Internet para todosY llegó la tan ansiada tarifa plana…aunque no es más que el chocolate del loro. Desde el correspondiente Ministerio de Ciencia y Tecnología se anunció hace meses, a bombo y platillo, una tarifa plana que aliviaría en parte las tarifas telefónicas por engancharse a la red. Por un lado todos los estudios apuntaban la baja cifra de usuarios conectados a Internet, lo cual no me extraña en absoluto. Para las economías más modestas, como es mi caso, el conectarme a la dichosa Red, con cortes incluidos, me suponía un desembolso medio mensual de 15.000 pesetas; o lo que es lo mismo, una ruina a 56.000 baudios.Las entradas a Internet fueron cayendo día a día, con conexiones furtivas a altas horas de la madrugada que me asegurasen un enganche sin cortes y con una buena velocidad. Pero un buen día, ah, llegó la buena nueva: la deseada tarifa plana, Internet a raudales ¡y a pedales! Lógico, los que solamente conocían de la existencia del invento por medio del vecino se convertían en asiduos internautas. De este modo, la cifra de usuarios se multiplica vertiginosamente mas no así las infraestructuras necesarias para acoger tal cantidad de personas enganchadas al mismo tiempo, convirtiendo la más grande autopista de la información en una carretera local colapsada por el tráfico. La razón, el motivo, la causa por la que en EE.UU. todo el mundo se conecta a Internet, sin importarle lo más mínimo la factura es porque allí las llamadas locales son gratuitas; y, por extensión, Internet. Hay que fastidiarse. Aquí todo el mundo dando palmas con las orejas por pagar una cuota mensual para acceder a un servicio que debería ser público; y en EE.UU., gratis.Señores, Estados Unidos va bien.Eva RomeroLo compro, no lo comproAntes que nada, muchas gracias por ofrecer a través de su revista información seria y rigurosa sobre las últimas innovaciones en el campo de la informática. Sin embargo, por su "culpa" aún continúo con mi viejo Pentium 100 y periféricos de “época”, a la espera de renovar mi particular parque informático. Hace casi siete meses que estoy detrás de un ordenador que se adecue a mis pretensiones tanto económicas como profesionales. Soy economista, contable para más señas, y cuando me planteé cambiar de PC, pensé que la cosa sería más sencilla. Estar a la última es imposible puesto que cada vez que me informo sobre mi equipo ideal, mis amistades me aconsejan esperar un par de semanas y así disponer de la última tecnología. Que si el procesador será más rápido, que si va a salir una tarjeta gráfica más potente, que si la impresora bajará 10.000 pesetas la semana que viene…Así las cosas, estoy cogiendo un cariño especial a mi querido Pentium a 100 MHz.Siete meses, siete, hace que me acerqué por vez primera a la tienda para actualizarme. Pero creo que al paso que va la burra, y mientras no me falle mi reliquia, seguiré con mi viejo amor.Javier TorresLas cosas bien hechasFelicidades por su maravillosa publicación, aunque lamento decirles que yo no soy uno de sus eternos lectores. Para ser franco, mi andadura como usuario de revistas técnicas en el ámbito de la informática comenzó hace cuatro años con una publicación de su competencia y que, por ética, evitaré nombrar. Sin embargo, hace poco más de un año cayó en mis manos un ejemplar de PC WORLD y me fascinó por completo. Tanto por su contenido como por el excelente diseño me cautivó desde un primer momento. Reportajes bien tratados, análisis en profundidad de dispositivos relacionados con la informática, buenas comparativas de productos, trucos prácticos para "aprendices", sin contar con los CD-ROM con los que nos obsequian… En fin, mi más cordial enhorabuena por un trabajo bien hecho. Miguel Ángel Sanz