Este nuevo diseño, que se ha presentado durante la Conferencia de Circuitos de Estado Sólido que se celebra esta semana en San Francisco, se espera que se utilice en dispositivos electrónicos móviles, como teléfonos móviles, PDA e incluso dispositivos médicos. La clave para mejorar esta eficiencia energética reside en hacer que los chips trabajan utilizando un voltaje más bajo de lo habitual. Según ha apuntado uno de los miembros del equipo de diseño del chip en el MIT, Joyce Kwong, la mayoría de los procesadores móviles utiliza hoy en día alrededor de 1 voltio para operar, sin embargo, el chip diseñado por este grupo de investigadores tan sólo requiere 0,3 voltios.

Tal y como sostiene Jim McGregor, analista de In-Stat, “el voltaje es una cuestión crítica. Todos estos dispositivos de mano buscan hacer cada vez más cosas y, para poder reducir el voltaje que utilizan, incrementan la complejidad del silicio para añadir más funciones, lo que aumenta la vida de la batería, lo cual es un componente crítico en múltiples aplicaciones”.

De acuerdo con este analista, normalmente se utiliza una ecuación estándar para calcular cuánta potencia utilizará el procesador, lo que significa que es un elemento clave para la reducción del consumo energético. “Si aumenta el voltaje, se incrementa el consumo pero, si reduces el voltaje, tienes una reducción similar en el consumo energético”, sostiene McGregor.

Por el momento, los investigadores del MIT señalan que este nuevo diseño de procesador aún está en estado de pruebas y que su disponibilidad podría tardar aún unos cinco años, “incluso puede que lo esté antes”.