MILLENNIALS | Artículos | 01 DIC 2016

¿Es posible prohibir los memes?

El registro de una proposición de ley a principios de noviembre despertó cierta inquietud online: ¿quiere el gobierno prohibir los memes? ¿Hay antecedentes fuera de nuestras fronteras?
¿Es posible prohibir los memes?
Manuela Astasio

La primera semana de noviembre cierto pánico cundió en Twitter y Facebook. El hashtag #sinmemesnohaydemocracia se convirtió en trending topic y muchos internautas se lanzaron a compartir sus chistes gráficos preferidos como si no hubiera mañana. Como si al día siguiente fueran a prohibir los memes. Porque, precisamente, el temor de la comunidad online respondía a que esa posibilidad se escondiese en la proposición de ley registrada por el Grupo Popular.

Dicha propuesta, inscrita por los populares en las Cortes el 3 de noviembre, hablaba de “adaptar a la realidad social y al desarrollo tecnológico" la Ley de Protección Civil del Derecho al Honor y no tardó en recibir distintas interpretaciones, muchas de ellas convencidas de que la creatividad meme, que tantas veces se vale del uso de imágenes de cargos y personajes públicos, no tardaría en verse amenazada por límites legales referidos a la vulneración del derecho a la intimidad y a la propia imagen.

La facilidad para obtener y difundir información que otorgan las nuevas tecnologías asusta a muchos desde hace tiempo, y parece ser una de las motivaciones que han impulsado al Partido Popular a emprender esta adaptación de la ley, según recoge el mismo texto de la propuesta. Si bien no se ha realizado ninguna mención explícita a los memes por parte de la formación política, estos no tardaron en situarse en el ojo del huracán. Por el uso absolutamente libre que realizan de imágenes de personajes públicos, pero también por su efecto a veces tan tremendamente viral y contagioso, en el que puede costar mucho resistirse a la tentación de compartir y retuitear. En realidad, el término meme no solo se utiliza para los fotomontajes, sino para todas aquellas ideas, expresiones y conceptos instalados en cualquier tipo de medio virtual y capaces de ser replicados de usuario a usuario hasta alcanzar una amplia difusión. ¿Y si ese clic pudiera resultar ilegal en un futuro no muy lejano?

Lo que sucede en otros países

Ya lo es, por ejemplo, en Rusia. El gobierno de Vladimir Putin, esa mina de inspiración meme, prohibió en abril de 2015 todos aquellos en los que aparezcan personajes públicos en actitudes que “no son reales”. Es decir: adiós a los fotomontajes. El encargado de aplicar la normativa es Roskomnadzor, el organismo en el que, desde mayo de 2014, deben inscribirse los blogs y perfiles online rusos que cuenten con más de 3.000 seguidores. Todos ellos están sometidos desde entonces a los requisitos de una estricta ley aprobada por la Duma, que prohíbe los pseudónimos y contempla multas de hasta 500.000 rublos (unos 10.000 euros) para quienes incumplan repetidamente la normativa, que ahora también impide crear o compartir este tipo de imágenes y anima a quien se sienta ofendido por ellas a presentar una queja.

No tuvo tanto seguimiento la diputada del Partido Verde Ecologista de México por Sonora Selma Gómez, a quien ahora conocen jocosamente en su país como ‘Lady Memes’. En junio de 2015, Gómez presentó una propuesta ante el Congreso de su estado para prohibir los memes que, además de no prosperar, terminó resultando muy contraproducente para su objetivo: ella misma se convirtió durante semanas en protagonista absoluta de los fotomontajes más irreverentes. De momento, no parece que muchos hayan querido seguir su estela en México.

En realidad, los memes no son lo único que se encuentra en peligro en muchos países del mundo, sino la libre circulación de información y opinión en las redes sociales, como sucede en Turquía, donde entre 2014 y 2015 el gobierno de Erdogan restringió el acceso a plataformas como Twitter y YouTube porque en ellas se difundían documentos y vídeos vinculados con un escándalo de corrupción en su partido. Las prohibiciones coincidieron con una etapa de enorme convulsión social, que también fue reprimida con violencia en las calles.

Lo cierto es que en España la propuesta aún no ha sido aprobada y tampoco se sabe si  seguirá adelante. Sin proyecto, texto ni manifestación expresa de quienes apoyen al gobierno, es muy difícil anticipar cuál será el objetivo específico de la proposición registrada en noviembre. Ésta ni siquiera ha sido debatida en la Comisión Constitucional, donde los textos suelen sufrir cambios, y no hay fecha para ello. Mientras tanto, Internet se mantiene al acecho. 

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