| Artículos | 01 JUL 2001

Windows XP Beta 2

Tags: Histórico
El cambio más importante de Windows desde el salto de la versión 3.1 a W95
José M. Alarcón.
Comenzando por el principio, hablaremos de la instalación. Es posible instalar el sistema “desde cero” o bien actualizando un sistema operativo ya instalado. Si escogemos esta última posibilidad, el programa de instalación guarda una copia de seguridad del sistema operativo anterior (sólo si es Windows 9x o Windows Me) que nos permite volver a dejar todo como estaba si no nos gusta Windows XP. Lo que en realidad se hace es crear una instalación desde cero, conservando una copia de los ajustes de inicio del anterior sistema operativo, el cual se mantiene en un directorio aparte. En el proceso se lleva a cabo una migración del registro de Windows, por lo que la mayoría de las aplicaciones anteriormente instaladas seguirán funcionando sin problemas.
Si instalamos Windows XP desde cero nos encontraremos ante el habitual proceso de instalación de Windows NT. Se ha mejorado con respecto a la instalación de Windows 2000. Por ejemplo, ahora no es necesario esperar a que termine el lento proceso de copia de archivos para poder acceder a las herramientas de reparación del sistema, basta con pulsar F5 y ya tendremos acceso a ellas, lo cual es de agradecer. Lo mejor viene cuando llegamos a la parte gráfica de la instalación, ya que si tenemos conexión a Internet entra en acción Dynamic Update. Esta característica busca en la base de datos de Microsoft las últimas versiones de los controladores de dispositivo para el hardware que tengamos instalado, de forma que siempre usemos los más actuales. También hace las actualizaciones de seguridad pertinentes que sean necesarias. Ojo cuando instalemos el sistema: requiere como mínimo 1,5 GB de disco duro y al menos 64 MB de RAM.
Una vez terminada la instalación del sistema nos encontramos con una interfaz de usuario más espectacular estéticamente que la de las betas anteriores. Además, ahora las posibilidades de personalización son mayores. Podemos, por ejemplo, mezclar un aspecto avanzado de ventanas y botones con un menú de inicio tradicional. En cualquier caso, el nuevo aspecto -mucho más “web”- sólo es recomendable si disponemos de una resolución de 1.024 x 768 o mayor. También es recomendable desactivar los efectos gráficos innecesarios, a menos que tengamos un equipo con procesador rápido y memoria generosa (como mínimo 128 MB de RAM), o todo será bastante lento.
Se han añadido mejoras en la barra de tareas. Se añade una nueva característica llamada agrupación de botones. Hasta ahora, si por ejemplo abríamos una instancia de Internet Explorer, otra de Outlook, y otra vez una del navegador, los botones quedaban ordenados en el mismo orden en que se habían abierto las distintas ventanas. Ahora se agrupan automáticamente para mantener cerca unas de otras a las ventanas relacionadas. De hecho, si tenemos abiertas muchas ventanas de un mismo tipo, para ahorrar espacio, se sustituyen todos sus botones en la barra de tareas por uno sólo con el nombre del programa, desplegándose un submenú con cada una de ellas cuando lo pulsamos. Se trata de una función muy interesante que nos facilitará enormemente el trabajo en muchos casos.
Se han mejorado más todavía las vistas web del explorador de Windows. El que en las versiones precedentes no las utilizara, con Windows XP seguro que cambiará de opinión. Gracias a ellas, el trabajo con cualquier archivo u objeto es mucho más sencillo y tendremos siempre a mano cualquier cosa que se necesite. También se han mejorado las posibilidades de personalización, la vista rápida de imágenes (que ahora permite aumentarlas o disminuirlas, rotarlas, imprimirlas y mostrarlas en secuencia). El soporte para Clear Type mejora sustancialmente la resolución horizontal en dispositivos con pantalla LCD. Al igual que en Windows Me, se ha incluido el manejo de archivos comprimidos de manera nativa. A los archivos se les pueden asociar múltiples aplicaciones, de forma que a la hora de abrir una imagen o un documento podemos escoger con qué programa lo hacemos.
En lo que a multimedia se refiere, la mayor novedad es la inclusión de Windows Media Player 8. Lo más destacable de esta versión es su mayor adaptación a la pantalla, así como mejoras en la transferencia de archivos a dispositivos de reproducción portátiles y en la digitalización de música. Es una pena que este software no esté disponible de manera independiente para las otras versiones Windows. Otra de las cosas interesantes en el apartado multimedia es la integración que existe entre Windows XP y los dispositivos de adquisición de imágenes, sobre todo con las cámaras digitales. Si disponemos de grabadora de CD-ROM, Windows XP nos permite trabajar con ella como si de un disco duro se tratase. Para crear un CD sólo es necesario arrastrar y soltar archivos a la grabadora con un CD-R o CD-RW dentro.
La integración con Internet del sistema está más conseguida que nunca, en parte por la inclusión de Internet Explorer 6. Esta nueva versión del navegador, de cara al usuario no programador, añade poco más que un mejor aspecto y algunas características de ayuda para su manejo (como los menús automáticos para imágenes, y el redimensionado automático de gráficos para que entren en la pantalla). Cabe destacar su escrupuloso seguimiento de los estándares del W3C para el DOM y CSS, así como nuevas características de privacidad para facilitar el uso de Microsoft Passport.
Según comentamos en anteriores ocasiones, ha desaparecido el soporte para los protocolos de comunicaciones NetBEUI y DLC. Además, por lo que parece, la versión de 64 bits que aparecerá de Windows XP tampoco incluirá soporte para IPX/SPX ni para IrDA. Un fastidio para muchos, aunque hoy en día se tienda a la utilización casi exclusiva del protocolo TCP/IP en lugar de todos los mencionados. Como contrapartida, Windows XP ofrece otras características de red avanzadas: doble configuración para los adaptadores de red (detecta automáticamente si nos conectamos con el portátil a la red de casa o la de la oficina, usando la configuración adecuada de manera automática), en el caso de redes inalámbricas (que sigan el estándar 812.11b) se gestionan de manera automática los intercambios de claves, autenticación, etc. y se selecciona en cada momento el medio de trasporte de datos más rápido. Otra novedad es la encriptación de los datos guardados en caché cuando usamos las carpetas desconectadas, aumentando la seguridad de esta útil característica.
Por fin, una de las cosas que más nos han llamado la atención es el asistente de transferencia de archivos y preferencias. Este programa permite mover todos los archivos y configuraciones de un usuario del sistema con Windows XP a otro. Sin que éste se tenga que preocupar de nada, se harán copias de todos los archivos importantes del sistema y de las aplicaciones (incluyendo correo electrónico, documentos de Office, etc...) Incluso se puede personalizar para añadirle otros directorios o archivos que sean de nuestro interés.
En definitiva, nos encontramos ante el cambio más importante de Windows desde el salto de Windows 3.1 a Windows 95. Sólo que esta vez los cambios nos gustan mucho más que en aquella ocasión. Si la beta 1 de Windows XP nos indicaba que el sistema prometía, la beta 2 no hace más que afirmarnos en esta opinión. Esperamos no estar equivocados. A finales de octubre, cuando aparez

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