Se trata del lanzamiento de más alto nivel que incorpora este tipo de tecnología que impide que se pueda copiar el contenido musical en otro CD o convertirlo a MP3. Aunque todavía se trate de un test, esta operación de la compañía discográfica BMG es una clara señal de que los sellos discográficos se están poniendo estrictos en su empeño por encontrar un tipo de tecnología efectiva que impida la piratería.

Sin embargo, algunos consumidores están teniendo problemas para escuchar el disco de la cantante australiana en algunos reproductores de CD y DVD, lo que ha forzado a BMG a habilitar una línea de atención en el Reino Unido para aquellos usuarios que demanden el reemplazo de su copia defectuosa. Regine Hofmann, portavoz de BMG, se ha apresurado a afirmar al respecto que “ciertas contigencias de tecnología de protección son impredecibles y sólo se detectan cuando los CD salen a la luz”.

Universal Music ha ido incluso más allá en esta política, confirmando que espera tener todos sus CD protegidos con algún tipo de tecnología anti-copias a mediados de 2002. Los otros grandes sellos han confirmado que están experimentando nuevas tecnologías y esperan encontrar una versión estándar tan pronto como sea posible. Según Midbar, responsable del software de protección integrado en el lanzamiento de Imbruglia, más de un millón de CD protegidos contra copias lanzados por varios artistas se han lanzado ya en los mercados europeos. Macrovision, compañía rival, asevera por su parte que se han lanzado más de 100.000 CD con protección en los Estados Unidos. En cualquier caso, se trata de títulos a pequeña escala que no han sido confirmados.

Pero mientras las compañías discográficas lanzan más discos con tecnología anticopia integrada, los consumidores se están acostumbrando a escuchar CD en sus ordenadores personales y crear versiones digitales de sus colecciones de música. Las ventas de CD-R se disparan y las de CD disminuyen. En el medio, la industria del disco se desespera.

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