MOVILIDAD | Noticias | 29 MAR 2016

Nano Membrane Toilet, el inodoro sin agua que Bill Gates quiere financiar

Investigadores de la Universidad de Cranfield, en Inglaterra, han desarrollado este inodoro sostenible cuyo objetivo es facilitar la vida de millones de personas que viven en zonas sin red de saneamiento y con escasez de agua potable.
Inodoro sostenible
Patricia Figuero

La Fundación de Bill Gates ha financiado con 710 mil dólares la investigación puesta en marcha por la Universidad de Cranfield, en Inglaterra, gracias a la cual se ha desarrollado este inodoro al que han bautizado como Nano Membrane Toilet. Tiene la particularidad de ser sostenible, ya que necesita muy poca agua para su funcionamiento, y su fabricación supone un coste relativamente bajo.

Este inodoro se ha desarrollado pensando en las zonas del planeta que sufren escasez de agua potable; hecho que afecta a más de 2.4 mil millones de personas. El funcionamiento es básicamente el siguiente: el inodoro cuenta con un mecanismo que hace rotar la taza 270 grados, depositando los desechos fecales en un compartimento interior separado. Después, otra herramienta limpia la taza y raspa cualquier residuo que haya podido quedar. Asimismo, los desechos sólidos se almacenan en la parte inferior, y los líquidos quedan en la superior.

A continuación unas nanofibras muy finas mueven el vapor de los líquidos residuales dirigiéndolos hacia un tubo vertical ubicado en la parte posterior. Los residuos quedan almacenados en una bolsa recubierta con un nanopolímero biodegradable que aísla del olor. Esta bolsa se retira del sistema periódicamente, mientras que los líquidos que han sido filtrados en otro compartimento, y posteriormente transformados en agua no potable, pueden ser utilizados para limpieza o riego.

Si el Nano Menbrane Toilet consigue fondos adicionales, entonces podrían realizarse las pruebas de campo y paulatinamente llevarse a las zonas donde más se necesite. Esto mejoraría la vida de personas que viven en comunidades con escasos recursos, en el campo o en zonas urbanas pobres, y que sufren enfermedades relacionadas con la falta de una red de saneamiento.

Lo cierto es que la idea de este inodoro sostenible nos parece estupenda, aunque siendo realistas, y debido al mantenimiento programado que necesita (como mínimo, cada seis meses es necesario reemplazar algunas de sus partes) también nos parece complicado que pueda instalarse en zonas de difícil acceso. Tal y como ha señalado Alison Parker, profesora del Instituto de Ciencias del Agua de la Universidad de Cranfield, lo más probable es que el inodoro pueda utilizarse en zonas urbanas densas, en las que sí sería posible facilitar la visita de un técnico de mantenimiento.

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