La escenografía de esta fuente, diseñada y construida entre 1928 y 1929 por el ingeniero Carles Buigas, ha mejorado notablemente con el nuevo controlador informatizado, tras las obras de restauración que han durado dos años: los juegos de agua y luz podrán estar ahora sincronizados con música y fuegos artificiales. Un sistema experto analiza la señal de audio de las piezas a interpretar y genera automáticamente la coreografía de agua y luz. Los ingenieros han desarrollado un sistema de simulación y representación para visualizar previamente sobre la pantalla del ordenador los resultados de cualquier programación manual o automática.

La fuente tiene un caudal de agua en circulación de 2.600 litros por segundo y un total de 4.760 lámparas de iluminación. Las funciones del sistema electrohidráulico se controlan desde un ordenador situado en la sala de máquinas o incluso desde la unidad de control remoto exterior. El programa de control facilita el mantenimiento preventivo de todos los elementos de la fuente y diagnostica cualquier fallo o avería.

Las fuentes e instalaciones luminosas de Montjuïc, en las que trabajaron tres mil personas, estuvieron fuera de funcionamiento durante la guerra civil española y con el paso de los años se deterioraron. Tras ser reparadas y reconstruidas, a principios de los años 70 se incorporaron algunos efectos luminosos y equipos de sonido, y se sustituyó la mesa de control por sistema electrónico con capacidad para hacer evolucionar la fuente al ritmo de la música.

En la actual restauración, que ha incluido las fuentes y cascadas laterales, se han respetado al máximo los elementos originales instalados por su creador. Este ha sido uno de los objetivos prioritarios del investigador Josep Amat, supervisor del proyecto de restauración que el ayuntamiento de Barcelona ha encargado a la empresa ACSA.