MOVILIDAD | Artículos | 01 OCT 2011

Las cinco cosas que todo el mundo hace mal cuando actualiza su PC

Y cómo hacerlas bien
Actualizar el hardware de tu PC puede ser muy fácil, pero existe un modo adecuado de hacer cada tarea y otro que no lo es. Aquí te ofrecemos cinco actualizaciones que la mayoría de los usuarios son capaces de hacer por sí mismos pero en las que pueden cometer errores, así que te mostramos algunos trucos para evitarlos.

Tanto si eres un manitas de la tecnología como si eres un novato en este mundo, lo más seguro es que en la actualización de tu PC no hayas seguido exactamente los consejos de la industria para hacerlo del mejor modo posible.
Muchos fallos lo son por la inexperiencia de los usuarios, pero es muy habitual también ver cómo, aunque tomemos precauciones, se escucha un crujido en la RAM cuando cambiamos la CPU, el disco duro o la tarjeta gráfica. Sea cual sea el campo en el que estemos trabajando, se pueden cometer errores que pueden llegar a dañar componentes sensibles. Y, en el peor de los casos, destruir el equipo completo.
Añadir más RAM, quitar un procesador o instalar un nuevo disco duro pueden ser tareas muy sencillas. Y seguir una serie de precauciones básicas, por paranoicas que puedan parecer, puede salvaguardar nuestro sistema y ahorrarnos tiempo, dinero y frustraciones. Tomarse unos minutos extra o gastar unos euros de más para agrupar bien los cables y para asegurarnos de que el suministro de energía está listo para satisfacer la demanda de los nuevos componentes puede hacer que tu PC reestrenado ofrezca un mayor rendimiento.
El error más común y que se produce en cualquier tipo de actualización de componentes de un PC consiste en no utilizar protección estática. De hecho, los novatos ni tan siquiera se dan cuenta de que la electricidad estática de sus propios cuerpos puede descargarse en los componentes del PC con un ligero toque, lo que podría dañar la circuitería, muy sensible a este tipo de cosas.
Por otro lado, los más experimentados tienen el problema contrario. Años de manejar discos duros, módulos de memoria, tarjetas gráficas y CPU los insensibiliza ante la amenaza que representa la electricidad estática, dejándoles vulnerables a un problema que saben perfectamente cómo evitar. Así que vamos, venga, chicos, poneos una pulsera antiestática cuando trabajéis con vuestros componentes.

1- Actualizaciones de la RAM
El error número uno que cometen los novatos a la hora de actualizar su RAM es comprar el tipo equivocado de memoria desde el principio. Adquirir componentes de PC se ha convertido cada vez más en una actividad de “autoservicio” y existen menos medidas de seguridad para prevenir a la gente y que no escoja el modelo equivocado. Así que nuestro primer consejo es que te tomes el tiempo necesario para averiguar qué tipo de módulos utiliza tu sistema, incluyendo la velocidad del bus, en MHz.
Los fabricantes de memorias producen RAM con diferentes configuraciones de PIN, velocidad de datos y bus. Si tu portátil requiere módulos 667MHz PC2-5300, pero la tienda solamente tiene 1333MHz PC3-10600 a la venta, resiste la tentación de comprarlos y sigue buscando. Podrías dañar tu PC intentando instalar esos módulos y la tienda probablemente no te devolvería el dinero de los módulos que hayas abierto.
Pero el principal error que cometen los usuarios con más experiencia a la hora de actualizar la RAM es pasar por alto la revisión de los límites de capacidad de la máquina. Algunos sistemas, especialmente los netbooks y equipos ultraligeros, así como muchos Mac, pueden aceptar únicamente una cierta cantidad de RAM. Así que, a pesar de que la tienda de tu barrio venda módulos de 4 GB que se ajustan a tu máquina, podrías quedarte con un palmo de narices al comprobar que tu portátil de dos años solamente acepta módulos de 2 GB. El consejo es simple: comprueba la documentación del fabricante antes de comprar nada.

