| Artículos | 01 JUN 2003

Windows 2003 Server

Tags: Histórico
A la conquista del mundo corporativo
José M. Alarcón.
Con un gran retraso respecto a los planes iniciales, pero con un producto de muy alta calidad, llega por fin a nuestros servidores la versión más potente hasta la fecha del sistema operativo Windows.

Desde hace ya bastante tiempo hemos ido comentando en esta revista las sucesivas betas (versiones preliminares) del sistema operativo objeto de este artículo. Y es que la historia de éste es larga, más larga de lo que muchos esperaban. Su desarrollo comenzó al mismo tiempo que el de Windows XP, allá por finales de 1999, justo antes de que Microsoft sacara al mercado Windows 2000. Inicialmente se trataba de un solo producto (el destinado a ser Windows XP) con versiones dirigidas al mercado doméstico y versiones orientadas al ámbito empresarial. “Whistler”, que así se llamaba en clave en su fase de desarrollo, se dividió sin embargo un poco antes de que Windows XP saliese al mercado, más o menos a principios de 2001. Y es que Microsoft no quería dejar nada al azar cuando lanzase su sistema de servidor más potente y, aunque Windows XP estaba listo para el mercado doméstico, una versión destinada a competir con los grandes sistemas UNIX en las más caras plataformas informáticas del mercado no podía tomarse a la ligera. De este modo, su versión inicial, pronosticada para finales de 2001 (junto a Windows XP), se ha ido retrasando una y otra vez hasta aparecer de forma simultánea en todo el mundo el día 24 de abril pasado. Su nombre finalmente se ha cambiado también de Windows .NET Server a Windows 2003 Server. Unos días después de la presentación mundial disponíamos ya de la versión definitiva en castellano y desde entonces hemos tenido tiempo de probarlo para contarle lo más significativo del producto.

Declaración de intenciones
Lo primero que debemos tener claro es que Windows 2003 es un salto evolutivo desde Windows 2000. Este último constituyó casi una revolución frente a Windows NT, con multitud de nuevas características globales, un nuevo núcleo y grandes mejoras sobre la base. Sin embargo Windows 2003 representa frente a su predecesor un salto mucho más suave en lo que respecta a características. Esto no quiere decir que no ofrezca novedades, al contrario. Son tantas que va a resultar muy difícil condensarlas en el reducido espacio de un artículo sin que, necesariamente, muchas de ellas se queden en el tintero (o para el caso, en el teclado). Lo que ocurre con Windows 2003 es que se trata de un sistema con miles de mejoras menos aparentes que las que ofrecía Windows 2000 frente a Windows NT. Se ven menos, pero se notan más.
Windows NT era un servidor adecuado para pequeños grupos de trabajo pero ofrecía dificultades para servir a grandes redes. Con Windows 2000 las cosas mejoraron sustancialmente para Microsoft en el nicho de mercado de grandes servidores, pero aun así carecía de algunas características que muchos administradores de sistemas requerían, quedando esta porción de la tarta en manos de plataformas UNIX. Windows 2003 viene a cubrir ese último hueco con capacidades de seguridad, rendimiento y escalabilidad que no tienen nada que envidiar -según Microsoft- a UNIX alguno, pero con un costo mucho menor y una enorme facilidad de gestión. Esta es la verdadera declaración de intenciones de Windows 2003: cubrir eficientemente cualquier necesidad de servidor, desde la pequeña empresa hasta los más grandes centros de cómputo o de gestión crítica.
Durante todo este tiempo de desarrollo se han repasado, mejorado e incluso se ha vuelto a escribir la mayor parte de las características, subsistemas y módulos del sistema operativo. El objetivo principal era conseguir más rendimiento, escalabilidad, confiabilidad y seguridad. Aparentemente Microsoft lo ha conseguido. Para empezar, Windows 2003 Server es el primer sistema operativo de Microsoft que no demanda más recursos de hardware que sus antecesores. De hecho, una máquina con Windows 2003 Server ofrece un mayor rendimiento en todas las funciones que esa misma máquina con Windows 2000. Todo un logro, desde luego.
Ahora la disponibilidad y confiabilidad son enormes, mucho mayores que antes. Por supuesto ya no es necesario reiniciar el sistema prácticamente nunca, ni siquiera al aplicar parches críticos de seguridad y similares.
La tolerancia a fallos se ha mejorado mucho con características como:
• Memoria “en espejo”: permite duplicar los contenidos de la memoria en diversas tarjetas, de forma que aunque alguna falle no se corrompa el sistema.
• Adición de memoria en caliente: si la memoria del sistema se queda pequeña bastará con abrir la caja del servidor y añadirle más, sin necesidad de reiniciar para que la reconozca ni interrumpir su funcionamiento. De momento no se permite quitar memoria sin reiniciar.
• Adición de tarjetas PCI: se pueden añadir dispositivos PCI como tarjetas de red o controladoras sin necesidad de reiniciar el equipo.
• Mejor soporte para redes de almacenamiento SAN: ahora todo el sistema operativo, incluso el arranque, puede residir en una SAN y es posible usar sistemas de archivo basados en SAN sin disponer de letra de unidad.
• Acceso administrativo: no es necesaria tarjeta de vídeo alguna para instalar o gestionar el sistema, e incluso es posible acceder al mismo en un modo de emergencia aunque no funcionen el teclado ni el ratón.
Las mejoras en la escalabilidad global de los sistemas basados en Windows 2003 son patentes. Es capaz de soportar clústeres de hasta 8 nodos (contra los 4 de Windows 2000), siendo mucho más fácil configurarlos gracias a todo tipo de asistentes y herramientas activas que vigilan que no haya problemas. Soporta hasta 64 GB de RAM en procesadores de 32 bits y 256 MB en sistemas de 64 bits. Por cierto, que Windows 2003 puede gestionar hasta 32 procesadores sin despeinarse, aunque según Microsoft se trata de un límite artificial impuesto por la tecnología de hardware actual en plataformas Intel más que un límite del sistema operativo, que perfectamente podría trabajar con más procesadores.
Gracias al soporte para las tecnologías HyperThreading y NUMA (Non-Uniform Memory Architecure) los servidores se pueden dividir de forma similar a los mainframes. En la versión Datacenter Server del sistema (ver cuadro Las ediciones de Windows Server 2003) existe el Windows System Resource Manager (WSRM), que permite decidir qué cantidad de procesador y memoria se asigna a cada servicio del sistema, creando políticas al respecto que pueden actuar programadas según un calendario, a determinadas horas o incluso en función de diversos factores.

Moverse por el sistema
Para darle un respiro de forma que pueda asumir toda la información expresada en el apartado anterior, y aun a riesgo de ser tachados de cierta frivolidad, pasaremos a hablar un momento de la interfaz de usuario de Windows 2003. Y es que la facilidad de uso y de adaptación es muy importante para el que tiene que trabajar continuamente con el sistema.
El administrador experto acostumbrado a lidiar con Windows 2000 se sentirá prácticamente como en casa al empezar a usar Windows 2003 Server. De hecho podríamos apostar a que la nueva casa le gustará más que la antigua. El aspecto es más agradable incluso desde el momento de arrancar el sistema, asemejándose mucho a su rama Windows XP hasta el momento de introducir los datos de acceso (Figura 1). Una vez dentro, el aspecto es muy parecido al de toda la vida, si

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