Lo que en un principio parecía solo el fin de la colaboración entre Google y Huawei en seguida se desveló como un auténtico bloqueo de estado por parte de la administración de Donald Trump contra la gran multinacional china.

Cediendo a presiones del gobierno, empresas estadounidenses como Amazon, Apple, Facebook, Intel o Qualcomm también anunciaron que dejarían de trabajar con Huawei cuando el bloqueo se hiciera efectivo el próximo 19 de agosto.

Sin embargo, ahora parece que la Casa Blanca les concedería un poco más de tiempo para que puedan adaptarse a las nuevas circunstancias, o al menos así lo aseguran varios medios de comunicación estadounidenses.

Russell T. Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de estados Unidos, habría propuesto alargar el periodo de implementación del bloqueo dos años más, por lo que el veto no entraría en vigor por completo hasta 2022.

Según Vought, de no aplicarse esta prolongación, las consecuencias para las compañías estadounidenses podrían ser devastadoras, especialmente en el caso de los proveedores de telecomunicaciones en las zonas rurales.

“La Administración considera que, en base al feedback recibido por parte de accionistas afectados, este tiempo extra de preparación ayudará a conseguir una implementación de la prohibición más efectiva sin comprometer la seguridad”, ha añadido Vought en una carta dirigida al vicepresidente Mike Pence y otros miembros del Congreso.

¿A qué se debe el veto de Trump a Huawei?

El presidente de Estados Unidos ha situado la Casa Blanca en una batalla económica y comercial contra China, lo que explica que una de las empresas más importantes del país se haya visto salpicada.

Huawei es actualmente una de las compañías líderes de la industria tecnológica, teniendo un mercado de 170 países. Para Trump, esto supone una doble amenaza. Por un lado, le podría quitar a Estados Unidos el liderazgo del sector.

Por otro, podría suponer un riesgo para la seguridad nacional, aunque Huawei ha insistido en varias ocasiones que no utiliza su tecnología para ayudar a que Pekín tenga acceso a información confidencial de gobiernos extranjeros.