2- Mejorar el procesador
En este caso hay que tener mucho cuidado para no tocar los pins de la CPU cuando la manejes. No debería sorprender a nadie saber que algunos de los errores de actualización más devastadores tienen que ver con la CPU. La CPU es básicamente el cerebro del ordenador y si te equivocas, aunque sea un poco, en su instalación, puedes tener serios problemas.
Si asumimos que has comprado la actualización de CPU correcta para tu máquina, aún tendrás que evitar tres errores increíblemente comunes que inundan las actualizaciones de procesador. Por un lado, la ubicación errónea de los pins, una aplicación de pasta térmica pobre y una instalación inapropiada del disipador de calor.
Cada CPU de PC tiene pequeños pins que lo ajustan en un socket de la placa base para formar las conexiones vitales a través de las que los datos del ordenador fluyen. Si uno de esos pins se rompe o se tuerce, estás perdido. Así que, siempre que manejes una CPU, ten cuidado y evita tocar los pins con cualquier cosa, ya sean tus dedos, la caja del equipo o cualquier componente del sistema. Además, no fuerces la CPU en su socket. Si no se ajusta bien en su sitio, es que falla algo y si insistes presionando, es muy probable que rompas o tuerzas un pin. En lugar de eso, toma de nuevo la CPU, comprueba que los pins están en buen estado y que el socket está completamente abierto. Una vez hecho todo esto, pruébalo otra vez.
En el caso de que tu CPU tenga un pin torcido, debes intentar enderezarlo muy cuidadosamente. Utiliza un material no conductivo, como una pieza de plástico para reubicar el pin de nuevo en su posición original.
Entre la CPU y el disipador de calor se encuentra una fina capa de pasta térmica cuyo propósito es conducir el calor fuera de la CPU y dentro del disipador. Para asegurar un buen contacto con el citado disipador y evitar la creación de puntos calientes en la superficie de la CPU, esta capa de pasta debe ser fina, suave y uniforme. Un error que las personas suelen cometer a la hora de actualizar sus equipos es dejar la pasta existente en su sitio o incluso añadir nueva pasta a la antigua. Esto puede producir grumos, llevando a una transferencia de calor mucho mayor y, en algunos casos, a una radiación reducida de calor fuera del procesador. Para evitar este problema, nos debemos asegurar que tanto la CPU como el disipador de calor están completamente limpios y no tienen pasta y luego añadiremos una nueva capa limpia, fina y fresca de pasta antes de volver a montar el sistema.
Por último, evita el error de utilizar un disipador de calor insuficiente o mal colocado en tu CPU. Si tu CPU es mucho más rápida que la antigua, probablemente generará más calor. Así que, a no ser que estés utilizando un disipador de calor de alto rendimiento, considera la posibilidad de sustituirlo como parte del proceso de actualización de la CPU. No tienes que comprar un complicado y caro sistema de refrigeración líquida, pero si te gastas dinero en una nueva CPU, no dejes de invertir en un disipador de calor de alta calidad para proteger esa inversión.

