Los procesadores para entornos de escritorio han avanzado muy positivamente en rendimiento desde que se produjese la proliferación de las CPU de múltiples núcleos. Los nuevos desarrollos incluyen la solución gráfica o GPU. Veamos la nota que obtiene la segunda generación de procesadores Intel Core.

Desde Intel nos han facilitado algunos de los nuevos modelos de procesador, junto a placas base que cuentan con los nuevos chipset de la Serie 5, con el fin de poder desplegar nuestras pruebas habituales y sacar conclusiones. Cerca de 29 nuevos chips componen la nueva familia de procesadores Intel Core pertenecientes a esta segunda generación, en la que se ha modificado la microarquitectura de la anterior, para obtener rendimientos muy superiores de CPU, gráficos, así como optimización de consumo de energía.

Modelos evaluados

Hemos desplegado nuestra batería de pruebas sobre dos modelos de procesador, el Core i5 2500K de 3,3 GHz de velocidad, y el Core i7-2600K de 3,4 GHz. Para cada uno de los modelos, Intel nos facilitó un modelo de placa base diferente con los nuevos chipset. En el primero de los casos (el Core i5), la acompañamos de la placa base microATX Intel DH67BL, basada en el chipset H67 con gráficos integrados y salida de vídeo HDMI y DVI-I. Para evaluar al procesador Core i7-2600K Extreme Edition, empleamos la placa base Intel DP67BG de formato ATX y con chipset P67 Express. Ambos modelos emplean el nuevo socket LGA 1155 que difiere ligeramente de la anterior generación (recordemos que se trataba de LGA1156).

Acompañamos a ambas plataformas con 4 GB de memoria RAM DDR3 Crucial Ballistix Tracer PC2-8500 (DDR2 1066), y un disco Western Digital WD1001FALS de 1 TB de capacidad. En los casos en los que es necesario una tarjeta gráfica adicional, véase con el Core i7 Extreme Edition, empleamos la tarjeta gráfica tope de gama AMD Radeon HD 6870 para poder aprovechar todo su gran potencial. Repetimos las pruebas de rendimiento con los módulos de memoria Kingston HyperX T1 DDR3 de 2 GB cada uno y velocidades de 2.133 MHz. Para más detalles sobre rendimientos consultar la tabla que adjuntamos.

PC WorldBench y otras pruebas

Apreciamos una mejoría de rendimiento muy importante. Con la configuración del Core i7-2600K Extreme Edition, conseguimos un índice de 162, mientras que con el Core i5-2500K alcanzamos un valor de 152. Las diferencias de rendimiento con respecto a la anterior generación Intel Core son bastante significativas, puesto que el modelo Core i5-750 a 3,2 GHz el índice se quedó en el valor de 130 (22 puntos por debajo de los alcanzados actualmente). En el caso del Core i7-2600K, tuvimos que emplear una tarjeta gráfica adicional, puesto que la placa base no incluía salida de vídeo. Utilizamos para ello un modelo de última generación recientemente presentado por AMD, la Radeon HD 6890 con 2 GB de memoria gráfica. De este modo, elevamos el rendimiento hasta el índice de 162, un valor que no había sido alcanzado por ningún equipo de los que ha pasado por nuestro laboratorio.

Overclocking de la CPU

El potencial que realmente guardan los nuevos procesadores se vuelve más significativo cuando empleamos las técnicas de overclocking proporcionadas por el sistema. Elevando la velocidad del Core i5-2500 de 3,3 GHz hasta los 4,1 GHz y siempre que el sistema se comporte de manera estable, logramos incrementar el índice final de PC WorldBench hasta los 188, un resultado que habitualmente estaba reservado a configuraciones de equipos avanzados que son overcloqueados con tácticas refrigeración líquida. Un equipo con procesador Core i5 de la generación anterior, cuando era sometido a prácticas de overclocking, apenas alcanzaba el índice de 152. Si nos remitimos a las pruebas de overclocking realizadas con el Core i7-2600K tenemos que indicar que es posible llegar a alcanzar valores con nuestra suite de pruebas PC WorldBench del orden de los 223, un valor francamente sorprendente que tan sólo se encuentra a la altura de la familia de procesadores Extreme Edition de Intel.

