VIDA DIGITAL | Artículos | 08 NOV 2016

¿Está Internet ya a salvo?

Muchos se felicitan: el futuro de la neutralidad de la red parece asegurado. ¿Pero realmente es así?
Free Press (cc)
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Manuela Astasio

“Durante 5 años hemos luchado contra los gigantes corporativos para salvar Internet, ¡y parece que hemos ganado!”. Con esa proclama se dirigía recientemente el equipo de Avaaz a sus seguidores. La plataforma de activismo civil festejaba en un correo electrónico su contribución a salvaguardar el principio conocido como “neutralidad de la red” en lugares como Estados Unidos, India, Brasil y Europa. Un principio que propugna, en sus propias palabras, “una Internet igual para todos”.

¿Qué estaba en peligro?

Para quienes se incorporen ahora a la historia, lo que la neutralidad de la red defiende es que se garantice el acceso a la misma velocidad a todos los contenidos de la red; es decir, que tanto los proveedores de contenidos y los de acceso a la red como los gobiernos que la regulan traten el tráfico por igual, sin priorizar o discriminar ninguna página, aplicación, plataforma o servicio. Que no exista, en resumen, una Internet a dos o más velocidades, algo que consideran contrario a la naturaleza de la red.

En agosto de este año decenas de personas participaron en un flashmob convocado en Bruselas en el que los asistentes llevaban máscaras de emoticonos. El motivo de tal celebración era la publicación, por parte del Organismo de Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas (BEREC), de unas directrices para garantizar la neutralidad de la red en la UE. “Estamos aquí para celebrar la entrada en vigor de la primera ley europea que básicamente protege la democracia en Internet. No podrán vender conexiones más rápidas a grandes compañías como Facebook, Google o Whatsapp para que tengan un mejor acceso a la gente; todo el mundo tendrá el mismo acceso”, declaró entonces a Efe el responsable de campañas de Avaaz, Luca Nicotra, presente en la ‘quedada’.

¿Dónde estaban o están esas amenazas?

En los últimos tiempos muchos han visto amenazada la neutralidad de la red por la posibilidad de que los proveedores de conexión pudieran cobrar a las empresas de contenidos para que sus páginas se descargaran a mayor velocidad que las de sus competidores. Tal escenario ha llegado a ser contemplado por un organismo con tanto poder de decisión como la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos, aunque finalmente fue descartado a favor de una normativa diseñada para garantizar la net neutrality.

Sin embargo, no ha sido la única amenaza. Ha existido y existe al menos otra, con la particularidad de que su apariencia es más inofensiva y de que algunas de las grandes compañías que apuestan por ella se han postulado públicamente a favor de la neutralidad de la red. Hablamos del zero rating, el término con el que se conoce a los planes de datos mediante los cuales se permite a los usuarios que naveguen sin pagar a través de determinados servicios y aplicaciones, porque son sus proveedores y creadores quienes asumen ese coste de navegación que, de cualquier otro modo, sufragarían los usuarios.

Hablamos, por ejemplo, de Free Basics, el paquete gratuito de servicios de Facebook antes conocido por el controvertido nombre de Internet.org. Una opción que algunos defienden como la mejor para acabar con la brecha digital que divide a los habitantes del planeta, pero que otros ven como una amenaza a la igualdad de oportunidades, especialmente en escenarios tecnológicos tan emergentes y potentes como India, del que se espera que sea pronto el segundo mercado online del mundo con millones de personas conectándose por primera vez.

Y no solo se refieren a la posible competencia desleal que estos servicios puedan suponer para el resto de empresas que operan en Internet, sino que también lo consideran un perjuicio en la inclusión de aquellos ciudadanos a los que, en un principio, se parece favorecer. “El zero rating dirige a la gente donde otros quieren que vaya, y eso es malo para la inclusión económica, para los nuevos emprendedores y para la salud de Internet”, dijo en mayo de 2015 la presidenta de la Fundación Mozilla, Mitchell Baker.

¿Han sido totalmente neutralizadas?

En el caso de la Unión Europea, por ejemplo, la normativa aprobada hace un año obliga a los operadores a tratar en igualdad de condiciones todo el tráfico online, con excepciones como casos de ciberataques o congestión, una posibilidad ante la que organizaciones de consumidores como la OCU ya han manifestado su preocupación. Y, aunque sí considera fuera de la legalidad poder seguir accediendo a un servicio como Facebook cuando un abono a internet ya se ha consumido y otras aplicaciones han quedado bloqueadas, no descarta de raíz las ofertas de ‘precio cero’, pues dice que no tienen por qué ser ilegales en sí.

Donde sí han sido prohibidas es en India, cuyo organismo regulador de las telecomunicaciones publicó a principios de año un documento que impide legalmente la oferta de propuestas que incluyan cualquier tipo de tarifa de datos discriminatoria. Free Basics, de Facebook, había despertado con anterioridad el rechazo de una parte muy importante de la comunidad internauta india, que derivó en un llamamiento público al ministro de Telecomunicaciones.

Por su parte, la justicia estadounidense acaba de ratificar la normativa con la que la FCC quiere garantizar la neutralidad de la red. Sin embargo, el marco legal, una apuesta estratégica de la Administración Obama, no ha contado con el apoyo unánime de toda la comunidad política norteamericana. Desde el principio del debate, la mayor parte de los apoyos a las reclamaciones de los proveedores de acceso a Internet, partidarios de las dos velocidades de conexión, procedieron del ala republicana.

Algunos republicanos en su momento presidenciables se han referido al proyecto de ley como “el Obamacare de Internet” (Ted Cruz) o “una de las ideas más locas jamás escuchadas” (Jeb Bush). Y en cuanto al candidato Donald Trump, que este 8 de noviembre se juega la Casa Blanca frente a Hillary Clinton, éste sostiene desde hace tiempo, en una de sus sorprendentes asociaciones de ideas, que la neutralidad de la red conllevará la censura de aquellos medios de comunicación con ideas más conservadoras.

No está, por tanto, todo cerrado. Este martes los estadounidenses no solo decidirán presidente, sino que también elegirán congreso, órgano determinante en las medidas económicas, con una mayoría republicana que los sondeos dicen que no se verá alterada. La normativa de la FCC, avisó en septiembre The Wall Street Journal, podría no haber superado aún todos los obstáculos: existe la probabilidad de que se inicien acciones en el Congreso para tratar de revertirla. Parece que hay demasiado en juego para rendirse tan pronto, tanto para las operadoras que buscan una velocidad premium como para las compañías que quieren convertirse en la puerta de acceso a Internet de los miles de millones de nuevos usuarios.

 

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