Conservar y compartir, dos palabras que definen los objetivos de los álbumes fotográficos, sea cual sea su naturaleza. Porque ésa es su función, almacenar con un mínimo de orden nuestras fotos para que luego podamos verlas o enseñárselas a nuestros amigos y familiares. La versión online pierde el encanto y el contacto físico del papel pero tiene indudables mejoras, innatas a su formato. Podemos ampliarlas para verlas mejor, cambiarlas de orden, de álbum, eliminarlas, volverlas a poner o incluso, en algunos casos, editarlas. Podemos también decidir quién puede ver el álbum (público o privado) o imprimir en papel las que más nos gusten, algo que también podrán hacer nuestros invitados si les concedemos el oportuno permiso.

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