3- Actualizaciones del disco duro
Un disco duro es uno de los componentes de un PC más sencillo de actualizar, casi tanto como la RAM. A menudo, la parte más difícil del proceso es llegar a todos los tornillos con el destornillador. Eso es porque muchas cajas de sistemas solamente se abren por un sitio o contienen componentes de encuadre que bloquean el acceso a la caja del disco. Resiste la tentación de tomar el camino más fácil y atornillar el disco en un sitio mucho más accesible. Y es que, una unidad de disco montada de manera desigual es probable que se tambalee en su bahía, causando así vibraciones que pueden hacer que el PC haga más ruido del que debería y podría acortar la vida útil del disco.
La mayoría de los chasis de los PC están diseñados para dar acceso a los dos lados de la caja de la unidad. En la mayoría de los casos, la caja es extraíble completamente, de modo que se puede quitar, integrar el disco de forma apropiada y luego volver a poner la caja en su sitio. Debes tomarte el tiempo preciso para hacerlo y, si lo haces así, es probable que consigas un PC más silencioso y con un futuro mucho más prometedor.
Otro error común, incluso entre los usuarios con más experiencia, es utilizar el tipo incorrecto de tornillo para montar el disco duro. Este desliz no suele ser desastroso, porque la diferencia de diámetro entre los tornillos de la caja y del disco duro es mínima. Pero los tornillos de cajas 6-32 son ligeramente más gruesos y tienen un espacio más amplio que los tornillos M3 del disco duro, de modo que si utilizamos el tornillo equivocado, podríamos tener problemas más adelante, si alguna vez tenemos que quitar y reinstalar la unidad.

4- No ignores la fuente de alimentación
Cuando actualizamos nuestros PC, casi nunca reducimos el consumo general de energía del sistema. Así que, tras la actualización de unos cuantos componentes más que significativos, la demanda de energía de la máquina podría superar las capacidades de la fuente de alimentación con la que compramos el equipo. Esto es especialmente importante para aquellos usuarios que actualizan una antigua tarjeta gráfica y la cambian por una más nueva, o por una placa hambrienta de energía con conectores dobles.
Pongamos un ejemplo práctico. Si actualizamos una placa Nvidia GeForce 8600 y la cambiamos por una GeForce GTX 295, se puede cuadruplicar la demanda de energía en el canal PCI-Express. Por eso, no nos debe sorprender que la fuente de alimentación sea uno de los componentes más comúnmente pasado por alto en el mundo de las actualizaciones de PC. Grave error.
Así que, si has hecho algunas actualizaciones en tu sistema, tómate un momento para evaluar si tu fuente de alimentación actual podrá hacer frente a los cambios y al trabajo extra que le estás dando. Asus tiene una calculadora de energía bastante buena que te puede ayudar con este tema. De hecho, es muy posible que descubras que tienes una fuente de alimentación de 650 vatios para un sistema que puede hacer frente a más de 800 vatios a carga máxima. Actualizarse a una fuente de alimentación más apropiada puede hacer que tu sistema sea más rápido y ofrezca mayor estabilidad.

5- Ordenar los cables
Sí, lo sabemos... Probablemente estás muy ocupado o no te preocupa la estética de los componentes de tu sistema y simplemente quieres acabar de una vez con la actualización, de modo que puedas arrancar el equipo y empezar a jugar cuanto antes. Sin embargo, es un error dejar que los cables internos del PC cuelguen por ahí como una jungla impenetrable en medio de tu máquina.
Lo cierto es que una buena disipación del calor es crítica para la estabilidad y rendimiento de cualquier PC, especialmente si añades componentes más potentes (que producen, por tanto, más calor). Si bloqueas el flujo del aire por el centro del chasis dejándolo repleto de cables, estás perjudicando el rendimiento de los ventiladores y disipadores de calor del sistema. Así que, colocar los cables ordenadamente incrementa el flujo del aire por el sistema y te ayuda a mantener el PC mejor refrigerado.
Si nos fijamos detenidamente en una máquina realmente buena y bien hecha, los cables estarán prácticamente ocultos a la vista, situados detrás de las paredes del chasis, bajo la placa base y a lo largo de las esquinas de la caja, ajustados con pequeñas bridas.
No es necesario que seas tan exigente como los profesionales para dar a tu máquina un mejor flujo de energía y una apariencia más pulida y ordenada. Solamente es necesario que compres una pequeña bolsa de bridas y que las utilices para agrupar los cables en grupos, dejando el máximo espacio posible en el centro de la torre. Para ayudarte en esta tarea, te vendrá bien tener un pequeño cortador de alambres, que te ayude a cortar los extremos de las bandas de sujeción.

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