VIDA Y HOGAR DIGITAL | Artículos | 05 MAY 2017

Facebook y Google se defienden de los 'alternative facts'

Ambas compañías ponen en marcha medidas que ayuden a detectar noticias sin contrastar o, al menos, a discutirlas.
Facebook y Google se defienden de los alternative facts
Foto (cc): Jim Surkamp
Manuela Astasio

El pasado 22 de enero, apenas dos días después de que Donald Trump fuera investido presidente de Estados Unidos, una de sus consejeras, Kellyanne Conway, se enfrentaba a las preguntas de los periodistas del programa de televisión Meet the Press. Éstas versaban sobre las afirmaciones hechas horas antes por Sean Spicer, el responsable de prensa de Trump, quien aseguró que el nombramiento del mandatario fue el que contó con mayor asistencia en toda la historia de la Casa Blanca.

La prensa refutó el dato de inmediato, tal y como volvieron a hacer los periodistas de Meet The Press durante la intervención de Conway. Ésta se defendió con un argumento entonces sorprendente, pero que ha pasado a convertirse en una de las señas de identidad del mandato Trump: lo que Spicer estaba ofreciendo no eran falsedades, sino alternative facts, es decir, hechos alternativos.

El estupor general no tardó en llegar. El conductor del programa, Chuck Todd, le respondió: “Mire, los hechos alternativos no son hechos. Son mentiras”. A él se sumaron multitud de usuarios en las redes sociales, organizaciones de prensa, medios de comunicación, periodistas de renombre como Jill Abramson e incluso firmas tecnológicas como Apple. Durante la entrega de los Free Expression Awards  en Washington DC, el CEO de la compañía de Cupertino, Tim Cook, defendió que si bien debemos estar abiertos a puntos de vista alternativos, no debemos hacerlo así con “los hechos alternativos”. “La libertad de expresión no solo tiene que ver con hablar, sino también con escuchar, estemos o no de acuerdo, y requiere que estemos siempre informados”.

Por qué preocupan en la red

La postura de Apple respecto a la filosofía Trump refleja la de otras compañías de Silicon Valley, que se han mostrado recelosas con las políticas del magnate incluso desde antes de que éste llegara al gobierno. Y conecta, también, con la preocupación que despierta el gusto por los alternative facts o las historias falsas en el mundo de los contenidos online, vengan o no de la Administración Trump. Lo hace, precisamente, porque la campaña de las últimas presidenciales estadounidenses se convirtió en el escenario perfecto para la difusión de bulos que terminaron salpicando a la mismísima Facebook, a la que llegó a acusarse de haber favorecido la victoria de Trump al no controlar el impacto de la circulación de noticias falsas favorables al republicano en su plataforma.

Facebook y Google son dos buenos ejemplos de plataformas de contenidos online que han decidido emprender medidas para limitar el alcance de las historias sin contrastar.

Qué medidas está tomando Facebook

“Pienso en Facebook como una tecnológica, pero reconozco que nuestra responsabilidad va mucho más allá de construir tecnología a través de la que la información fluya. Aunque no escribimos las noticias que nuestros lectores leen y comparten, sabemos que somos más que un distribuidor de noticias”, escribía el fundador de la red social, Mark Zuckerberg, el pasado diciembre en su perfil oficial.

Fue entonces cuando la plataforma anunció el lanzamiento inminente de dos herramientas, una destinada a detectar y denunciar los bulos y otra concebida para que las historias falsas o sin contrastar pudieran ser ‘discutidas’ por terceros.

La primera permite que los usuarios puedan etiquetar una noticia o contenido como engañoso haciendo clic en la esquina superior derecha del post. La segunda les alerta de si la noticia que van a publicar ha sido ‘discutida’ por otras fuentes. Para ello, Facebook se vale de la colaboración con organizaciones que se hayan suscrito al código internacional de fact checking Poynter, entre las que figuran agencias como Associated Press. Cuando un internauta va a compartir una noticia ‘discutida’, en su pantalla aparece una alerta que le indica qué fuentes autorizadas la refutan y le invita a obtener más información. “A veces compartimos noticias falsas sin saberlo. Cuando fuentes independientes discuten los contenidos, puedes visitar sus webs para conocer por qué”, reza el mensaje. Si, aun así, decide postearla, volverá a ser alertado, y la noticia será publicada junto con un aviso de su carácter dudoso que podrán ver el resto de usuarios. La actualización, como sucede con la mayoría de las de Facebook, está siendo implementada poco a poco y aún no está disponible para toda su comunidad, aunque en marzo usuarios en Estados Unidos ya pudieron ver esta nueva etiqueta junto a una historia que hablaba de que cientos de irlandeses llegaron a Estados Unidos como esclavos.

Qué medidas está tomando Google

Google también se ha unido a otras empresas en la lucha contra los alternative facts. Desde 2016, el gigante de Internet trabaja con Jigsaw para mostrar una etiqueta con la leyenda ‘Fact check’ junto a aquellas noticias de Google News que hayan sido verificadas por terceros. Hace algunas semanas, la compañía anunció que ampliaría esta posibilidad a las búsquedas en todos los idiomas y todos los países. Pese a que dicha novedad no estará disponible para todos los contenidos, a partir de ahora, cuando los internautas realicen búsquedas cuyos resultados hayan sido verificados por terceros, podrán acceder a esta información de forma clara. Es posible que, si diferentes editores han comprobado la veracidad de una declaración, lleguen a distintas conclusiones, indica Google, que también avisa de que las verificaciones de hechos no son suyas y puede que no estén “siempre de acuerdo con ellas”.

Pese a la demanda generalizada de herramientas para luchar contra los bulos, medidas como éstas no siempre tranquilizan a todos. En diciembre, algunos usuarios de Facebook se toparon con avisos en sus muros que alertaban de la escasa fiabilidad de algunas historias. Pronto se descubrió que una misma noticia podía ser calificada de poco fiable o de fiable en función de la web que la publicase, lo que llevó a pensar que el nuevo software estaba programado para calificar medios, y no noticias, y despertó cierta preocupación en cuanto al futuro de los medios pequeños e independientes con menos recursos. Más adelante algunos medios especializados aclararon que en realidad podía tratarse de un plugin de Chrome y no de un nuevo componente de Facebook, pero, en cualquier caso, en apenas una semana su rastro se había esfumado. Algunas voces, como la del investigador Jonathan Allbright, alertan del doble filo que este tipo de detectores pueden tener, y del peligro de que su mecánica no se base exclusivamente en la veracidad de los contenidos, sino en otros intereses. Como, por ejemplo, los de las compañías que los manejan.

 

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