El veterano protocolo para conexiones inalámbricas alcanza su cuarta generación con la publicación de nuevas especificaciones que pueden dar mayor protagonismo a una tecnología que no acaba de cumplir con todas sus expectativas. Mayor velocidad, miniaturizacion y menor consumo energético, aparecen como los argumentos para que las comunicaciones entre dispositivos móviles avancen en el lado de Bluetooh.

El veterano protocolo para conexiones inalámbricas alcanza su cuarta generación con la publicación de nuevas especificaciones que pueden dar mayor protagonismo a una tecnología que no acaba de cumplir con todas sus expectativas. Mayor velocidad, miniaturizacion y menor consumo energético, aparecen como los argumentos para que las comunicaciones entre dispositivos móviles avancen en el lado de Bluetooh.

Las expectativas que surgieron con la publicación de las primeras especificaciones de Bluetooth, allá por 1999, nunca han llegado a materializarse plenamente. Sobre el papel, las posibilidades de conexión y de uso que este estándar de conectividad con nombre de rey danés aportaban al, por entonces, incipiente mundo de la conectividad, resultaban realmente prometedoras, sobre todo para los dispositivos de mano como teléfonos móviles y agendas electrónicas, para los que este estándar de planteaba como la solución ideal para enlazar de manera rápida y eficaz en el intercambio de datos.

La principal baza de Bluetooth, en un tiempo donde lo que importa es la conexión, es la simplicidad con la que se descubren los dispositivos que se emparejan y la configuración del enlace sin que sea necesario intervenir sobre aspectos de la configuración de red, como son permisos o direcciones de red, algo que es muy atractivo para los usuarios que no necesitan tener amplios conocimientos técnicos para contactar y traspasar datos utilizando este medio. El bajo coste de la circuitería de conexión, transceptores, y su bajo consumo energético también resultaba un atractivo para fabricantes e integradores.

Cuando el usuario quiere más

Sin embargo, en la práctica, su capacidad de transmisión inicial de 1 mbps para un radio de cobertura de entre 1 y 100 metros, según la clase del radio enlace, pronto se vieron desbordadas por usuarios que manejaban en sus dispositivos de mano datos que iban incrementando su tamaño y complejidad a medida que los fabricantes les proporcionaban mejores y más potentes capacidades. La pérdida de eficacia, junto con algunos pequeños fallos de funcionamiento y vulnerabilidades de seguridad, hicieron que los usuarios relegaran este estándar a un segundo plano, en beneficio de otras tecnologías que ofrecían mejores y más robustas prestaciones.

La evolución que tuvo con las especificaciones 2.0, ampliando la tasa de transferencia hasta los 3 mbps, la resolución de los pequeños problemas de funcionamiento de la versión inicial y la mejora de la seguridad, consiguieron mejorar la funcionalidad de Bluetooth y su rendimiento para que este radioenlace se adaptara mejor a la realidad de conectividad existente. Pero no consiguieron devolverle el protagonismo que se esperaba de él en su lanzamiento.

Y esa realidad es la que se ha mantenido hasta la actualidad, donde Bluetooth pasa por ser un modo de conexión de obligada presencia en los principales dispositivos de mano, portátiles y teléfonos móviles, pero que, por prestaciones, queda como un modo alternativo de enlazar estos dispositivos para ser utilizado de forma limitada en el intercambio de datos simples y sólo un mayor uso en aplicaciones de relacionadas con la telefonía, como es en el archiconocido kit de manos libres para teléfonos móviles.

A pesar de que son variadas las aplicaciones que se dan a este tipo de conexiones inalámbricas, como campañas de marketing bajo demanda o difusión de información en exposiciones y eventos, en el usuario no acaba de calar Bluetooth como un enlace inalámbrico eficiente.

Modernización de Bluetooh

Sin embargo, Bluetooth SIG, la entidad que se encarga de promover esta tecnología, una organización en la que aúnan intereses los principales fabricantes de hardware y software en informática y telecomunicaciones, no se resigna con este papel secundario y, lejos de conformarse con el posicionamiento alcanzado por la tecnología que pupila, trata de renovarla con el lanzamiento sucesivo de dos nuevas especificaciones con la que esperan alcanzar un esplendor que nunca llego a alcanzar. Si en 2009 fue el lanzamiento de Bluetooth 3.0, 2010 ha sido el momento de Bluetooth 4.0.

En su renovación, Bluetooth sigue manteniendo una topología de red basada en células denominadas Piconet (Picorred), que surgen del acoplamiento de dos o más dispositivos, donde cada uno de los dispositivos puede desempeñar el rol de maestro o esclavo, permitiendo que sólo pueda haber hasta 8 dispositivos maestros en una misma Piconet marcando la sincronía de la conexión, por varios millones de esclavos. Un mismo dispositivo puede estar inscrito en diferentes células y con rol diferente en cada una de ellas, lo que lleva a formar lo que se denomina redes dispersas, scatternet, por la conjunción de varias células de éstas.

Por la simpleza de conexión de los dispositivos Bluetooth, no ha sido necesaria y sigue sin existir capacidad de enrutado entre las distintas Piconet relacionadas. En la modernización de Bluetooth, los dispositivos intercambian señales en Salto de Frecuencia Rápido, AFH, con protocolos de acceso al medio basado en la detección de portadora y detección de colisiones, CSMA/CD, para conseguir el menor nivel de interferencias con otras emisiones inalámbricas que operen en el mismo espectro mientras proporciona unos buenos rendimientos de velocidad, lo que, unido a que la señal de radiofrecuencia de Bluetooth, es capaz de atravesar objetos sólidos y resulta omnidireccional, esto es, que no se requiere antenas orientadas. La calidad de los enlaces dentro de rango suele ser de buena calidad.

Más velocidad

La eficiencia lograda en la conexión está directamente relacionada con la característica más destacable del último Bluetooth: el incremento de velocidad. El nuevo Bluetooth, según sus promotores, es 8 veces más rápido que la anterior generación. Supera el límite de 3 Mbps para alcanzar tasas 24 Mbps. Sin embargo, este incremento de velocidad hay que considerarlo dentro de su contexto. Realmente Bluetooth sigue manteniendo su tasa de transferencia a un máximo de 3 Mbps. Puede llegar a alcanzar 8 veces esta velocidad si el dispositivo cuenta con Wi-Fi. Esto es, Bluetooth tiene la capacidad de balancear la carga de transmisión entre su radio enlace y Wi-Fi, cuando detecta que la carga de datos que se ha de transmitir es grande y el dispositivo cuenta con una vía inalámbrica sujeta al estándar 802.11.

Para ello, con las últimas especificaciones de Bluetooth, monta el Protocolo de Adaptación de Capa 802.11, 802.11 Protocol Adaptation Layer (PAL). Con esta capacidad, el host Bluetooth puede detectar el intercambio de archivos de gran tamaño o complejidad, como puede ser el caso de archivos multimedia, y tiene capacidad para tomar la decisión de traspasar la comunicación del radio enlace por Wi-Fi y, en ese caso, obtener tasas de transferencia similares a las que se consigue con enlaces de Wi-Fi, según el modelo 802.11.

PAL es el protocolo con el que puede manejar la conectividad de este hardware. Est