| Artículos | 01 MAR 2007

Virtualización: VMware vs Microsoft

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
La virtualización es la tecnología con mayor proyección en el universo del ordenador. Actualmente ha dejado de ser una mera curiosidad para convertirse en una tecnología atractiva para el entorno de producción, por sus innumerables ventajas. VMware Server 1 y Microsoft Virtual Server 2005 R2 componen las alternativas en virtualización en entornos de pequeña-mediana escala.

Aunque está en boga desde hace apenas tres años, la virtualización no es una idea nueva. En la década de los setenta, los sistemas operativos y servidores tipo mainframe incluían capacidad para particionar el sistema físico en varios lógicos. El avance imparable de la microinformática, y su continuo abaratamiento, dejó de lado esta idea que se ha vuelto a retomar veinte años después, cuando se han acabado los alegres presupuestos en informática y la euforia tecnológica ha dejado una resaca de sistemas dispersos y heterogéneos, difíciles de explotar y mantener.
La idea de la virtualización consiste, básicamente, en recrear de manera lógica el comportamiento de un recurso físico, para que sea utilizado por aquellas entidades que deben acceder a él. Los recursos recreados pueden ser sólo uno, varios o todos los que se puedan necesitar. El ejemplo que mejor puede ilustrar esta idea y que se utiliza a diario, es la paginación de la memoria RAM a disco que hacen los sistemas operativos, con la que consiguen “simular” más memoria RAM de la que realmente tiene instalada el ordenador.
Existen distintas tendencias en virtualización. Se puede encontrar la virtualización hardware, la capacidad de particionamiento del sistema en varias unidades lógicas que se inserta dentro del propio ordenador, con hardware específico para esta función. Esta virtualización es propia de grandes ordenadores, tipo mainframe y es algo común en todos los fabricantes de este tipo de equipos. La virtualización software, sin embargo, consiste en lograr varias unidades lógicas sobre un mismo equipo físico, mediante la instalación de un programa que se encarga de gestionarlo. Esta virtualización puede orientarse a crear unidades de sistema completas, máquinas virtuales, o a virtualizar exclusivamente programas. Los programas que virtualizan sistemas tienen capacidad para simular todos los componentes de un ordenador como es el procesador, memoria, disco, tarjeta de red y otros, pudiendo ejecutar distintas instancias de esta simulación. Con estos programas, el resultado es que un mismo equipo físico puede comportarse como varios ordenadores (máquinas virtuales), cada una de ellas con entidad propia y completamente autónoma respecto a las demás en funcionamiento y operación.
Dentro de la virtualización software de sistemas, de la que se ocupa este artículo, existen dos tipos de programas claramente diferenciados. Por un lado los de tipo hypervisor, virtualizadores que no necesitan que haya previamente un sistema operativo instalado para funcionar. El programa incluye todo lo necesario para instalarse directamente sobre el ordenador y hacer la virtualización. También son conocidos como virtualizadores “bare-metal” (a hierro desnudo). El tipo hosted, alojado, para funcionar, por el contrario, necesita que previamente haya un sistema operativo instalado. La virtualización con programas del primer tipo ofrece mejor rendimiento, pero obliga a una capacitación técnica adicional de sus operadores. La virtualización del tipo hosted resulta más fácil de manejar, pero su rendimiento depende de la configuración y eficacia del sistema operativo sobre el que se instala.
Aunque los virtualizadores tipo hypervisor son aptos para cualquier entorno, y siempre proporcionan mejores capacidades y rendimiento que el tipo hosted, cuando hablamos de entornos de pequeño o mediano tamaño con servidores de tipo departamental, es este último tipo el preferido por los responsables técnicos para implantar la virtualizacion en sus sistemas. En estos escenarios, como entrada a esta tecnología, el tipo hosted es una buena opción, porque reduce la complejidad de la infraestructura necesaria para aprovechar todo el potencial que ofrecen los programas tipo hypervisor y no hace necesaria una preparación técnica específica para su implantación, mantenimiento y operación. Y resulta mucho más asequible económicamente, cuestión que, en muchas ocasiones, resulta determinante en estos escenarios. No obstante, es ésta una tendencia que seguramente cambiará a medio plazo, habida cuenta de los esfuerzos de los fabricantes para atraer a la virtualización a la informática corporativa de pequeña y mediana escala. Maniobra que se puede observar con la oferta en versiones hypervisor, acordes con las necesidades específicas de estos entornos, con precios muy competitivos.
Al compás de estas preferencias por la virtualización alojada en el ámbito de la pequeña/mediana red, a continuación se analizan los dos principales programas de virtualización que en la actualidad absorben, prácticamente, toda la demanda en este tipo de soluciones, para descubrir, a grandes rasgos, cuáles son sus ventajas y cuáles sus defectos. Estos programas son, de una parte VMWare Server, y por otra, Microsoft Virtual Server R2.

VMWare Server 1.0
Este programa conforma parte de la oferta de VMware para virtualizadores de tipo alojado orientado a servidor. Aunque reciente (se lanzó en junio pasado), es heredero directo de la tecnología desarrollada por el fabricante en las ediciones GSX. Se esperaba que fuera un programa de pago, pero el anuncio por parte de de Microsoft de liberar gratuitamente su virtualizador equivalente, replanteó la estrategia comercial del fabricante y el licenciamiento de esta nueva versión es gratuito. Es posible descargar el software y licencias de uso desde la web del fabricante, con el único trámite de registrarse.
Los requisitos para que la instalación del programa funcione con normalidad son comedidos,y cualquier ordenador de gama media actual los cumple sobradamente. Circunstancia que se agradece cuando de lo que se trata es de evaluar el programa, o su utilización en ambiente de test, formación o similar. Para máquinas virtuales en producción hay que prestar atención al dimensionamiento del equipo, en función, obviamente, de la carga que se le presuponga. Respecto al software, como sistema operativo le vale Windows XP. No es imprescindible un sistema operativo servidor y proporciona las mismas funcionalidades, lo que refuerza su condición de todoterreno.
La instalación, que no tiene porqué hacerse con Windows como sistema operativo base (hay versión para Linux), se realiza fácilmente y sin complicaciones para operadores con cualquier nivel de conocimiento, aunque lo cierto es que es un poco pesada. En condiciones normales se produce sin contratiempos, y con muy poca intervención del operador. Deja, por defecto, varios servicios arrancados en el equipo, que poco influyen en su funcionamiento o rendimiento si el equipo se destina a otras actividades.
Cuando se accede al programa, aquellos que, por cualquier motivo no se encuentren cómodos con el inglés, tendrán que hacer de tripas corazón y asumir la operación del programa en este idioma. No hay traducción al castellano. Lo mismo sucede con la interfaz y la ayuda electrónica que acompaña al programa, así como con cualquier otra documentación complementaria que se pueda e

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información