VIDA DIGITAL | Artículos | 27 SEP 2016

Redes sociales y desaparecidos: máxima difusión a máxima velocidad

Twitter y Facebook se han convertido en dos herramientas indispensables en la búsqueda de personas en España, espejismos y bulos aparte.
Captura de un tuit de la Guardia Civil con una solicitud de búsqueda.
Captura de un tuit de la Guardia Civil con una solicitud de búsqueda.
Manuela Astasio

El huracán informativo desatado desde hace un mes por la desaparición de la joven madrileña Diana Quer sigue levantando remolinos a su paso. Uno de ellos es el de los doblemente desaparecidos: aquellos casos que despiertan menos interés mediático, como el de Manuela Chavero, con la consiguiente sensación de desamparo de sus familiares. Ante las quejas de que parece que existan desaparecidos de primera y de segunda, hay quien lucha para que no sea así en la búsqueda online.

 “Todos los casos son idénticos para nosotros, sean mediáticos o no”, afirma Fran Jiménez, portavoz de SOSDesaparecidos. Nacida en 2007 en Caravaca de la Cruz (Murcia), esta asociación se creó, precisamente, con el objetivo de ayudar a resolver aquellas desapariciones que resultan menos mediáticas. Y desde el principio cuentan para ello con “la universalidad de Internet”, como la llama Jiménez, que ya ha ayudado a resolver unos cuantos casos. La organización ofrece información práctica para familiares, ciudadanía y medios de comunicación en su web, plagada de imágenes de personas a las que se les perdió el rastro. “Hay muchas desapariciones de las que no sabemos que ni existen”, reconoce Jiménez.

Las redes sociales se han convertido en una herramienta de gran utilidad en la difusión de las desapariciones, un factor que puede influir de manera fundamental en que sus protagonistas vuelvan a casa. El portavoz de SOSDesaparecidos explica que el alcance semanal de sus alertas en Facebook supera el millón de personas, gracias al gran volumen de usuarios que las comparten y las retuitean. Fernando Cubillo, responsable de las redes sociales de la Guardia Civil, el cuerpo encargado de los casos que suceden en poblaciones de menos de 50.000 habitantes, lo secunda.

“Las redes sociales aportan máxima difusión a máxima velocidad. Nuestros seguidores siempre colaboran y calculamos que, mensualmente, al menos una cuarta parte de nuestros mensajes más virales corresponden a solicitudes de búsqueda de desaparecidos, con algunas que han alcanzado más de un millón de visualizaciones en menos de 24 horas”, explica Cubillo, quien señala que los casos más críticos (menores, mayores, enfermos) incluyen el envío de alertas en los horarios de mayor impacto en Twitter y Facebook.

“Lo malo de los casos mediáticos”

El protocolo que siguen ambas organizaciones, siempre en estrecha colaboración, es parecido. Lo primero y fundamental es, explican desde la Guardia Civil, “confirmar el caso”. “Por desgracia, no son infrecuentes las alertas falsas que recorren la red”, comenta su community manager. De hecho, en SOSDesaparecidos, explica su portavoz, cuentan con una persona que se dedica exclusivamente a desactivar los bulos de desapariciones. También hay otra encargada de recoger únicamente las aportaciones a las labores de búsqueda procedentes de médium y videntes.

Como relataba el periodista Manuel Jabois en EL PAÍS, la cuenta oficial de la Guardia Civil en Twitter ha recibido incluso dibujos representando las “revelaciones” que, en sueños, algunos ciudadanos han experimentado en relación a la desaparición de Diana Quer. “Esto”, reconoce el portavoz de SOSDesaparecidos, “es lo malo de los casos tan mediáticos”. Jiménez afirma que, desde el de Marta del Castillo y el de los hijos de Tomás Bretón, “no había visto nada parecido” al aluvión de avisos recibidos. “Diana podría estar en todas partes de Europa: la han visto con su novio, con un vecino, comiéndose un kebab. Incluso te dan nombres y apellidos de gente”, recuerda.

La Guardia Civil cuenta con un procedimiento sistematizado por el cual toda la información que llega, bien sea por redes, email, teléfonos o cualquier otro canal, se traslada inmediatamente a la unidad de la Guardia Civil o Cuerpo Policial responsable de la búsqueda.

Pero, espejismos aparte, ambos profesionales coinciden en que la aportación de las redes sociales a las labores de búsqueda de personas desaparecidas es, sobre todo, positiva. Muy positiva. Jiménez recalca la importancia de estas plataformas en la colaboración internacional con otras organizaciones como la suya, y cita dos ejemplos de desapariciones resueltas gracias a la información extraída de las redes sociales. El de un anciano al que un ciudadano reconoció en la calle tras haber visto su foto en Twitter y el de una menor que había sido captada por integristas islámicos a través de Internet.

“Hay casos en los que la presión que supone la publicidad hace que las personas voluntariamente desaparecidas decidan contactar con quienes las buscan, otros en los que la difusión favorece que algún testigo pueda dar pistas sobre el paradero... esos ejemplos positivos son los que nos animan a continuar”, concluye Cubillo.

La propia actividad online de los desaparecidos puede servir de pista para encontrarlos. El community manager de la Guardia Civil indica ejemplos como “el seguimiento de las personas que han interactuado con el desaparecido, señales sobre sus estados de ánimo o planes de futuro, ubicaciones físicas...”. La cantidad de actividades de nuestra vida diaria que están monitorizadas (cajeros automáticos, pagos electrónicos, cámaras de seguridad, posicionamiento de teléfonos móviles), hacen, recuerda, que ahora sea más difícil “que una persona pueda desaparecer sin dejar ningún rastro”.

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