MOVILIDAD | Artículos | 01 SEP 2011

4G calienta motores, ¿estamos preparados?

La cuarta generación de telefonía móvil ha provocado una carrera en la que los operadores pugnan por ser el primero y el más rápido. Sin embargo, podrían acabar por confundir a los usuarios. Si es que no lo están ya.

Según datos de GSMA, en 2010, la industria de la movilidad generó más de 788.000 millones de dólares, con más de 5.000 millones de conexiones móviles. Estas cifras dan cuenta de la magnitud de un negocio en el que ahora la presión está sobre los operadores, por el incremento de la banda ancha móvil y las infraestructuras 4G.
Según la ITU, International Telecommunication Union, los usuarios de smartphones ya consumen por término medio un volumen de datos cinco veces mayor que los usuarios de teléfonos móviles convencionales. Estas cifras reflejan la presión que hay en este segmento de mercado. Y es que, además, el número de usuarios de este tipo de teléfonos no para de crecer. Y si ahora se estima que son unos 500 millones las unidades en circulación, se calcula que en 2015 superarán los 2.000 millones. Así las cosas, los operadores no pueden mirar a otro lado y si quieren seguir en la lucha, ahora deben apostar por el despliegue de servicios como HSPA y LTE. WiMAX seguirá jugando un papel importante, pero todo apunta a que lo hará más como tecnología de nicho.

¿Pero de qué estamos hablando?
4G o lo que es lo mismo, la cuarta generación de tecnologías de telefonía móvil está basada en el protocolo IP. Su principal diferencia con las generaciones anteriores es la capacidad de proporcionar velocidades de acceso mayores de 100 Mbps en movimiento y 1 Gbps en reposo, manteniendo una calidad de servicio (QoS) de punta a punta de alta seguridad que permitirá ofrecer servicios de todo tipo en cualquier momento y lugar, con el mínimo costo posible.
Aun así, las cosas no parecían estar claras y para hacer la situación incluso más complicada, la ITU cambió de idea sobre qué tecnologías deberían ser calificadas como 4G. En noviembre pasado, afirmaron que solamente serían 4G las futuras versiones de LTE y la siguiente generación de WiMax. Sin embargo, a principios de diciembre parecieron cambiar de idea y afirmaron que LTE y WiMAx podrían también llamarse 4G, puesto que mejoraban el rendimiento de la tecnología 3G. Todo esto no ha hecho más que confundir a los usuarios, que además ven cómo los ratios de datos que consiguen dependen del dispositivo que tengan y si son capaces de trabajar en las redes más rápidas.
Pero el panorama no es tan negativo como pudiera parecer en un principio, pues se espera que este año salgan a la luz innumerables dispositivos capaces de sacar partido a las nuevas redes. Aun así, queda mucho camino por recorrer.

Un proceso largo
Aunque en Europa la polémica no se ha despertado con tanta virulencia como en Estados Unidos, lo cierto es que las compañías ya están utilizando el término 4G en diferentes campañas de marketing y no siempre responde a la realidad. De hecho, las tecnologías que en un principio podían considerarse como 4G, no estarán disponibles comercialmente hasta 2014 o 2015.
En cualquier caso, la guerra alrededor de 4G no es nueva. Antes de que hubiera una definición técnica de la ITU, la asignación o subasta en los últimos años de ciertos bloques de frecuencias tenían el objeto obligatorio de ser utilizados en redes de próxima generación, no en 3G. Esta es una de las razones por las que los que apoyaban WiMAX lucharon para que la tecnología fuera considerada como algo realmente nuevo. En realidad, ambas tecnologías marcan dos nuevos tipos de red y son similares entre sí. Las dos son redes IP de extremo a extremo y emplean la tecnología OFDMA (Orthogonal Frequency-Division Multiplexing Access).
Sin embargo, otras firmas de análisis de mercado no ven tan injustificado el uso que del término 4G están haciendo los operadores estadounidenses. Según Peter Jarich, analista de Current Analysis, “si estoy en un mercado donde todo el mundo califica su red como 4G y creo que mis servicios son comparables, tengo derecho a utilizar también el término”. En su opinión, esta guerra no perjudica a los consumidores, puesto que las redes y los dispositivos les suministran lo prometido, y para disfrutarlo tienen que actualizarse a un nuevo servicio.
En cualquier caso, los operadores de todo el mundo están invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura de banda ancha móvil en todo el mundo, impulsando así HSPA y allanando el camino a LTE. De hecho, todo apunta a que este mismo año se produzca un punto de inflexión para LTE, con implementación de redes en más de 20 países. Además, a lo largo de este ejercicio están viendo la luz los primeros teléfonos y tablets basados en esta tecnología.

