de aplicaciones y el acceso a la información crítica. También aportan fiabilidad adicional: al basarse en tecnología Flash son muy resistentes a los fallos, generan menos calor, no emiten ruido y consumen menos energía.

Es así como la tecnología SSD será una de las tendencias clave del mercado de memoria en 2011, impulsado por el continuo descenso de su precio por gigabyte y por la necesidad de las empresas de reducir costes y optimizar su productividad.

En este sentido, mientras los HDD convivirán con los SSD durante algún tiempo en el segmento de consumo, las empresas apostarán masivamente por sus múltiples ventajas, como en el caso de entornos servidor back-office donde resulta crítico acelerar el acceso a bases de datos o ejecutar transacciones, al igual que en web hosting, aplicaciones de vídeo bajo demanda o incluso cloud computing.

Tras 50 años de predominio de la tecnología HDD, ha llegado la hora de pasar el testigo a una alternativa que no para de evolucionar en capacidad -ya se ofrece discos de 512 GB, soporte (formatos de 3,5, 2,5 y 1,8 pulgadas, SATA3, TRIM para Windows 7, etc.) y precios de entrada, actualmente inferiores los 100 euros.

Racionalizar la información

El crecimiento exponencial de la información digital y la necesidad de consumidores y empresas de cambiar la forma en que administran y almacenan sus datos definen otras dos tendencias tecnológicas clave para el próximo año: la virtualización y el cloud computing.

Así, mientras la informática ‘en la nube’ se populariza en entornos cloud públicos y privados como el nuevo modelo de acceso a los datos y recursos de TI, durante 2011 veremos una mayor apuesta por la virtualización servidor en la que componentes como el procesador y la memoria jugarán un papel esencial.

Igualmente, los usuarios demandan, crean y consumen cada vez más contenido. Gracias a la popularización de placas madre compatibles con el estándar USB 3.0 -que incrementa la velocidad de transferencia de datos hasta en diez veces- la adopción de dispositivos USB 3.0 será la mejor solución personal de back-up y almacenamiento móvil para este año. Tampoco hay que olvidar la proliferación de dispositivos portátiles -especialmente los tablets-, un segmento que demanda soluciones externas de almacenamiento donde la tecnología Flash acabará imponiéndose por cuestiones de capacidad, rendimiento y seguridad.