MILLENNIALS | Artículos | 01 AGO 2016

No son tan fieras Periscope y Snapchat como las pintan

Esa madre gritando que ni Periscope ni hostias a su hija adolescente sembró cierta preocupación. ¿Son tan peligrosas estas aplicaciones móviles para los menores? Algunos usuarios demuestran que su uso también puede ser muy positivo.
La aplicación Snapchat, en un smartphone.
La aplicación Snapchat, en un smartphone. Foto: AdamPrzezdziek (cc)
Manuela Astasio

Hace algunos días uno de los informativos con más audiencia de la televisión española emitía un reportaje sobre los peligros de Periscope, la aplicación móvil de vídeo en streaming que causa sensación entre jóvenes de todo el mundo. En él, el director general de Educación de la Comunidad de Madrid, Juan José Nieto Romero, aseguraba: “Tenemos a jóvenes jugando con fuego, y los padres no se están enterando”. Se refería, así, al peligro de que menores de edad queden expuestos a la acción de pedófilos que aprovechan estas redes para intentar abusar de su confianza.

En realidad, algunos padres ya se habían enterado. El reportaje antes mencionado se emitió apenas unos días después de que se hiciera viral en Internet ese vídeo titulado ‘Ni Periscope ni hostias’, que muchos no dejan de ver como un montaje, en el que una madre arrebata furiosa el teléfono móvil a dos chicas en plena retransmisión en directo y les dice que está “quemadísima” con el tema y que no puede más “con la mierda de los móviles”. Entre las quejas que emite la mujer, que vigilaba la conversación de su hija y su amiga desde otro dispositivo, está la de haberse topado con un tipo en plena exhibición de su miembro viril vía videoconferencia.

 

Parece que la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional está trabajando intensamente en torno a Periscope y al uso que muchos menores hacen de ella. La dinámica de la aplicación, en la que el usuario emite vídeo tomado en directo desde la cámara de su móvil sin ver, muchas veces, quién lo está viendo a él, contribuye a cierta sensación de invulnerabilidad que puede exponer a chicos y chicas muy jóvenes a ojos no siempre bienintencionados.

 

Periscope es, como Snapchat, una de esas aplicaciones que avanza más rápido que cualquier legislación. En el caso de la última, una madre estadounidense se convirtió el pasado mes en noticia al denunciar que su hijo de 14 años había tenido acceso desde esta aplicación a contenidos sexualmente explícitos, que se le habrían mostrado desde la sección de Snapchat que recomienda posts de web externas. Entre los títulos había algunos como 23 imágenes de Disney que son muy reales si alguna vez tuviste sexo con un pene.

Pero ¿son siempre un peligro estas aplicaciones para los menores que las usan? Periscope, por ejemplo, no solo es un lugar donde bajarse los pantalones, sino que también se ha convertido en un interesante canal de comunicación para figuras e instituciones públicas de todo el mundo, que lo emplean para conectar con sus seguidores. Entre ellas, Lady Gaga, Michelle Obama, Gerard Piqué… y la mismísima Policía Nacional, que en mayo se convirtió en la primera del mundo en utilizar de forma oficial esta app, desde la que retransmite vídeos en directo con actividades diarias como las pruebas de los alumnos de la Escuela Nacional de Policía de Ávila.

No solo eso: en los últimos meses, Snapchat ha demostrado en varias ocasiones que también es una herramienta para denunciar la violencia sexual. En 2014 una chica de Boston llamada Sydnee Enos recibió, a través de esta aplicación, imágenes de una chica a la que conocía y a la que, a todas luces, estaban sometiendo a abusos sexuales y maltrato bajo los efectos de las drogas. Su rápida actuación permitió que la policía encontrase a la víctima antes de que fuera demasiado tarde, y visibilizó que entre los usuarios de Snapchat no solo hay menores vulnerables, sino que también los hay con ojos vigilantes.

 

El periodista indio Yusuf Omar, editor móvil del periódico Hindustan Times, decidió ir más allá, y traspasar la aplicación normalmente lúdica que los usuarios dan a Snapchat. El reportero está llevando a cabo en esta app un proyecto de entrevistas a mujeres que han sufrido abusos sexuales en India, en el que los testimonios cuentan su experiencia a cámara con la tranquilidad de que su rostro está oculto por los filtros para fotografías tan populares en Snapchat. La violencia sexual es una verdadera lacra en India, donde se estima que más de 27 millones de mujeres la han padecido, aunque muchas veces no denuncien, y Omar ha decidido valerse de Snapchat para concienciar a la población. Mientras tanto, los expertos recuerdan a las compañías que, si bien no son culpables de los malos usos que le demos, nunca deben eludir responsabilidades.

Foto: AdamPrzezdziek (cc)

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