La solución que la empresa ha diseñado para poder hacer frente a este reto se ajusta a cualqueir compañía que cuente entre 20 y 160 empleados y tiene un coste que puede oscilar entre los diez y veinte millones de pesetas, dependiendo de la complejidad tecnológica de cada empresa. CCS ha creado un grupo de trabajo específico, orientado expresamente a la planificación, control y puesta en marcha de implantaciones de cara al año 2000. Este grupo utiliza una propia metodología, desarrollada por CCS y denominada MIR que permite un aumento de un 70% adicional en cuanto a capacidad de implantación. Según las previsiones de CCS, un tercio de las compañías españolas no podrán adaptar sus sistemas a tiempo para acometer el problema del año 2000.