| Artículos | 01 ABR 2007

Videoconferencia h.323

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
Las posibilidades de las comunicaciones simultáneas de voz y vídeo en tiempo real, videoconferencia, abren interesantes expectativas que las empresas necesitan explotar para mejorar y desarrollar sus procesos. H.323 es el estándar que materializa estas posibilidades.

La posibilidad de incorporar voz y vídeo en los datos manejados en el ordenador siempre ha estado presente, desde los inicios de la informática. La incorporación de la red y el avance de las comunicaciones informáticas han hecho aumentar las expectativas en este campo e incrementar las necesidades de poder comunicar en vivo y en directo con imagen y sonido, más allá del intercambio de archivos, mensajes o conversaciones escritas. Sin embargo, las posibilidades de las comunicaciones en el ordenador con voz e imagen en directo chocan inmediatamente con la capacidad de los medios utilizados. El intercambio de información multimedia en tiempo real requiere de datos de formato complejo, que se consigue con un esfuerzo de proceso significativo y que se traduce en la red en un tráfico pesado, que exige una excelente infraestructura y amplio caudal para, primero, conseguir unos buenos resultados en la transmisión y, también, para no colapsar otros servicios disponibles. Cuando la conexión multimedia se produce dentro de la red propia, se puede organizar y adecuar la infraestructura para que la videoconferencia se produzca con buenas expectativas de calidad y rendimiento. Sin embargo, cuando se produce en otros medios que no se controlan directamente, y sobre los que no se puede intervenir, como ocurre con internet, las posibilidades de poder contar con este tipo de comunicaciones en óptimas condiciones son prácticamente nulas. Si a esto añadimos la posible necesidad de combinar distintos medios, como puede ser el ordenador y teléfono, el escenario para disponer de videoconferencia en unas condiciones aceptables se complica en exceso como para que resulte un servicio viable técnicamente y satisfactorio para los usuarios.
Para despejar este sombrío panorama y definir una respuesta generalista de la industria a esta necesidad, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) se ha preocupado de elaborar una serie de recomendaciones, especificaciones y normas que permitan las comunicaciones multimedia: las especificaciones H.32X. Este estándar se define inicialmente para utilizar conexiones de teléfono convencionales, el medio con el que se contaba inicialmente para soportar este servicio. Así, H.320 se define como el estándar para RDSI y H.324. para RTC. La popularización del ordenador dejó incompletas estas especificaciones y, por ello, a partir de 1996, este organismo ha estado trabajando en la ampliación de estas especificaciones para establecer un estándar que marque las directrices de las comunicaciones de voz y vídeo en redes de ordenador. Esta regulación es conocida como H.323. En realidad, son unas especificaciones que nacieron con la intención de marcar las pautas para las comunicaciones de Voz sobre IP (VoIP) y la telefonía IP, pero el desarrollo de la conectividad y el auge de la multimedia han obligado a incluir capacidad de vídeo, dando lugar a un estándar para la videoconferencia.

Arquitectura H.323
La videoconferencia H.323 se desarrolla según la definición de los distintos componentes que la posibilitan, tanto en lo que se refiere a los dispositivos de hardware que se utilizan, como a la lógica que rige su funcionamiento.
El primero de los componentes hardware no es otro que el terminal, el equipo final utilizado para participar en la videoconferencia. Es la interfaz utilizada por los usuarios y, según las especificaciones del estándar ITU, puede proporcionar comunicaciones bidireccionales en tiempo real de voz y datos, voz y vídeo o voz, vídeo y datos. Los extremos de la videoconferencia están formados por la combinación de los elementos necesarios para participar en ella, como es la adquisición de información, cámara y micrófono, así como la lógica que permita enviar y recibir estos datos según estas especificaciones, como es señalización, codecs de audio y vídeo, manipulación de canales de datos y otros.
Aunque la videoconferencia se considera una tecnología orientada al usuario de escritorio, ocurre que los ordenadores de usuario no proporcionan el mejor marco para la compresión y descompresión de vídeo y audio (más cuando se quiere hacer a pantalla completa) y con buena transición de imágenes en movimiento, una realidad que se ve más limitada cuando el ordenador no se dedica en exclusiva a esta aplicación. Es por ello que los fabricantes de este tipo de soluciones suelen optar por ofrecer equipos especializados que no se basan en ordenador, normalmente un aparato independiente que integra cámara y micrófono, junto con la capacidad para conectarse a la red informática y a una pantalla con resolución según el espacio físico que se tenga que cubrir en la videoconferencia. Esta alternativa supone un mayor coste económico, pero entrega mejor calidad y rendimiento a otras opciones disponibles para PC, basadas en periféricos que se conectan al ordenador, como cámaras de vídeo USB, y que le proporcionan una capacidad extra de proceso de audio y vídeo para mejorar las prestaciones de este servicio. Las soluciones software, que las hay, y de sobra conocidas, basadas en la instalación de programas o codecs, conforman otra opción económica para implementar terminales de videoconferencia, pero los rendimientos dejan mucho que desear y para obtener unos resultados aceptables se debe plantear su utilización en ordenadores de usuario muy potentes.
Otro de los elementos que pueden encontrarse en el despliegue de la videoconferencia según ITU es la pasarela o gateway. Se recurre a este elemento básicamente para conectar redes de distinto tipo, normalmente redes IP y redes conmutadas o telefónicas. Es un elemento opcional dentro de la implementación del servicio. Además de la traducción entre formatos de transmisión propios de cada red y de conjugar sus procedimientos de comunicación específicos, también se encarga de la traslación de los codecs de audio y vídeo que se utilizan en cada medio. Este elemento en la práctica es el encargado de lograr la normalización de los distintos medios que se pueden utilizar en videoconferencia y que hace transparente el medio a los distintos terminales utilizados. Además de la normalización de conexiones, el gateway puede ocuparse de otras funciones que son incorporadas libremente por el fabricante, como pueden ser las posibilidades de conversión, el número de conexiones de terminal aceptadas, funciones de soporte multipunto y otras. Aunque hay diseños de todo tipo, lo habitual es que las funciones de pasarela se implementen combinadas con capacidades de otros dispositivos de la videoconferencia y no se presenten como un componente independiente.
El gatekeeper es otro elemento del armazón H.323 opcional para montar este tipo de videoconferencia y, sin embargo, es el elemento más importante. Funciona a modo de conmutador virtual al que se conectan el resto de componentes, conformando unidades de gestión denominadas zonas H.323. El gatekeeper es el punto central de todas las llamadas que se producen en una zona H.323, encargándose de su control y de proporcionar servicios a los componentes en él registrados.
El gatekeeper puede ser implementado a través de un dispositivo independiente especializado, pero lo habi

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información