| Artículos | 01 OCT 2008

WiFi y WiMax: mejorando lo presente

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
Nadie puede negar que las redes Wifi resultan muy prácticas. Como a pocos se les escapa que por alcance y rendimiento no resultan la solucion para satisfacer las necesidades actuales de conectividad: servicios de banda ancha y movilidad. WiMax toma el relevo en las redes sin hilos para superar estas limitaciones.

La evolución de la demanda de conectividad puede resumirse a modo de lema olímpico: más lejos, más rápido, más seguro. Una sociedad cada vez más tecnificada en lo más cotidiano con la movilidad como base de cualquier actividad provoca el desarrollo acelerado de la tecnología necesaria para satisfacer esas necesidades. Usuarios generando una demanda que absorbe rápidamente cualquier avance, operadores de comunicaciones e integradores que ven en toda novedad una oportunidad de negocio y fabricantes obligados a responder a estas expectativas a marchas forzadas, conforma un escenario en la que todos los actores parecen ir siempre un paso por delante en el guión.
Desde hace bastante tiempo, las redes inalámbricas WiFi han sido la piedra angular sobre la que se ha sustentado el entramado de las comunicaciones para dispositivos portátiles y como medio barato de acercar el ordenador a donde el cable no llega. Los usuarios pueden estar en cualquier sitio y, junto a ellos, quieren que esté su ordenador. Sin duda, en este marco, las redes sin hilos han ganado en facilidad, confiabilidad y prestaciones, pero siempre dentro de unas limitaciones que ya están ampliamente superadas y, más que representar una solución de conectividad, hoy por hoy suponen una frustración para conseguir todas las capacidades disponibles en el ordenador, tanto para usuarios domésticos y corporativos. Y si en el ámbito urbano mejor dotado en infraestructuras de comunicación no todo el mundo tiene las mismas oportunidades de cobertura y acceso, en el ámbito rural las carencias pueden llegar a ser descorazonadoras para cualquiera que tenga un mínimo de interés de participar en su tiempo de la Sociedad de la Información. Las soluciones, que haberlas hay, cuando no son inviables en lo económico, son complicadas técnicamente hablando. Éstas son las circunstancias que han obligado a replantear la conectividad WiFi y han establecido el marco sobre el que definir las características evolutivas. El resultado es WiMax (World Wide Interoperatibility for Microwave Access).
Bajo el nombre comercial de WiMax se cobijan un grupo de tecnologías de conexión inalámbricas que surgieron desde las especificaciones de WirelessMAN (Wireless Metropolitan Area Network, Redes Inalámbricas de Área Metropolitana), que se apoya en un consorcio de fabricantes, unidos para promocionar esta tecnología y asegurar la compatibilidad de los distintos desarrollos que se lanzan al mercado: Foro WiMax. Del esfuerzo de esta agrupación de fabricantes surgen las especificaciones estandarizadas 802.16 que, desde el año 2001, han ido evolucionando para dar lugar a distintas revisiones con las que mejorar las prestaciones y adaptabilidad de este modo de conexión sin hilos, para conseguir cubrir distancias de hasta 50 kilómetros con caudales de 75 Mbps. Los sistemas WiMax actuales se basan en dos normas que refunden todas las especificaciones que se han ido desarrollando para esta tecnología, en lo que se ha dado en llamar Broadband Wireless Acces (BWA, Acceso Inalámbrico de Banda Ancha). Por una parte se encuentra el estándar IEEE 802.16-2004, orientado a definir las comunicaciones entre emisor y receptor conectados con visión directa entre ellos, similar a la conectividad por infrarrojos. La segunda, la norma HiperMAN de ETSI (European Telecommunications Standard Institute), que define la utilización de frecuencias entre los dos extremos de la conexión sin que exista visión directa entre ellos, como ocurre en Bleutooth, y con capacidad para sortear obstáculos que pudiera existir en el recorrido de la señal.
Así, en líneas generales, el esquema simple de despliegue de WiMax consta de dos elementos básicos que conforman los puntos de la conexión. En un extremo se encuentra la Torre o Estación Base, elemento que se identifica normalmente con un operador de comunicaciones, en donde se ubican una o varias antenas con las que se retransmite la señal. Este elemento puede ser una torre como tal en donde se anclan las antenas o puede tratarse de una pequeña edificación en algún lugar elevado, como otro edificio o un altozano. Las antenas que se ubican en este extremo pueden ser omnidireccionales (cuando los usuarios a los que se da servicio están localizados en todas las direcciones, lo más habitual), sectoriales (cuando sólo se trata de cubrir sectores específicos del territorio de cobertura, normalmente en 60, 90 y 120 grados), o antenas de panel (se utilizan para conexiones punto a punto, cuando se quiere cubrir una gran distancia y se necesita una tasa de transferencia alta.) En una Torre o Estación Base pueden coincidir distintos tipos de antenas, con las que atender distintas necesidades y oferta de servicio para abonados. Un mismo enlace radiado de WiMax tiene capacidad para proporcionar varios canales por conexión física y atender a múltiples suscriptores, cada uno de ellos tratados privadamente, con protocolos y nivel de servicio diferenciados para cada uno de ellos, según lo que puedan contratar individualmente.
En el otro extremo de la conexión, en el usuario final, que puede ser residencial o corporativo, se encuentra instalado el CPE (Customer Premises Equipament, Equipo Local de Cliente), que constituye el último eslabón de este tipo de redes y en donde acaba el flujo de transferencia de datos entre operador y el cliente final. Por las características de la señal transmitida en WiMax, el CPE no resulta aparatoso. Se trata de un pequeño dispositivo, como una mínima caja en la que asoma una antena, cuando la señal se pretende distribuir en una red LAN o se da servicio a varios puestos. Se instala en el exterior o interior del edificio y se conecta al punto de distribución. Por su tamaño y aspecto, en cualquier caso, resulta un elemento poco llamativo para el observador. Pero puede ser perfectamente una tarjeta PCMCIA, PCI o módulo USB que se inserte llanamente en el ordenador, cuando se trata de conexiones directas de equipos individuales. Es posible, incluso, encontrar portátiles que lo llevan integrado en su circuitería.
La conexión entre estos extremos, Torre Base y CPE, se puede producir de dos modos. Cuando se plantea un enlace LOS (Line of Sight), se trata de un enlace con visión directa entre ellos. Es decir, entre la Torre Base y los CPE de usuario no hay ningún obstáculo que se interponga en el intercambio de señal: existe visibilidad y una comunicación directa. Éste es el mejor de los casos y la comunicación se produce en las frecuencias altas, entre 12 y 66 GHz, consiguiendo un radio de cobertura extremadamente alto y las conexiones pueden alcanzar las mayores tasas de transmisión de estas especificaciones. Por el contrario, cuando los enlaces son del tipo NLOS (No Line of Sight, sin visión directa), la comunicación se produce sin contacto visual directo entre los extremos. La señal debe sortear obstáculos orográficos o constructivos y para evitar los problemas de interferencia que estos pueden introducir en la señal, se opera en las frecuencias más bajas, entre 2 y 11 GHz, lo que provoca que las velocidades de operación de los enlaces sea menor y la cobertura tenga una extensión mucho más reducida

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información