BUSINESS TI | Noticias | 03 NOV 2008

Analizamos el nuevo Core i7 de Intel

Tags: Hardware
Desde el laboratorio de PC World ofrecemos las primeras pruebas sobre el rendimiento de los nuevos procesadores con controlador de memoria integrado pensados para entornos de gran rendimiento.
Alfonso Casas

Tras varios días de espera, como ya anunciáramos en la entrada de blog, ya podemos hacer público la nueva arquitectura que Intel ha implementado en los nuevos procesadores, así como el rendimiento que estos ofrecen.

Han pasado casi dos semanas desde que Intel nos facilitara la nueva plataforma y, en base al espectacular rendimiento que ofrece, desde un principio estábamos ansiosos de poder compartir con nuestros lectores los avances en rendimiento y las mejoras que ofrece la arquitectura. Se trata de la nueva generación de procesadores, englobados bajo la familia Core i7 de Intel. Como ya avanzábamos hace meses, se trata de los primeros productos que llevan integrado el controlador de memoria, además de tratarse del primer procesador de cuatro núcleos de Intel que integra todos ellos en la misma pieza de silicio. Toda esta serie de novedades aporta grandes ventajas a los sistemas, como hemos podido comprobar en nuestras pruebas, ofreciendo cerca de un 25 por ciento más de rendimiento frente a versiones previas de procesadores, véase lo obtenido con el Intel Core 2 Extreme QX9770 analizado también en nuestra revista en su momento.

Las novedades

En un principio, la nueva familia está por tres nuevos procesadores Core i7 que citamos a continuación: El Core i7-920 de 2,66 GHz, el Core i7-940 de 2,93 GHz, y el más potente Core-i7-965 a 3,2 GHz, con el que hemos llevado a cabo nuestras pruebas. Las nuevas CPUs están pensadas para entornos de gran rendimiento encuadrada en la familia Extreme de la compañía. I7, con cuatro núcleos de procesamiento, 8 MB de memoria caché de tercer nivel, y compatibles con el nuevo abanico de instrucciones SSE4.2. Su controlador de memoria es de tipo DDR3 integrado en el chip, y cada socket cuenta con tres canales de memoria asociados, cada uno de ellos acepta memoria DDR3 a 1.066 MHz, lo que ofrece un ancho de banda más elevado, favoreciendo así el mayor rendimiento. De esta forma, se revoluciona el modo en que la CPU se comunica con el chipset, ya que, en lugar de hacerlo mediante el tradicional bus frontal (FSB, o Front Side Bus), ahora, debido al creciente número de núcleos que integra el socket, se establece un nuevo sistema de interconexión que permita unir cada una de las CPU con el resto de componentes. Este nuevo sistema se denomina QuickPath Interconnect (QPI), y aporta, inicialmente, una tasa de transferencia de hasta 12,8 GB/s, aunque esta medida se ve multiplicada por dos (con posibilidad de llegar a los 25,6 GB/s, con pistas de conexión bidireccionales).

Diseño y arquitectura

En cuanto a los principales retos que Intel ha afrontado durante el diseño de i7, en particular, y de la nueva microarquitectura Intel Core, destaca lo flexible y escalable que es la plataforma. De hecho, tal y como ocurrió con Merom, Intel confía en los mismos conceptos de diseño para los tres segmentos de mercado más importantes: servidores y estaciones de trabajo, sobremesa y portátiles.


Aspecto de la plataforma con el ventilador DBA-A para usar con el Intel Core i7-965 de 3,2 GHz.

 

No obstante, cada uno de los segmentos contará con variantes de Nehalem optimizadas. Por ejemplo, el número de núcleos de procesamiento interno variará entre los ocho núcleos que alcanzarán los modelos para servidores, y los cuatro los equipos de sobremesa (aportando un equilibrio entre eficiencia energética y rendimiento, tanto en operaciones como en cálculos gráficos). En portátiles parece ser que se quedarán en un primer momento en dos (más orientados a ofrecer el mejor rendimiento por vatio, con los máximos niveles de autonomía).

Pruebas de rendimiento

Antes de entrar en detalle, conviene aclarar que las nuevas CPU son sensiblemente más grandes que los Core 2 predecesores, con lo que Intel se ha visto obligado a desarrollar un nuevo zócalo para su nuevo procesador, el LGA1366, del que ya han tomado nota los fabricantes de placas base. Para las pruebas, Intel también nos ha facilitado la placa base con chipset Intel X58 Express, a lo que hay que añadir que ya soporta a nivel de tarjetas gráficas, tanto la tecnología CrossFire de AMD, como la SLI utilizada por las soluciones gráficas de Nvidia. Para más detalles, consultar la noticia sobre el lanzamiento de la placa base Asus P6T Deluxe.

Junto con el procesador más potente a 3,2 GHz y la placa de Intel citada, acompañamos al sistema con un total de 3 GB de memoria RAM DDR3 de la marca Qimonda con velocidad de hasta 1.333 MHz. Estos módulos operan con un voltaje de tan sólo 1,5 voltios, lo que reduce considerablemente el uso de energía del sistema. También utilizamos un disco duro SSD, en concreto el modelo Intel SATA SSD X25-M de 80 GB, el cual fue analizado en nuestra revista PC World n257 correspondiente al mes de octubre. En la parte gráfica, empleamos una Sapphire Radeon HD 4870 con 512 MB de memoria GDDR5, en espera de recibir un modelo de doble núcleo x2 (tope de gama) de AMD, con el que poder incrementar un poco más el rendimiento final.

Los nuevos procesadores, como es lógico, también requieren de nuevos ventiladores con mayor superficie. La totalidad de las pruebas las ejecutamos con el modelo Thermalright Ultra-120 extreme RT, de grandes dimensiones como puede apreciarse en las fotos, pero muy eficiente en la disipación térmica y silencioso a la vez.

A nivel de rendimiento, en base a las pruebas PC World que llevamos a cabo en la revista, la nueva plataforma ofrece un incremento en torno al 25 por ciento con respecto a la mejor obtenida anteriormente con el sistema Intel Core 2 Extreme QX9770. El índice alcanzó la cifra de 149 como puede apreciarse en la imagen, un valor nuevo para el benchmark de PC World que vuelve a establecer un récord en lo que a configuraciones de sistemas se refiere.

Primeras conclusiones

Core i7 introduce un montón de nuevas características y revisiones sobre la propia arquitectura de Intel de 45 nanómetros, de la cual ofreceremos detalles en el amplio análisis que publicaremos en la revista en el mes de diciembre. Fruto de lo comentado destaca la facilidad que ofrece para llevar a cabo el overclocking de los sistemas, y conseguir incrementar de forma eficiente hasta 1 GHz por encima la velocidad ofrecida de serie en cada procesador, sin apenas despeinarse. Llegados a este punto, conviene destacar que los tres nuevos procesadores Core-i7 cuentan con altos valores de poder multiplicador, de 20x, 22 y 24 respectivamente en base a su velocidad. Este dato trabaja conjuntamente con la velocidad de reloj de la placa de 133 MHz para conseguir incrementar las frecuencias, de modo que un pequ

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