VIDA Y HOGAR DIGITAL | Artículos | 15 DIC 2016

Facebook, noticias falsas y presidentes electos

La victoria de Donald Trump en las presidenciales estadounidenses levantó sospechas hacia Facebook: ¿habían influido las noticias falsas en los resultados?
Facebook, noticias falsas y presidentes electos
Foto: Master OSM 2011 (cc)
Manuela Astasio

Es humano buscar explicaciones a lo que no entendemos, donde sea. Probablemente, es ésa la razón por la que muchos giraron rápidamente la cabeza hacia las redes sociales después de que Donald Trump venciera en las últimas presidenciales estadounidenses: no entendían que sus conciudadanos lo hubiesen elegido, así que pensaron que podían estar manipulados por un poder superior, en este caso el de Internet y sus algoritmos.

Lejos de ser una teoría minoritaria, la idea cobró tal magnitud en Estados Unidos que el propio Mark Zuckerberg, el fundador y responsable de Facebook, se vio obligado a dar explicaciones públicas pocos días después de los comicios sobre la influencia que la red social podía haber tenido en el resultado. Algunas voces llevaban semanas denunciando la difusión de noticias falsas a favor de Trump mediante su plataforma.

En una conferencia en Half Moon Bay, California, Zuckerberg dijo que le parecía una locura pensar que Facebook -que ya suma más de 1.800 millones de usuarios en el planeta- contaba con la capacidad suficiente como para inclinar el resultado de un lado o de otro. El empresario agregó que también le parecía arriesgado presuponer que las noticias falsas solo se producían de un lado de la campaña (en este caso, del de Trump), y volvió a rechazar que los algoritmos de su plataforma favorezcan la creación de burbujas de filtros que terminen sesgando la visión de sus usuarios. “Todo el contenido está disponible en las mismas condiciones, pero nuestros usuarios solo clican en algunas cosas”, justificó.

Sea como fuere, las críticas no cayeron en saco roto. Poco después de desatarse la polémica, Facebook actualizó las políticas de su servicio Audience Network para no introducir anuncios en sites con noticias falsas. Zuckerberg anunció poco después que está empezando a colaborar con organizaciones de verificación para asegurar la autenticidad de todo el contenido de la red social. Otras medidas de la página incluirán facilitar a las personas la denuncia de contenidos falsos o la colaboración con distintos medios de comunicación.

Además, a principios de diciembre algunos usuarios de Facebook empezaron a toparse en sus muros con unas etiquetas rojas junto a algunas noticias que advertían de la supuesta escasa fiabilidad de éstas. Una misma historia podía ser calificada de poco fiable o de fiable en función de la web que la publicase, lo que llevó a pensar que el nuevo software estaba programado para calificar medios, y no noticias, y despertó cierta preocupación en cuanto al futuro de los medios pequeños e independientes con menos recursos. Más adelante algunos medios especializados aclararon que en realidad podía tratarse de un plugin de Chrome y no de un nuevo componente de la red social. En cualquier caso, una semana después su rastro se había esfumado.

¿Burbujas de filtros? ¿Dónde?

Aunque Zuckerberg niegue la existencia de las burbujas de filtros en comunidades como la suya, ésta es una cuestión que preocupa desde hace tiempo a muchos pensadores de la red. Entre ellos está, evidentemente, el creador del término, Eli Pariser, quien ha puesto a disposición de la comunidad virtual un documento de Google donde cualquiera puede elaborar una propuesta sobre cómo construir una Internet con visiones menos sesgadas. De momento, parece que se está lejos de llegar a un acuerdo: la cosa está muy reñida entre quienes piensan que los humanos seríamos un mejor filtro que los algoritmos y quienes defienden todo lo contrario. Como prueba de ello no hay más que recordar que este verano algunos editores de trending topics de Facebook aseguraron que cumplían órdenes explícitas de evitar aquellos temas más orientados hacia el ala republicana.

Por otra parte, voces como la del periodista de datos e investigador Jonathan Allbright en eldiario alertan, precisamente, del doble filo que pueden llegar a tener herramientas como los detectores de noticias falsas. ¿Cómo conseguir que el funcionamiento de éstos se base exclusivamente en la veracidad de los contenidos, y no en otro tipo de filtros que respondan, por ejemplo, a intereses de las compañías que los manejan?

Más allá de si las explicaciones de Zuckerberg son ciertas o no, hay algo en lo que sus críticos no dejan de tener razón: las reglas de Facebook, por algorítmicas que pretendan ser, no son iguales para todos. Y, evidentemente, a Donald Trump se le aplican de manera diferente. Prueba de ello es la decisión de la compañía de no censurar los posts con los que el republicano defendió durante la campaña que había que impedir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos, a pesar de que su mensaje se opone a las normas de la comunidad virtual sobre discursos de odio. “Tenemos que ser muy cuidadosos con esto, porque ahora se ha convertido en el discurso político mainstream”, se excusó después Zuckerberg.

Fotos: Master OSM 2011 (cc) /
Jorge Caballero Jiménez (cc)

 

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