Las soluciones más básicas de almacenamiento conectado a la red o NAS (Network-Attached Storage) gozan en la actualidad de una notoria expansión comercial. A pesar de ofrecer un coste ligeramente superior a los modelos homónimos provistos de conexiones de tipo USB o Firewire, las funcionalidades añadidas presentes en la mayoría de estos productos rentabilizan sobradamente el sobre coste inicial de su adquisición.

Las soluciones más básicas de almacenamiento conectado a la red o NAS (Network-Attached Storage) gozan en la actualidad de una notoria expansión comercial. A pesar de ofrecer un coste ligeramente superior a los modelos homónimos provistos de conexiones de tipo USB o Firewire, las funcionalidades añadidas presentes en la mayoría de estos productos rentabilizan sobradamente el sobrecoste inicial de su adquisición.

Queramos o no, el almacenamiento de los datos digitales es una cuestión que afecta a todos los que de una manera u otra trabajamos con las versátiles y productivas herramientas informáticas. Sin embargo, el valor que tiene la información no afecta a todos por igual. Ni que decir tiene que los datos que almacenan las empresas tienen un valor capital para su buena marcha y prosperidad económica. No es de extrañar, por tanto, que en estos sectores se tengan que dedicar grandes esfuerzos y fuertes sumas de dinero para lograr que la información digital que manejan esté disponible en todo momento y lugar y, al mismo tiempo, garantizar que ningún percance pueda destruirla o volverla inaccesible. En cambio, la prioridad de esta obligación desciende progresivamente enteros según abandonamos los sectores más productivos y nos adentramos en el segmento doméstico. A pesar de ello, la necesidad de salvaguardar los datos digitales de las PYMES y los profesionales, como también los de muchos usuarios domésticos, resulta del todo necesaria y conveniente. Desgraciadamente, todavía hay quienes osan desafiar a las leyes de la informática al considerar superflua la obligación de mantener a buen recaudo los archivos más críticos para su negocio.

Un nuevo escenario multimedia

Cada vez con mayor frecuencia se está en estrecho y permanente contacto con dispositivos, sistemas o contenidos que utilizan información de tipo digital. Por este motivo, se ha sobrepasado ampliamente las posibilidades de los dispositivos tradicionales destinados al almacenamiento secundario o de seguridad. Es decir, la llegada de las nuevas capacidades multimedia al mundo doméstico y profesional, con el tratamiento de todo tipo de ficheros, tales como presentaciones para clientes o para los propios empleados, muy cargadas de imágenes, tanto fijas como de vídeo, principalmente, ha puesto de manifiesto la escasa funcionalidad de muchos de los sistemas de almacenamiento alternativos frente a las eficientes unidades de disco duro.

Surge, entonces, la necesidad de disponer de sistemas de almacenamiento adicionales, de idéntica naturaleza y funcionalidad a las actuales unidades de disco duro, que ofrezcan una rápida respuesta a la demanda de acceso a todo tipo de contenidos, ya sea desde un único ordenador personal o para dar servicio compartido a un grupo de usuarios en red. Consecuentemente, los fabricantes han desarrollado una serie de variopintos dispositivos externos basados en unidades de disco duro que, teniendo como base fundamental el almacenamiento, ofrecen distintas funcionalidades y peculiaridades según el segmento comercial al cual están específicamente dirigidos.

En síntesis, la mayor parte de los usuarios a los cuales nos referimos, precisan un dispositivo externo al PC que ofrezca una funcionalidad y versatilidad de uso parecida a la de cualquier unidad de disco duro, holgada capacidad de almacenamiento y eficientes vías de conexión, acorde con las elevadas prestaciones del resto de componentes que conforma un moderno ordenador. Además, si se tiene la sana intención de intercambiar información con otros usuarios, resulta del todo recomendable contar con un dispositivo que pueda transportase e instalarse cómodamente en otros equipos. En cambio, si nuestra intención es dotar a nuestra pequeña red de un modesto dispositivo de almacenamiento conectado a red de tipo NAS (Network Attached Storage), las alternativas existentes se centran en los modelos que incorporan adaptadores de de red de tipo Ethernet o su alternativa inalámbrica Wi-Fi bajo los distintos estándares 802.11a/b/g.

Buffalo LinkStation HD-H300LAN

Buffalo Technology nos presenta una de las mejores soluciones de tipo NAS para entornos SoHo que han pasado por nuestras manos. En concreto, a su buena capacidad de almacenamiento se une una gran flexibilidad de uso y un diseño realmente funcional.

Pese a que la carcasa está fabricada de material plástico, la temperatura registrada durante su funcionamiento se mantuvo siempre en unos valores muy bajos. A ello contribuye notablemente el perceptible, aunque poco ruidoso, ventilador que incorpora en su parte posterior. Además, es el único modelo que integra en su interior la fuente de alimentación, aspecto que simplifica su instalación e, incluso, permite un relativamente cómodo transporte.

Como cualquier otro dispositivo de almacenamiento de elevada capacidad y rendimiento, se trata en esencia de un disco duro de la firma Western Digital de la serie Caviar de 300 GB de capacidad con una velocidad de giro de 7.200 rpm, una caché interna de 2 MB y una interfaz de conexión PATA/100.

En la parte posterior encontramos el característico puerto de red Ethernet a 10/100 Mbps que utiliza el habitual conector RJ-45, la toma de corriente y uno de los dos conectores USB 2.0. Ya en la parte delantera, además del interruptor de encendido perfectamente disimulado en el panel de control que cuenta además con 4 testigos luminosos, encontramos el otro puerto USB. Gracias a estas vías de conexión adicionales, podemos ampliar la capacidad de almacenamiento inicial de nuestro sistema NAS, aunque también podemos aprovechar la función de servidor de impresión de que dispone y, de esta forma, convertir una típica impresora con conexión USB en un recurso compartido de red sin mayores dificultades.

En lo referente a la administración, incorpora una interfaz web desde la cual poder definir, entre otras opciones, los parámetros relativos a la dirección IP del dispositivo, el nombre del grupo de trabajo o dominio de red, los valores de funcionamiento del servidor FTP que integra, así como la seguridad de acceso a la distintas carpetas compartidas mediante la creación de cuentas y grupos de usuarios. Aunque su organización y estructura es realmente buena, permitiendo una fácil y rápida actuación sobre los distintos valores, la utilización del inglés como único idioma lastra su uso por parte de algunos usuarios. Asimismo, también hemos echado en falta la siempre interesante posibilidad de actualización del sistema que gobierna el dispositivo mediante la preceptiva operación de actualización del firmware. Extraña circunstancia que no suele ser pasar desapercibida para quienes pretenden tener en todo momento optimizado el rendimiento y funcionamiento de su dispositivo de almacenamiento.

Donde hemos encontrado mayores dificultades ha sido a la hora de acceder al interior del equipo. Inicialmente no es una operación que haya que realizar obligatoriamente, pero si por algún motivo debemos sustituir nuestro disco duro interno, nos costará sudor y alguna que otra lágrima consegui