Es la noticia de la semana. Apple ha lanzado sus nuevos modelos de móviles y, como siempre, están en boca de todos. No vamos a desgranar en este artículo las novedades, virtudes, incongruencias o necesidades de los nuevos terminales, pues otras personas lo han hecho mejor que yo, pero sí vamos a poner patas arriba a Apple.

Desde los tiempos de Steve Jobs, son míticas las presentaciones que la empresa realiza, tanto por las tecnologías que utiliza como por su estética vanguardista, siempre a la última moda, sin olvidarse de un minimalismo que engancha. Sin embargo, también desde que alcanza la memoria, Apple se ha visto envuelta en diferentes polémicas. Hoy venimos a hablar de una que, precisamente ahora, con el lanzamiento de los nuevos iPhones 14, interesa a las personas que van a comprarles. Y es que, ¿cuánto te va a durar tu nuevo iPhone?

No es solo Apple: todas las empresas punteras de tecnología sacan nuevos modelos o productos cada año como forma de saltar a las portadas de las revistas especializadas, por marketing, por mantenerse en ser las más innovadoras y, en resumen, por vender más, por supuesto. Normalmente, las características nuevas son escasas y pasan por procesadores más rápidos, más y mejores cámaras, nuevos colores, mejores baterías… A gusto del consumidor.

Y no, no es una conspiración, no hay nanobots en tu móvil que hacen que tu móvil deje de funcionar cuando se acerca una presentación de Apple. La respuesta es más simple y, según la OCU, está en las actualizaciones.

¿Por qué tu móvil cada vez dura menos?

Lo que parecían intuiciones se ha demostrado cierto: la obsolescencia programada existe y está entre nosotros. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denunció a Apple el pasado mayo por ocultar información de actualización de software. Esto iba a hacer que el rendimiento de los terminales se viera dañado y pudo afectar a 400.000 móviles.

Parece que el fabricante programa sus móviles para que tengan una “muerte” programada. La OCU ha presentado una demanda colectiva para defender a las miles de personas afectadas en un claro abuso de lo que se viene llamando obsolescencia programada, término que a nadie le suena raro a estas alturas.

Se trataría, según la organización, de “prácticas comerciales injustas, engañosas y agresivas” y acusan a Apple de actuar “de manera fraudulenta”, ya que ocultó información a estas personas, vulnerando la Ley de Competencia Desleal y la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Este software servía para “enmascarar los problemas de rendimiento de sus baterías, sabiendo que esto causaría una ralentización y pérdida de rendimiento de los teléfonos”, señala la entidad denunciante. Así funciona: los usuarios piensan que su teléfono se está quedando anticuado porque cada vez va más lento y, poco a poco, necesitan cambiar de modelo. Se cuantifica un perjuicio económico de entre 40 y 80 millones para estas personas.

Este problema ha afectado a las actualizaciones del iPhone 8, iPhone XS, iPhone 11 y iPhone 12 (actualizaciones 14.5, 15.5.1 y 14.6) pero no es la primera denuncia que la OCU realiza contra Apple. Se detectaron problemas similares en actualizaciones de iOS en iPhone 6 en 2017 y finalmente la empresa se comprometió, en un acuerdo extrajudicial, a pagarles 25 dólares a todas las personas afectadas por la obsolescencia programada.

La empresa reconoció así la existencia de un algoritmo que realizaba las gestiones en la batería en dispositivos antiguos para mantener el rendimiento, que se introdujo en los iPhones 6, iPhone 6s, iPhone SE y iPhone 7.

Obsolescencia programada

La curva de la depreciación

Pero por si pudiera parecer poco que Apple se encargue propiamente de fastidiar el rendimiento de terminales, según la denuncia, vamos a ir más allá. Existe también otra variable que quizás se suele tener menos en cuenta, que es la curva de la depreciación.

En el momento en el que Apple anuncia un nuevo modelo de móvil, ocurren una serie de circunstancias. Para empezar, el valor del modelo al que va a sustituir (en el caso más cercano, el iPhone 13) cae en picado. Según un informe de musicMagpie, un 11 % en el caso de los iPhones, pero algo parecido ocurre con Samsung o Xiaomi.

Inmediatamente después, el mercado de segunda mano se agita sobremanera. Las personas que desean comprar ese modelo determinado saben que es el momento de hacerse con un móvil a un precio más reducido, ya que normalmente pueden hacerse con ofertas a la baja.

El iPhone suele ser como un termómetro para conocer estos mercados, y es que un modelo nuevo de esta marca puede ser una sangría para los bolsillos: comprar un móvil nuevo supone perder un 17 % del valor sobre el precio de venta transcurridos tres meses desde su lanzamiento.