La aportación de la memoria DDR3

Utilizamos nuestra plataforma Sandy Bridge de pruebas con diferentes módulos de memoria DDR3. Entre los más avanzados destacan el Kingston HyperX T1 DDR3, con módulos de 2 GB cada uno y velocidad de 2.133 MHz. Cada módulo está formado por 16 componentes de 128 MB y 8 bit DDR3 con los que se alcanza la cifra de memoria apropiada, y cada uno de los módulos soporta Intel XMP (Extreme Memory Profiles), lo que permite optimizar la configuración del sistema a la velocidad más apropiada, todo de forma transparente para el usuario. En nuestro caso, el sistema por defecto manejó los módulos con la latencia que viene fijada de serie, es decir, 8-8-8 y a 1,65 voltios. En el momento que modificamos su SPD y lo situamos en modo JEDEC estándar, la latencia se eleva a 9-9-9, pero con una velocidad inferior de 1.333 MHz y alimentándose de un voltaje de 1,5 voltios. Está claro que el mayor voltaje les permite correr a mayor velocidad (2.133 MHz), con la latencia CL situada al valor de 8. Los valores que manejan estos módulos de memoria resultan apropiados para configuraciones de equipos de entusiastas de los juegos y para los que llevan a cabo overclocking del sistema. Utilizando la configuración de sistema Core i7, conseguimos incrementos de valor bastante consistentes, elevando el índice PC WorldBench en 6 puntos con respecto a una memoria básica, tanto en modo normal, como cuando desplegamos el modo Turbo al procesador. Este incremento de rendimiento lo simulamos frente a la misma plataforma pero con dos módulos de memoria Qimonda DDR3 de 2 GB cada uno y 1.066 MHz. Por último, desplegamos el juego de última generación Ice Storm, utilizado habitualmente en nuestras pruebas, y a la máxima resolución de 1.920 x 1.200 ppp obtuvimos de media unos 63 fps, 9 puntos por encima de los 54 alcanzados con los módulos DDR3 de Qimonda.

El rendimiento de la GPU integrada

La plataforma Core i7-2600K que nos facilitó Intel junto con la placa base DP67BG no disponía de salidas de vídeo, con lo que sólo pudimos probarla con tarjetas gráficas de gran rendimiento, véase una nVidia GeForce GTX 480 y con la Radeon HD 6890. Es de suponer que esta configuración Extreme Edition siempre irá acompañada de una gráfica de gran rendimiento. Así pues, para comprobar la potencia gráfica de Sandy Bridge recurrimos al modelo 2500K del Core i5, el cual no ofrece la tecnología Hyper Threading de Intel, pero en este caso, el chip integrado es el modelo HD Graphics 3000 tope de gama. Por debajo se encuentra la HD Graphics 2000, presente en los modelos inferiores de Core i5 y Core i3. Este procesador nos valió para desplegar toda la batería de pruebas y comprobar el nivel de la solución gráfica integrada.

Utilizamos cuatro títulos de juegos de última generación para poder hacernos una idea de los avances conseguidos en este campo. Se trata de los títulos Dirt2 de Codemasters, Call of Duty 4 de Activision, Just Cause 2 de Eidos, y por último, Call of Pripyat de STALKER. Las pruebas fueron llevadas a cabo a la resolución máxima de 2.560 x 1.600 píxeles en un monitor de 30 pulgadas, con los ajustes fijados a las condiciones más exigentes. Comprobamos que cumple sobradamente con los requerimientos para entornos de gráficos discretos en el ordenador, válidos actualmente para desempeñar un gran número de tareas elementales. Ahora bien, con los tí