Paso a paso. LTE
Así las cosas, todo parece indicar que LTE mejorará los resultados de las redes de banda ancha fija, proporcionando una conectividad muy rápida y de alta capacidad de respuesta, con velocidades máximas de hasta 100 Mbps. Pero también es cierto que, para que consiga el mismo éxito que HSPA, los gobiernos tienen que liberalizar el espectro. En España, así lo anunció el ministro de Industria, Miguel Sebastián, durante la celebración del Mobile World Congress de Barcelona. Esta liberalización podría aportar al Estado entre 1.500 y 2.000 millones de euros. Cifra considerable, más teniendo en cuenta la situación que atraviesan actualmente las arcas del Estado.
Se trataría de una adjudicación mediante licitación mixta, un 90 por ciento por subastas y el 10 por ciento restante por concurso. Esto supondría un incremento del 70 por ciento del espectro dedicado a comunicaciones móviles. Eso sí, tendremos que esperar hasta 2014 o 2015 para poder operar en estas redes LTE, pues será cuando se encuentren disponibles las frecuencias de 800 MHz ahora destinadas a servicios de televisión. En cualquier caso, no será hasta 2012 cuando se registren los primeros crecimientos en LTE, momento en que la mayoría de los operadores lancen sus redes y VoLTE esté disponible.
Por tanto, y mientras LTE se consolida, HSPA y HSPA+ continúan siendo la respuesta masiva que los operadores ofrecen ante la demanda de banda ancha móvil, cada vez más fuerte. HSPA puede ser actualizado a HSPA+, permitiendo velocidades máximas de entre 21 y 42 Mbps. Con espectro adicional, HSPA+, puede alcanzar velocidades de incluso 84 Mbps.
Pero si algo está claro es que, en el camino hacia 4G, la clave está en los fabricantes de infraestructura, pues la disponibilidad de equipamiento con capacidad tanto para optimizar las redes actuales como para dar soporte a LTE en el futuro constituye la forma más práctica y rentable de evolucionar hacia 4G.
Sin embargo, la batalla por acaparar el protagonismo de 4G entre LTE y WiMax continúa y todo parece apuntar a que será LTE el vencedor. Y eso, a pesar de que hace unos años, WiMax tenía todas las papeletas para convertirse en la principal tecnología de banda ancha móvil 4G. Sprint puso en juego 5.000 millones de dólares para ser el primero de la industria en ofrecer una red de banda ancha móvil de cuarta generación. Mientras, Cisco compraba Navini Networks por 300 millones de dólares para producir redes de acceso radio WiMax, y Sprint y Clearwire formaban una joint venture centrada en esta tecnología valorada en 14.500 millones de dólares.
Sin embargo, a finales de 2007, Verizon y AT&T, los dos mayores operadores de Norteamérica, anunciaron su compromiso con LTE, ya que, según ambas compañías, esta tecnología proporcionaba un camino de evolución más natural para sus redes GSM/UMTS/HSPA/CDMA. En la decisión también jugó en favor de LTE el dominio de GSM como estándar móvil, con más de 3.000 millones de abonados en todo el mundo en febrero de 2010.
Lo cierto es que tanto WiMAX como LTE ofrecen banda ancha ubicua a múltiples megabits por segundo. Mobile WiMAX, también conocido como 802.16e, es una especificación del IEEE con capacidad para dar transmisiones de datos a 12 Mbps. También utiliza Orthogonal Frequency Division Multiple Access, técnica que transmite datos dividiendo las señales de radio y difundiéndolas simultáneamente sobre diferentes frecuencias. Además, estas señales son inmunes a las interferencias y admiten velocidades muy altas.
Por su parte, LTE fue desarrollado por el Third-Generation Partnership Project como la evolución natural de High-Speed Packet Access (HSPA), la tecnología GSM actualmente ofrecida por los operadores de redes 3G. Se trata de una técnica de modulación diseñada para ofrecer 100 Mbps por canal, un rendimiento comparable al de la banda ancha fija.
Lo cierto es que cada vez hay más productos LTE en el mercado, pero el uso de una amplia variedad de bandas de espectro para desplegar LTE significa que no todos los dispositivos pueden utilizarse en todas las redes. La banda de los 700 MHz es la frecuencia más popular entre los fabricantes de dispositivos y módulos, que refleja nuevamente el liderazgo que Estados Unidos tiene en esta tecnología frente al resto del mundo. Sin embargo, también hay un creciente número de productos que permiten a los usuarios acceder a LTE en bandas de espectro múltiple. Esto podría abrir la puerta a los datos utilizando LTE en otros países, pero solamente si los operadores firman primero acuerdos de roaming.

