MILLENNIALS | Artículos | 20 JUL 2016

Hasta dónde nos ha llevado (de momento) Pokémon Go

Está en Central Park, en el borde de un precipicio, por las galerías de Auschwitz, entre los coches de un túnel; la locura desatada por la aplicación de realidad aumentada del mítico videojuego no conoce límites.
Entrenadores Pokémon.
Entrenadores Pokémon.
Manuela Astasio

Padres y madres de familia, gente trajeada, account managers, product managers y otras personas con respetables cargos en inglés… hasta la mismísima Policía Nacional. Nadie parece a salvo de la locura de Pokémon Go, que, desde hace unas semanas, se ha apoderado del planeta. Nadie, ni nada, porque, a lo largo de julio, individuos enganchados a la app de realidad aumentada no solo han abandonado el sedentarismo y duplicado el valor en bolsa de Nintendo. También han provocado el estupor general y algún que otro accidente en grandes urbes, monumentos nacionales y hasta comisarías de policía, absortos, como están, en la caza de estos monstruos de bolsillo.

Pokémon Go es un videojuego para dispositivos iOS y Android de descarga gratuita (aunque después contemple la compra de items), que utiliza el GPS del teléfono para buscar y cazar Pokémon que se encuentran alrededor de su ubicación. Al encender la cámara de su móvil, los usuarios pueden ver en la pantalla los pokemon que estén escondidos cerca. Sí, hablamos de esa gente con la que estos días es tan fácil chocarse, porque caminan muy despacio sin apartar la vista de su teléfono; de repente, se detienen en seco, dan un par de vueltas sobre sí mismos y echan a correr en busca de su presa.

Algo así sucedió en el neoyorquino Central Park. Vaporeon, un pokemon especialmente raro, tuvo a bien aparecer (virtualmente hablando) en el emblemático parque la noche del 15 de julio, lo que hizo que decenas de ciudadanos se adentrasen entre los árboles móvil en mano, llegando a interrumpir el tráfico rodado en una de las calzadas que atraviesan esta zona verde de la ciudad. Un usuario de YouTube llamado Dennis450D grabó la escena y la subió a la red, donde no tardó en hacerse viral. En el vídeo puede verse cómo un tipo aparca el coche y también sale de caza armado con su teléfono. “Mira”, se escucha decir a una voz en off, “hay un Vaporeon y todos van a por él”. Dos mujeres estallan en carcajadas.

 

El que no se lo tomó con tanto sentido del humor fue el alcalde de la localidad coruñesa de Vilanova, Gonzalo Durán, cuya visita el pasado 10 de julio a un campamento infantil se vio enturbiada por el abrumador éxito del juego, que supera con creces al de cualquiera de los partidos que se presentaron a las elecciones del 26J. En su presencia, un monitor animó a los chavales con el grito de “Hazte con todos”, y ellos, como no podía ser de otra forma, respondieron con un sonoro “¡Pokémon!”. El político, independiente, se enfadó mucho al entender “Podemos”.

Conflictos con las fuerzas del orden

Tampoco le hizo gracia a la patrulla de los Mossos d’Esquadra que se topó el día 16 de julio con dos turistas japoneses en el túnel de la Rovira de Barcelona, una zona restringida al acceso peatonal. Al principio, como parecían algo despistados y miraban una tableta, los agentes interpretaron que se habían perdido. Pero también estaban cazando Pokémon.

 

En Australia la comisaría de policía de una localidad con el premonitorio nombre de Darwin se vio obligada a indicar, con un cartel en su entrada, que no estaba permitido el acceso de jugadores de Pokémon Go a sus instalaciones. Parece que la cercanía del pokemon de tierra Sandshrew y de una pokeárea había atraído en los últimos días a un número insostenible de entrenadores Pokémon.

Hasta lesiones

Dos hombres ingresaron el 14 de julio en el Scripps La Jolla Hospital de la ciudad californiana de San Diego. Ambos habían sufrido lesiones tras precipitarse por un acantilado, de donde fueron rescatados por los bomberos. Uno cayó desde una altura de 15 metros; el otro, de más de 25. ¿Qué había al otro lado del precipicio? Efectivamente: Pokémon.

Pokémon Go también se ha visto involucrada en algún que otro incidente de circulación. Como el que dejó con collarín a Autumn Diesroth, una chica de 15 años de Pensilvania que fue atropellada el 12 de julio por un coche mientras cruzaba una calle jugando a esta aplicación. O el del joven de 28 años de Auburn, en Nueva York, que estrelló el coche de su hermano contra un árbol tras haberlo cogido prestado para salir a cazar Pokémon de noche.

 

¿Queda algún lugar a salvo?

La locura Pokémon ha irrumpido, asimismo, en la solemnidad de lugares de gran interés histórico y cultural. La dirección del antiguo campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 por su simbolismo, se ha dirigido a las compañías responsables de la app, Nintendo y Niantic Inc, para pedirles que excluyan esta ubicación de su juego. Días antes de la petición, la noticia de que un usuario del juego estuvo persiguiendo a Rattata por allí había saltado a la red.

Casi al mismo tiempo, el MoMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, anunciaba con alegría el 13 de julio en su perfil oficial de Facebook que dos pokemon, Psyduck y Voltorb, se encontraban en su recinto, animando así a los internautas a que se acercasen a sus instalaciones para capturarlos.

Por su parte, el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, ha pedido a los desarrolladores de la aplicación que aceleren la disponibilidad de ésta en su país, para que el acceso a ella sea posible durante los Juegos Olímpicos que arrancan en apenas unos pocos días.

 

Foto:  Dano 2: Electric Boogaloo (cc)

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