| Artículos | 01 DIC 2001

Un viaje virtual a Las Vegas

Tags: Histórico
Juegos de azar online
Francisco J. Pulido.
El fuerte varapalo que está sufriendo gran parte de las empresas puntocom y las dudas acerca de la efectividad de la publicidad en Internet, están llevando a muchas compañías a buscar fuentes alternativas de ingresos. Es el caldo de cultivo perfecto para el desembarco en nuestro país de una peculiar forma de negocio: los juegos de azar online. Se trata un fenómeno que lleva produciéndose desde hace cuatro años en Estados Unidos y que llega a España en medio de una fuerte oleada mediática.

Se estima que el Net Gambling, o juegos de azar online que reproducen el funcionamiento de los clásicos casinos, apuestas con dinero incluidas, habrán generado unos beneficios de cerca de 400.000 millones de pesetas (24.061,69 e) en publicidad este año. Un pastel apetecible, si atendemos a los más de trescientos centros de juegos virtuales que existen en Internet, según las cifras que maneja AZAJER (Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación). Dichos centros abarcan desde las clásicas apuestas deportivas hasta los sospechosos casinos virtuales que estos días inundan la Red.
¿Cuáles son los elementos que explican el auge del Net Gambling? En primer lugar, desaparece para el jugador en potencia la presión social que supone desplazarse hasta un casino habitualmente con el riesgo de ser visto. Por otra parte, se pierden muchas de las inhibiciones que puede provocar apostar grandes cantidades cuando hay más personas en la sala contemplando lo que se gana o deja de ganar. Se trata de juegos, además, que tienen una interfaz cuidada, con colores llamativos, que en muchas ocasiones no difiere de la utilizada en algunos de los juegos preinstalados con el sistema operativo de Microsoft. Si El solitario o La carta blanca han conseguido que empleados norteamericanos hayan sido expulsados de sus trabajos, cabe preguntarse qué ocurrirá con estos sitios web que proporcionan acceso a la práctica totalidad de juegos de azar comunes en las casas de juego más importantes de Las Vegas. Black Jack, ruleta o las clásicas tragaperras están ahora al alcance de cualquiera. Ni siquiera hace falta la presencia física de un crupier, puesto que la mayoría de sitios incorporan la posibilidad de chatear en tiempo real con un representante del casino que atiende sus dudas. Otro de los elementos que sin duda están disparando los beneficios de los casinos en red es el bombardeo de eslóganes al que son sometidos los internautas. Decenas de ventanas pop-up asaltan sin piedad al usuario con propuestas como “¿Quiere ganar un millón de dólares a un golpe de clic?”
No existen en España, sin embargo, cifras que llamen a la alarma. Y a ello contribuyen dos poderosas razones. En primer lugar, el miedo al pago con tarjeta de crédito por Internet sigue estando latente en muchos de los usuarios de nuestro país. Teniendo en cuenta que un alto porcentaje de cibercasinos están ubicados en “territorios fantasmas”, los temores se disparan. Por otro lado, se trata de juegos con los que no está familiarizada la cultura española. El Black Jack no es precisamente el juego preferido en España para arriesgarse a perder el dinero.

Hagan juego
¿Qué se puede encontrar aquel usuario que decide apostar en un casino virtual? La mayoría de estos sitios tiene unas características comunes bien definidas. El primer paso es la descarga de los juegos del casino al disco duro, en su mayoría reproducciones bastante exactas de los juegos más representativos y adictivos. Son archivos .exe de escasa extensión, que se incorporan como icono de acceso directo al escritorio del usuario. Una vez seleccionado el idioma en el que se desea jugar, se procede al registro como jugador, mediante un alias y contraseña que, en teoría, garantizan la privacidad.
Como en el caso de las páginas de fuerte contenido sexual, se permite a los usuarios el acceso gratuito dentro de unos límites, mientras ven desfilar en su monitor un buen número de pantallas emergentes que les hablan de los extraordinarios premios que podrían conseguir si se animasen a adquirir fichas o incitasen a sus amigos a jugar con dinero real. Se intenta apelar a la curiosidad del jugador, que una vez se haya decidido a apostar, probablemente repetirá la experiencia. Por ello no es infrecuente que se bonifique a los indecisos con cantidades de 30 dólares (5.623 PTA) en el momento de la primera compra de fichas.
Los jugadores que se animen a apostar se encuentran con un método de pago que en esencia no difiere de una clásica compra online, mediante una tarjeta de crédito. En este pantanoso terreno, los cibercasinos garantizan una seguridad a prueba de bombas mediante sistemas de certificación como e-cash, y garantizan asistencia técnica en el caso de que la tarjeta esté siendo mal utilizada. Sin embargo, PC World solicitó dicha información sobre la fiabilidad de los métodos de pago al menos a dos de estos casinos sin que hasta el momento se haya recibido respuesta alguna. La mayoría de los casinos aceptan transferencias de banco a banco, o a través de entidades como Western Union o Money Order.
La práctica totalidad de estos casinos declina aceptar responsabilidades en el caso de que el usuario esté jugando desde una jurisdicción en la que esté prohibido apostar a los juegos de azar. Existe, no obstante, un tope establecido en cuanto al límite de dinero apostado, que suele rondar los 900 dólares por día y por tarjeta (unas 18.000 pesetas). En la mayoría de los casos las ganancias son cargadas a la tarjeta de crédito. Éstas se suelen acumular en un expediente de transacciones que se supone de actualización diaria. Desde allí, el usuario puede cobrar cuando lo desee, pudiendo dejar una cantidad almacenada para la próxima vez. Entidades como Visa o Master Card no permiten créditos que superen las ventas anteriores, por lo que se procede al pago por medio de un cheque. En el caso del cobro mediante la tarjeta, se asegura que el crédito será cargado en un plazo de 24 horas. No existe, por otra parte, método alguno de saber si los juegos están trucados o se basan en métodos estadísticos fiables. Este aspecto se despacha con frases del calibre: “las probabilidades de ganar son las mismas que en las de los más populares casinos de Las Vegas”.
Uno de los problemas más frecuentes, aparte de la indefensión frente al fraude, es la posibilidad de que al jugar se pierda la conexión, con el riesgo de que el jugador online pierda las cantidades que iba ganando, puesto que el ajuste se realiza al final de la jornada, y no mientras se está jugando. En estos casos, las compañías suelen escudarse en que el problema debe solucionarse a través de la compañía proveedora de los servicios de Internet, que viene a ser lo mismo que nada, puesto que se parte del supuesto de que el servicio ofrecido por el casino “está fuera de toda duda”. En el caso de que el problema persista se insta a contactar con los representantes de la entidad.

Casinos y ludopatía
Cuando se habla de casinos online que mueven considerables cantidades de dinero, una de las preguntas más recurrentes sobre el tema es si estos sitios multiplicarán las cifras de sujetos con problemas de ludopatía. Según la opinión de Juan Alberto Estallo, que ha debatido en numerosas ocasiones sobre la pertinencia del concepto de adicción a Internet desde el Departamento de Psicología del Institut Psiquiatric, a falt

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