| Artículos | 01 FEB 2000

Un estándar para los estándares

Tags: Histórico
Francisco Charte.
Los estándares, ya sean acordados y basados en especificaciones públicas o de facto, suelen ser positivos para el usuario final aunque, en ocasiones, también es cierto que pueden ser contraproducentes. Sin la existencia de estándares, no podríamos enchufar nuestro equipo de música a la red, cambiar un neumático al coche o conectar el monitor a nuestro ordenador. Este tipo de estándares son necesarios, puesto que no podemos tener en nuestro hogar una base de enchufe para el tipo de conector que cada fabricante desee utilizar, sería algo bastante absurdo.
Cuando entramos en el campo de lo intangible, de aquello que no es físico, los estándares son mucho más difíciles de definir y establecer. ¿Cuántos formatos gráficos existen? ¿Cuántas versiones de COBOL o C hemos podido usar a lo largo de los años? En ocasiones, las diferencias tienen razón y son lógicas, como ocurre con los formatos de archivos gráficos, puesto que unos están optimizados para transportarse por redes, otros para aportar mayor calidad, etc. En el caso de los lenguajes, sin embargo, la explicación es algo más difícil, ya que si COBOL es un lenguaje para el desarrollo de aplicaciones de negocio, por definición, y que cuenta con un comité de estandarización, ¿por qué existen versiones incompatibles del lenguaje?
Aquí es donde entran, como en política, los intereses de las partes afectadas, principalmente los fabricantes de compiladores, herramientas de desarrollo y otros tipos de aplicaciones. Esos intereses, conocidos o no por los usuarios finales, son los que nos impiden usar un mismo código HTML optimizado para cualquier cliente web, dado que existen diferencias entre ellos a pesar de que, como sabe, existe un solo estándar HTML. Lo mismo ocurre en otros campos, como los lenguajes de programación C o C++, salidos de comités de estandarización y que, sin embargo, no son fácilmente transportables de unos compiladores a otros.
Esos intereses afectan en las últimas semanas a lo que se creía iban a ser estándares de estándares, como Java y XML. Intereses cruzados de actores como IBM, Sun, la ECMA o Microsoft pueden dar al traste con la prometida portabilidad del lenguaje Java, así como con la lingua franca para el intercambio de datos que podría ser XML. A IBM, uno de los mayores contribuyentes a tecnologías asociadas a Java, no le ha gustado que Sun abandone el proceso de estandarización iniciado con la ECMA, lo cual se traduce en una falta de apoyo por parte de IBM a la plataforma Java 2 Enterprise Edition de Sun. Otros grandes del sector, como HP, Apple, Novell o BEA, tampoco apoyan esta plataforma. También XML parece ser que sufrirá la aportación de características distintivas de los fabricantes, saliéndose del estándar establecido actualmente.
Ante estos sucesos, cabe preguntarse si no sería mejor que las grandes empresas, cuyas decisiones nos afectan directa o indirectamente, propusiesen crear un estándar para crear estándares, un acuerdo que permitiese crearlos dejando de lado los intereses particulares que, por otra parte, son totalmente legítimos y lógicos desde un punto de vista empresarial. Los usuarios seguro lo agradeceríamos.

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