BUSINESS TI | Noticias | 18 ENE 2007

Intel prepara la apertura de nuevas fábricas para chips de 65 nanómetros

Tags: Hardware
El fabricante planea realizar una importante inversión económica para la creación de una nueva planta de fabricación en China para la producción de chips utilizando tecnología de 65 nanómetros. Se trata de la mayor inversión realizada por Intel en el país asiático hasta la fecha.
Encarna González
La nueva factoría se encargará de la fabricación de procesadores multinúcleo de 65 nanómetros, en los que la compañía espera hacer especial hincapié en los semestres. Intel, que ya ha invertido alrededor de 1.000 millones de dólares en China hasta la fecha, dispone de las mayores plantas de pruebas y ensamblaje en Shangai y en la ciudad de Chengdu.

Según fuentes de Intel, la inversión en la nueva planta podría llegar a suponer “un par de miles de millones de dólares”, si bien han declinado ofrecer más detalles sobre el proyecto como la localización o cuándo estará finalizado, aunque podrían confirmar la inversión realizada en los próximos meses.

Con ello, Intel da un paso más en su carrera por seguir liderando el mercado de procesadores en su pugna particular con AMD, que ha incrementado de forma considerable su cuota de mercado en los últimos años.

Intel, que entró en el mercado chino en 1985, cuenta con más de 6.000 empleados en tareas de ensamblaje, testeo, I+D, ventas y marketing en 16 ciudades. Junto a este anuncio, la compañía también ha iniciado las negociaciones con las instituciones gubernamentales pertinentes para la apertura de una nueva fábrica en Vietnam. Tras la reapertura de la Fab 12 en Arizona, después de doce meses cerrada para pasar de un proceso de fabricación de 300 milímetros al de 65 nanómetros, la compañía ha iniciado los trámites para la apertura de una nueva planta en Vietnam, de la que no se han dado detalles, tan sólo que estará ubicada en la ciudad de Ho Chi Minh, la antigua Saigón, y centro económico de Vietnam.

Sin embargo, esta apuesta por el mercado asiático contrasta con el anuncio de Intel de cerrar su planta en Jerusalén, que fabrica chips para la industria automovilística, y vender su división de memorias flash, Kiryat Gat, situada en el sur de Israel. Aunque desde la compañía no han querido pronunciarse sobre este movimiento argumentando que no van a responder a ningún tipo de especulaciones, el rotativo económico Globes ha apuntado que Sony Ericsson podría estar detrás de esta operación por su interés por las memorias flash, bien como comprador, bien como inversor en un posible partnership. Según apunta el periódico, si Intel decide vender totalmente su actividad de memorias flash, el precio podría rondar los 1.500 millones de dólares.

Intel lleva más de 30 años operando en Israel y ahora está construyendo una nueva planta de chips junto a la existente en Kiryat Gat, en la que ha invertido 4.000 millones de dólares. Se tratará de la segunda fábrica de Intel en el mundo que emplea tecnología de fabricación de 45 nanómetros. Con ello, la firma espera reforzar su negocio en este país del que Intel es uno de los mayores exportadores, con 1.190 millones de dólares exportados en 2005. Asimismo, este centro se une a los otros cuatro centros de I+D que la compañía tiene en Israel, incluido el situado en la localidad norteña de Haifa, responsable del desarrollo de Centrino, entre otros procesadores.

Con todo ello, Intel sigue buscando potenciar su negocio y rentabilidad junto con el lanzamiento de nuevos productos y recortando costes con la venta de aquellos negocios no rentables y algunos despidos. El CEO de Intel, Paul Otellini, ya ha apuntado que estos movimientos podrían ayudar a reducir costes alrededor de 2.000 millones de dólares el próximo año y 3.000 millones de dólares en 2008.

Así, Intel busca mayor rentabilidad en su negocio a la vista de los últimos resultados económicos publicados correspondientes a su cuarto trimestre fiscal en los que la firma ha obtenido unos ingresos netos de 1.500 millones de dólares, un 39 por ciento menos que en el mismo período del año anterior.

Sin duda, la rivalidad que mantiene con AMD y la reestructuración de la plantilla que Intel inició a mediados del pasado año son, en opinión de algunos analistas, algunas de las causas de estos resultados que ya han provocado una notable caída del valor de las acciones de la compañía. El mismo día que se hicieron públicos los resultados, el precio de la acción de Intel pasó de los 22,30 a los 21,04 dólares, es decir, 1,26 dólares menos.

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