No salimos de Málaga y nos metemos en Malagón. Sirva esta libre adaptación del refranero popular para esbozar la situación en la que se encuentra el mercado de las redes inalámbricas en este momento, con unas especificaciones en fase de pre-estándar, diversos fabricantes con producto listo en base a unos parámetros todavía no consensuados, y unos usuarios a la espera de que esta situación no sea similar a la que se vivió en su día con los sistemas de vídeo o, más recientemente, con el DVD de alta capacidad.

Nuevamente el mercado se encuentra inmerso en otra polémica alrededor de estándares. A mediados del pasado mes de mayo, el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) se reunía para tratar de buscar un primer punto de consenso en la votación para aprobar el borrador del estándar 802.11n. Para superar este primer estadio, el borrador debía contar, al menos, con el respaldo del 75 por ciento de los votos, pero tras la votación no se alcanzó el citado porcentaje, lo que fuerza a las diferentes posiciones a buscar un acuerdo. Días después los miembros volvieron a tratar de alcanzar un consenso, pero parece que las diferencias son más que importantes.

Mientras tanto, algunos fabricantes ya han anunciado la disponibilidad de productos basados en el preestándar, dispositivos que se ponen en el mercado con la intención de que, una vez que esté aprobado el estándar definitivo, puedan actualizarse vía software, asegurando así la inversión realizada por los usuarios. Pero, por si no hubiese bastante con la falta de acuerdo en el consejo, Gartner ha echado más leña al fuego al poner en duda la posibilidad de que los productos sean compatibles con un estándar que todavía está por aprobar, lo que podría generar, según la consultora, malas experiencias en los usuarios y cierta inestabilidad en el mercado.

Echemos la vista atrás

Las informaciones sobre el nuevo estándar de comunicaciones inalámbricas con velocidades de hasta 600 Mbps no son nuevas. De hecho, se trabaja en evoluciones de la tecnología con el fin de poder competir, de igual a igual, con las redes cableadas desde hace tiempo. Hace algo más de un año, saltaban a las páginas de noticias informaciones sobre dos propuestas tecnológicas que pretendían incrementar considerablemente la velocidad de transmisión de las redes inalámbricas. En concreto, el grupo IEEE 802.11n Task Group dio a conocer, en enero del pasado año, dos propuestas que pretendían la creación de un estándar capaz de disparar el rendimiento de las redes LAN inalámbricas hasta alcanzar los 100 Mbps. Las nuevas normas estaban basadas en tecnología MIMO (Multiple Input, Multiple Output), que genera dos o más señales de radio únicas y utiliza dos o más antenas transmisoras/receptoras para alcanzar mayores rendimientos.

Poco a poco, lo que hoy se conoce como el pre-estándar 802.11n fue tomando cuerpo, y casi 30 de los principales fabricantes de equipamiento de WLAN formaron a finales de 2005 un consorcio para poner fin al enfrentamiento alrededor del estándar. Este grupo, denominado Enhanced Wireless Consortium (EWC), pretendía acelerar la ratificación de IEEE 802.11n mediante la introducción de su propia especificación.

Ésta soportaría velocidades de hasta 600 Mbps, muy por encima de los 24 Mbps que ofrece el estándar 802.11a, y garantizaba, además, la interoperatividad con las redes 802.11a y 802.11g, trabajaba en la banda de 2,4 GHz y/o 5 GHz y soportaba tecnología MIMO 4x4, que es la tecnología básica en la que se apoyaban las dos propuestas de desarrollo del estándar 802.11n.

Este pasado mes de enero, el trabajo de este grupo parecía dar sus frutos y se preparaba una propuesta para su aprobación. Además de la velocidad de más de 100 Mbps, la tecnología incluía capacidades de calidad de servicio mejorado. Al acercarse a la velocidad a Fast Ethernet, las empresas podrán adoptar la tecnología inalámbrica sin lastrar su ancho de banda. Además, admitirá llamadas simultáneas de unos 50 teléfonos VoIP. El equipamiento 802.11n podría utilizar antenas, tanto en los puntos de acceso como en el cliente, para incrementar el ancho de banda y mejorar la cobertura en un 50 por ciento. También se mejoraba el modo en el que la LAN se asegura de que los paquetes han llegado a su correcto destino, con la agregación de paquetes y el reconocimiento de bloques. En vez de reconocer cada paquete que entra, agrupa los paquetes y los revisa de una vez, eliminando el vaivén de la señal de red, que podría ralentizar la red. Sin embargo, la principal tecnología incluida es un mecanismo para la corrección de errores, llamada modo de registro de paridad de baja densidad.

En ese momento ya surgieron algunas voces en el terreno empresarial que mostraban ciertas reticencias sobre el nuevo estándar. Según lo que se pudo conocer, pese a la promesa de un mayor ancho de banda, las empresas se mostraban preocupadas por otras cuestiones críticas como la utilidad y efectividad de 802.11n en un entorno incontrolado, compartido y con diversos puntos de acceso, o la compatibilidad con las redes 802.11b/g. Sin embargo, y pese a la opinión de ciertas empresas, los analistas predecían un mercado preparado para productos pre-estandar, como los que ya se anunciaban. Estos se harán con cerca del 15 por ciento de todos los productos WLAN para el mercado de consumo lanzados en este año, según Dell´Oro Group. La firma augura que para 2009 las redes 11n coparán el 90 por ciento de las WLAN domésticas. Sin embargo, habrá una adopción más lenta en la empresa, si bien los despliegues a gran escala se acelerarán hacia 2008 y 2009.

¿Dónde estamos?

Con todo, ahora nos encontramos en un momento de incertidumbre. Diversos fabricantes como D-Link, Linksys o Netgear han comunicado la disponibilidad de productos basados en el estándar que está por aprobarse, y confían en que los trabajos realizados hasta la fecha lleguen a buen puerto y sus productos sean compatibles, con una actualización vía firmware, con el nuevo estándar en el momento en que éste sea una realidad, más o menos a mediados de 2007. Frente a esto, otros fabricantes, como ProCurve o SMC Networks esperan a que el IEEE tome una decisión definitiva antes de plasmar estas especificaciones en producto. Por si esto fuera poco, Gartner critica a los primeros y, de hecho, según publicaba recientemente Comunicaciones World en su página web, Gartner ha arremetido contra los suministradores de equipos Wi-Fi por decir que sus recientes lanzamientos son compatibles con borrador de 802.11n. Las críticas se sustentan en unas pruebas realizadas por Farpoint Group, asesores en tecnología inalámbrica, en las que se han encontrado numerosos defectos en los equipos catalogados como pre-802.11n.

Uno de los principales hallazgos es que el hardware de Airgo, que no se declara compatible con el borrador 802.11n pero utiliza tecnología que se espera esté en la especificación final, obtuvo un mejor rendimiento que los equipos de sus rivales, que se proclaman compatibles.

Gartner, y otros organismos, estiman que la ratificación del estándar no llegará hasta el próximo año, y que los primeros productos certificados no estarán listos hasta mediados de 2007. Mientras tanto, la consultora, a través de dos de sus analistas, cree que la re