Según diversos estudios, el consumo total de los sistemas electrónicos supondría más de 70 billones de vatios-hora al año, lo que implica un coste de millones de dólares y genera el equivalente a 50 toneladas de dióxido de carbono.

Actualmente, la mayoría de estos dispositivos están conectados en red, y se espera que la cifra vaya en aumento. Con estas premisas, algunos cálculos sugieren que, haciendo uso de la administración de energía disponible en los ordenadores de sobremesa se podría ahorrar hasta una tercera parte de este consumo, pues estos equipos son los más comunes para conectarse a internet. Sin embargo, es habitual que muchos ordenadores no usen las posibilidades de administración de energía porque, al hacerlo, pierden la conexión a la Red.

Por este motivo, los científicos de Berkeley Lab están investigando la manera de reducir la energía necesaria en las redes de ordenadores. La mayoría de los adaptadores de red no varían su consumo en función de la cantidad de datos transmitida. Sin embargo, se requiere más potencia para enviar más datos por lo que, cuando no funcionan al cien por cien, están consumiendo más de lo necesario. La tecnología que se está investigando permitirá a los equipos de red cambiar rápidamente de velocidad y adaptarse a la cantidad de datos que se transmiten, reduciendo el consumo.

Además, esto implicará que la conexión a la red permanezca activa incluso cuando el ordenador entra en modo de ahorro, lo que permitirá utilizar estos modos sin temor a perder la conectividad.