| Artículos | 01 FEB 1998

Videoconferencia sobre Internet

Tags: Histórico
CU-SeeMe 3.1, Internet Phone 5.1, Microsoft NetMeeting 2.1 y WebPhone 3.1
Jorge Pascual.

La videoconferencia es uno de los últimos y más llamativos recursos de Internet. Hoy analizamos todos los aspectos de este revolucionario sistema que permite hablar con cualquier persona del mundo a coste de llamada local.

Muy difícil se lo está poniendo Internet a las compañías telefónicas convencionales. Los tentáculos de Internet cada vez llegan más lejos y, pese a que el soporte físico de la Red no posee aún el ancho de banda que todos desearíamos, con el tiempo se van consiguiendo cosas que están haciendo temblar muchos de los pilares clásicos de la sociedad moderna. Este es el caso de la videoconferencia. Internet actualmente pone a nuestra disposición la capacidad de intercambiar voz e imagen en movimiento con cualquier otro usuario de la Red, se encuentre donde se encuentre. El software prácticamente está desarrollado y las tecnologías implementadas, sin embargo, el gran inconveniente que se debe superar para que este recurso se extienda a gran escala es el ancho de banda. Evidentemente generalidades como ampliar el ancho de banda de Internet no tienen ningún sentido, ya que Internet, como todo el mundo sabe, no es una unidad indivisible, sino todo lo contrario, pequeñísimas unidades que se juntan para formar una mayor. Con esto quiero decir que la ampliación del ancho de banda de Internet se refiere a la ampliación que se deberá realizar en el canal de comunicaciones que cada usuario, cada proveedor, cada organización y cada empresa conectada a Internet tiene en la actualidad.

Sin embargo, esto que pudiera parecer un gran problema, en realidad no lo es tanto. Principalmente por dos motivos. El primero es que se trata de un problema de tiempo y, vista la velocidad a la que se mueve la informática, podríamos decir que de poco tiempo. El segundo es que, aunque el poco tiempo que estimamos sea mayor del previsto, ya existen codificadores y decodificadores que consiguen comprimir en gran medida los paquetes de información, consiguiendo así calidades en sonido e imagen cercanas a las aceptables. Esto nos posibilita la utilización de este recurso en la actualidad, incluso con un ancho de banda tan pequeño como el que proporciona un módem de 28.8 Kb/s.

¿Cómo funciona la videoconferencia?

Cuando hacemos referencia al término videoconferencia en realidad nos estamos refiriendo al intercambio de paquetes de datos multimedia entre dos o más usuarios de Internet. Esto hace que el término videoconferencia abarque la telefonía tradicional (sólo sonido), el IRC (sólo texto), la televisión (sólo imagen), etc. Y puesto que datos multimedia significan datos de múltiples tipos, no excluimos datos binarios (para intercambio de ficheros o aplicaciones). Es decir, que videoconferencia va un paso más allá de lo que inicialmente se pudiera pensar.

En primer lugar, para poder hacer una videoconferencia tenemos que buscar a alguien que la quiera hacer con nosotros. Para establecer videoconferencias en Internet existen dos mecanismos, ambos destinados a poner en contacto a dos o más personas. El primero de ellos consiste en que dos usuarios que se conocen establezcan una videoconferencia sin más que uno de ellos marque el número del otro. Este es un mecanismo poco utilizado, ya que normalmente los números que cada usuario tiene en Internet son dinámicos y cambian de una conexión a otra, haciendo muy difícil conocer a priori el número a marcar. El segundo mecanismo consiste en que todos los usuarios se reúnan en un lugar común y, una vez allí, cualquiera llame a cualquiera, pues se puede identificar cada usuario mediante su dirección IP, que siempre es exclusiva. Este es el mecanismo que se utiliza normalmente y el funcionamiento es muy parecido al de IRC. En muchos casos una vez conectados a un servidor (lugar de reunión) dentro de éste existen varios canales, cada uno de ellos especializado en un determinado tema. También, al igual que sucede en IRC, es posible que varios servidores se unan entre sí para formar una pequeña red dentro de Internet, aunque esto depende de cuál sea el software que se utilice.