WiMAX, también en la lucha
Por todo esto, WiMAX ha ido perdiendo fuerza frente a LTE como gran alternativa 4G. Sin embargo, Mobile WiMAX sigue contando a su favor con la disponibilidad de servicios y la comunidad WiMAX planea una actualización importante de la tecnología. El estándar IEEE 802.16m será mucho más rápido que su predecesor 802.16e. De hecho, el objetivo para el nuevo WiMAX es ofrecer velocidades de bajada de más de 100 Mbps.
Así las cosas, los que apoyan a WiMax no tiran la toalla y trabajan para posicionarse frente a LTE como base del despliegue 4G. Así, frente a un creciente número de operadores que planean lanzar servicios 4G LTE durante los próximos meses, el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE), creadores de WiMAX, y sus propulsores de la industria, se están moviendo para actualizar el estándar a tiempo para un lanzamiento comercial en Estados Unidos a partir de 2012.
El nuevo estándar, 802.16m, conocido como WiMAX 2, podría estar listo en los próximos meses. Además, un grupo de pesos pesados de la industria como Intel, Motorola y Samsung, anunció una nueva iniciativa para acelerar la interoperabilidad de 802.16m, con el objetivo de probar las aplicaciones en forma conjunta sobre WiMAX y 4G y realizar las pruebas de interoperabilidad. Si todo sale según lo previsto, 802.16m será significativamente más rápido que su predecesor. El objetivo es que el nuevo estándar WiMAX 2 presente velocidades de bajada en promedio de más de 100 Mbps. Eso sí, aunque impulsará la velocidad, no se espera que amplíe el radio de alcance más allá de la tecnología actual, que abarca alrededor de 31 kilómetros cuadrados por cada punto de acceso. Además, será compatible con 802.16e, el estándar que actualmente utilizan los operadores en los Estados Unidos, lo que permitirá una actualización con unos costes menores.
En cualquier caso, no se espera que las nuevas generaciones de LTE y WiMAX sean desplegadas por los operadores hasta 2014 ó 2015, un periodo de tiempo que permitirá adaptar las infraestructuras para ofrecer voz sobre redes de datos, y no al contrario como ahora, así como para actualizar los sistemas de facturación y otras infraestructuras de backend.
En definitiva, tendremos que esperar aún un tiempo para disfrutar de la cuarta generación de telefonía móvil. Mientras tanto, podemos soñar con todas las posibilidades que se abrirán ante nosotros, nuevos dispositivos, mayor velocidad y muchos más servicios.


Cosas que debemos saber sobre LTE
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1. Es realmente rápido. En pruebas informales realizadas el año pasado, consiguió unas velocidades de hasta 33,4 Mbps.
2. Tiene menos latencia que los primeros sistemas móviles.
3. Se convertirá en un estándar mundial. Actualmente solo hay una veintena de servicios LTE comerciales, pero 173 operadores están planeando su despliegue en breve.
4. La etiqueta 4G no importa. Diga lo que diga la ITU, LTE ofrece una importante mejora en velocidad respecto a 4G.
5. Todavía no está disponible en todas partes. Dependiendo de lo que viajes, podrías acabar usando 3G tanto como LTE. Al menos por ahora.

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