Según el informe de AI y de Afrewatch (ONG Africana) se ha descubierto que los comerciantes de cobalto lo compraban en áreas donde el trabajo infantil es abundante (sobre todo en la República Democrática del Congo) y lo vendían a empresas chinas de minerales que después lo distribuían a varias empresas fabricantes de baterías que prestaban servicios a grandes compañías como Microsoft, Samsung, Apple, Volkswagen, Sony, entre muchas otras.

Amnistía Internacional culpó al país africano así como empresas que participan en la cadena de suministro, asegurando que hay una tolerancia cero del trabajo infantil. Los niños mineros de cobalto, estimados en 7 años de edad según el informe, estarían expuestos al polvo del mineral por no disponer de ninguna herramienta preventiva. El contacto con la piel y la respiración del polvo provoca serias infecciones y enfermedades de pulmón, a veces llamadas “enfermedades del pulmón duro”.

Apple, en su defensa, presentó ante Amnistía Internacional todos los informes de normas estrictas, auditorías rigurosas y medidas preventivas que demuestran que la empresa liderada por Tim Cook también adopta una filosofía de tolerancia cero contra el trabajo del menor y también una persecución de su actividad.

No solo con eso, la empresa norteamericana añadió que está concienciada en evaluar docenas de diferentes materiales, incluyendo el cobalto, para identificar los riesgos laborales y medioambientales de su manipulación, con el fin de contribuir a un “cambio sostenible, efectivo y escalable” y proporcionar soluciones rápidas a las cadenas de suministro global.

Por su lado, Samsung constató frente Amnistía Internacional y Afrewatch, que debido a la complejidad de los procesos de fabricación y minado de Cobalto y la falta de divulgación de información, es prácticamente imposible conocer y rastrear el origen del mineral.

En lo que a las otras 16 empresas multinacionales acusadas se refiere, dos de ellas negaron absolutamente la utilización de cobalto proveniente del Congo y las demás no estaban seguras acerca de las afirmaciones que Amnistía o Afrewatch habían publicado, pero que comenzarían una investigación por su propia cuenta.

En cuanto a la Comisión de Valores de Estados Unidos, adoptó una norma en 2012 que obliga a las empresas a revelar públicamente el uso de "minerales de conflicto", debido a que de su venta se benefician grupos armados, que incluyen tantalio, estaño, oro, o tungsteno con origen en la República Democrática del Congo o cualquier país colindante. Por desgracia, entre los minerales citados no se encuentra el cobalto.