Una vez que dos usuarios están conectados, el transcurso de la videoconferencia dependerá en gran medida de las posibilidades que el software ponga a nuestra disposición. Siempre teniendo en cuenta el carácter genérico del término videoconferencia.

Una forma un tanto peculiar de videoconferencia es la que se puede realizar con reflectores. Un reflector es un ordenador conectado permanentemente a Internet que hace las veces de servidor, aunque en este caso es un servidor de imagen y sonido. Nos podríamos preguntar para qué queremos un servidor de imagen y sonido, si lo que nos interesa es ponernos en contacto con otros usuarios y no con un ordenador. Evidentemente si sólo se desea establecer videoconferencias con otros usuarios, los reflectores serán de poca utilidad, pero para aquellos que quieran ir un poco más lejos, los reflectores son como pequeñas emisoras de televisión emitiendo constantemente información audiovisual. Uno de los reflectores más famosos es el de la NASA, que permanentemente está mostrando documentales sobre el espacio y las misiones de la agencia aerospacial americana.

¿Qué es necesario para realizar videoconferencias?

Tal y como ya hemos aludido, el término videoconferencia es muy amplio y, en función de las prestaciones que deseemos utilizar, necesitaremos más o menos equipo. Para obtener un aprovechamiento total de las prestaciones de la videoconferencia necesitamos un ordenador de cierta envergadura (recomendable un equipo superior a un Pentium 100 con 16 MB de RAM), una tarjeta de sonido (casi cualquier tipo y marca sirve, aunque más adelante veremos algunos matices) con micrófono y altavoces y una videocámara. El producto que se podría intuir más caro es la videocámara, pero sin embargo el coste no es tan excesivo como pudiéramos suponer. Dado el auge que ha tomado este recurso en Internet, ya existen múltiples modelos de cámaras destinadas a realizar videoconferencias a un precio más que asequible (incluso por menos de 30.000 pesetas).

Evidentemente esto es lo necesario para sacar todo el provecho a la videoconferencia. Sin embargo, si aún no tiene videocámara y no tiene pensado comprarla en breve, no se preocupe, pues también podrá hacer videoconferencia, aunque en este caso será unilateral. Si no posee videocámara no podrá enviar imágenes en movimiento (como es lógico), pero sí podrá recibir las de las personas que comuniquen con Ud. y posean videocámara.

Una vez que todo el equipamiento hardware está completo, el siguiente paso es tener una conexión a Internet y el software de videoconferencia. Más abajo, en este mismo artículo, enumeramos las características de los cuatro programas de videoconferencia más extendidos por Internet, aunque no son los únicos.

Ajustes previos

Antes de comenzar a utilizar cualquier programa de videoconferencia necesitamos realizar algunos ajustes previos. Lo primero es configurar toda la información de usuario. Es decir, deberá teclear su nombre, apellidos, país de residencia, etc. con el fin de que el resto de usuarios le puedan identificar. El siguiente paso es ajustar las condiciones de sonido. Aquí entra en juego un matiz importante. El modus operandus para trabajar con audio se puede dividir en dos categorías: FullDuplex y HalfDuplex. Si trabajamos en HalfDuplex sólo uno de los dos contertulios puede hablar a un tiempo. Así, uno de los dos estará esperando a que el otro termine para poder hablar. Pese a no ser un método cómodo hay que reconocerle que es un método civilizado, pues no permite nunca que los dos contertulios se pisen. Mediante FullDuplex no notaremos diferencias (salvando las distancias) entre hablar en Internet y hablar en un teléfono convencional, ya que la forma de intervenir será la misma. En cualquier momento cualquier participante puede hab

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