Obsolescencia programada

Por poner otros ejemplos, esta depreciación también afecta a los móviles Samsung y OnePlus, que pierden ambos un 64 % de su valor a los 12 meses (el iPhone, un 43 %). Pero es que los Huawei perderían, según el informe, un 74 % de su valor invertido en ese periodo, y los Pixel de Google tienen una depreciación de un 67 % al año. Es decir, aquí nadie se salva de la “mano invisible” del mercado.

A la par que ocurre esto, aparece otro fenómeno en el mundo de los iPhones. Curiosamente los precios de estos dispositivos bajan cada vez un poco más, es decir, son precios más estables que se deprecian con la inflación, si bien es cierto que en la actualidad esto es difícil de prever ya que el mercado es muy cambiante en este aspecto. Además, Apple, a la vez que saca modelos más caros, también apuesta por móviles más asequibles, como el iPhone SE, el iPhone XR o el iPhone mini.

Además, un punto a favor de la mercadotecnia de la que hace gala la empresa que nos concierne es que suele hacer sus anuncios en el mes de septiembre, por lo que la gente que quiere comprar o vender se puede organizar para vender y comprar móviles en tiendas de segunda mano.

Derecho a reparar

Aunque lo sabemos, no está mal repetirlo: ni hace falta tener el último móvil de ultimísima generación ni pasa nada porque se deprecia al poco de haberlo comprado.

De hecho, antes de comprar, podemos pensar en reparar nuestro terminal de una forma segura. El Parlamento Europeo aprobó, en noviembre de 2020, el derecho a reparo, por el cual la Unión Europea obliga a los fabricantes de dispositivos electrónicos a proporcionar información sobre la vida útil de sus productos, y también les impone facilitar la reparación y reutilización de terminales.

Este movimiento despotrica contra la obsolescencia programada, una irresponsabilidad en un momento de crisis climática mundial. Se pretende así que los fabricantes tengan la obligación de ofrecer un mayor acceso a los componentes por parte de las personas usuarias.

Incluso Steve Wozniak, cofundador de Apple, defendió en Cameo hace un año este derecho. Recordaba que hace décadas una persona podía, con muy pocos conocimientos técnicos, reparar un televisor estropeado. En la actualidad, esto es impensable no solo por carecer una persona normal de las competencias necesarias para eso, sino porque los fabricantes cada vez dificultan más estas posibilidades. En ese sentido, Wozniak no propuso soluciones claras a este problema.

Con esto, no queremos decir que Apple sea una mala empresa ni mucho menos. Hemos hablado de casos concretos, pero la empresa tiene objetivos de ciclo cerrado en reciclaje de componentes; dispone de programas de descuentos si cambias de terminal, y unos ambiciosos objetivos en materia ambiental.

Obsolescencia programada

¿Qué opciones tenemos?

Si después de leer todo esto quieres salir de este círculo vicioso que es cambiar de móvil cada pocos años, te dejamos algunos consejos. Para empezar, haz que tu móvil te dure lo máximo posible: cuídalo.

Preserva tu batería, que es una de las principales demandas de las personas consumidoras. Otra cosa que puedes hacer es administrar bien la memoria de tu móvil, no es necesario que tengas todas tus fotos en él. Puedes ir haciendo vaciados en tu ordenador cada tres o seis meses para ganar espacio y, además, guardar mejor la información de la que necesitas disponer.

Antes de aceptar cualquier cosa, investiga si necesitas esa actualización. Incluso puedes esperar un poco a ver si aparecen noticias de posibles problemas en las últimas actualidades. ¿Son necesarias de forma urgente? Rara vez ocurre eso, puedes esperar algunas semanas sin problemas.

Como ya hemos visto, antes de tirar tu móvil intenta repararlo. Ya sea la pantalla o la batería, muchas veces la misma empresa está obligada a reparar el terminal. Si no, existen muchas tiendas que lo hacen a módicos precios.

Si ya es necesario cambiar de móvil, existe un amplio mercado de dispositivos de segunda mano. Puedes vender tu terminal y adquirir uno nuevo reacondicionado en las múltiples páginas online y físicas que hacen este tipo de servicios. Existen muchas opciones de segunda mano que están en perfecto estado, pero dependerá de lo que busques. Hay que prestar mucha atención a lo que se quiere, cómo se encuentra, compara precios… Piensa en el medio ambiente.

Por último, también hay marcas de móviles sostenibles. Existen, no son fáciles y quizás son más caros pero, si es un tema con el que estás comprometido, sin duda merece la pena.