| Artículos | 01 JUN 2003

Todos contra el correo basura

Tags: Histórico
El spam rebosa la paciencia de usuarios, empresas y autoridades
Alfonso H. Marín.
¿Quién no ha recibido alguna vez en su correo una invitación para pasar un fin de semana en Orlando? ¿O una oferta para agrandar ciertas partes de su cuerpo, disponer de dinero inmediato, adelgazar milagrosamente o hacerse millonario trabajando desde su casa?

Es el spam, un fenómeno que está causando importantes quebraderos de cabeza en Estados Unidos y Europa, entre proveedores de servicio, autoridades, asociaciones de consumidores, y sobre todo, entre los usuarios. Se calcula que dos tercios de los mensajes de correo que recibimos son correo basura; cada día circulan 50 millones de mensajes spam por Internet (alrededor de un 30% del total, según la empresa de investigaciones MessageLabs), y el 90% de los internautas reciben este tipo de correo, en forma de cadenas de mensajes y publicidad indiscriminada. El crecimiento rampante del spam en Internet es evidente, entre un 30 y un 40 por ciento más en lo que llevamos de año. Pero ya se están tomando medidas legales. En Estados Unidos las autoridades ya se han concienciado del problema, pero sólo 27 estados disponen de leyes federales contra el spam, que contemplan penas de prisión y elevadas multas. Mientras no exista un marco legal en Estados Unidos, la lucha contra el spam no tendrá un respaldo jurídico exportable a otros países.
En España, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (LSSICE) define el spam como aquellas comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónico, que previamente no hayan sido solicitadas por el destinatario. La Ley obliga a cumplir una serie de requisitos a todas las comunicaciones comerciales para evitar que se consideren spam, como son:
-Los mensajes deben identificarse claramente como comunicación comercial.
-Deben indicar la persona física o jurídica (el anunciante).
-Incluirán al principio del mensaje la palabra “publicidad”.
-Debe recabarse el consentimiento del destinatario para el envío de estos mensajes.
-Se debe facilitar medios gratuitos para darse de baja en la lista de destinatarios de esos mensajes.
Pero desgraciadamente, aunque la legislación española es de las más restrictivas en este tema respecto a Europa (con multas de entre 30.000 y 150.000 euros para los spammers) la mayoría de los mensajes basura que se reciben no cumplen con estas premisas.
En Estados Unidos, la gota que ha colmado el vaso ha sido el caso de Alan Ralsky, uno de los spammers más activos de Internet y defensor a ultranza de esta práctica, que se jactó públicamente de sus lucrativos negocios basados en el correo basura. A raíz de una entrevista en Slashdot.com, cientos de internautas se movilizaron espontáneamente y bombardearon con correo publicitario físico el domicilio de Ralsky.
Después han sido los propios ISP (Yahoo, AOL y MSN) los que se han unido para intentar reducir el correo basura, identificando encabezamientos de los mensajes que sean sospechos, detectando un abultado número de mensajes que se hagan desde un servidor, etc. No es fácil, ya que existen numerosos métodos para evitar identificarse o dejar huellas a la hora de practicar el spamming: proxys ocultos, direcciones fantasma, y sobre todo, los pocos requisitos que se necesitan para dar de alta una cuenta de correo web. En países como Japón, con un índice de spam diez veces menor al de Estados Unidos, existe una estricta política de identificación para todos aquellos que abren una cuenta de correo.
La Comisión Federal de Comercio estadounidense ha puesto cartas sobre el asunto y ha abierto una comisión de trabajo para mejorar la tecnología anti-spam y lograr un marco legal adecuado para un fenómeno que supone según este organismo entre el 40 y el 75 por ciento de todo el correo electrónico mundial. Para la Asociación Española de Comercio Electrónico, "es absurdo intentar prevenir el spam con la ley, ya que normalmente el spam viene de fuera de nuestro país, y la ley afecta a los operadores", afirma Fernando Pardo, presidente de la AECE.
El problema del spam es un fenómeno mundial, a pesar de que un estudio francés afirme que el 84% de su correo basura está en inglés, y que el spam (en sí mismo un vocablo anglosajón) se haya convertido en una de las exportaciones más indeseadas de Estados Unidos. Sólo el 12% del spam que llega a los internautas españoles es autóctono, mientras que el 75% proviene de fuera de la Unión Europea, sobre todo Estados Unidos, Argentina y China. En realidad, la práctica del spam en España es muy reducida debido a las graves consecuencias penales que puede traer consigo.
Además, es un problema caro. Los proveedores de servicio se gastan millones de euros en combatir el spam, a base de programadores que desarrollan filtros, equipos técnicos 24 horas alerta, consumo de línea y de espacio en los servidores, etc. Todo eso, según los principales proveedores que operan en España, supone un gasto que se refleja en las tarifas al usuario.
Según la comisión anti-spam de la FTC (Federal Trade Commission), muchos spammers son quinceañeros que ganan dinero vendiendo los datos personales de los internautas a empresas de bases de datos, publicidad, y grupos organizados que utilizan las direcciones de correo electrónico para enviar publicidad indiscriminada; la misma que llega a los buzones sin nuestro consentimiento. En el fondo, Internet no deja de ser un reflejo del mundo exterior.


Normas para evitar el spam
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- Evitar publicar las direcciones personales de correo en foros o en páginas donde sean accesibles fácilmente por otros usuarios. Los internautas y los proveedores de contenidos tienen la responsabilidad de proteger las identidades de los usuarios, según la Asociación de Usuarios de Internet.
- Dificultar el envío de spam propiamente dicho, una tarea de la que deben hacerse cargo los ISP, controlando sus filtros y políticas anti-spam para evitar que sean mal utilizados por sus clientes.
- Una vez que el spam llega al correo del usuario, hay que intentar localizar su procedencia, enviar una comunicación al responsable del primer servidor desde dónde salió ese correo basura, luego filtrarlo de una forma segura para separarlo del correo útil y finalmente denunciar al emisor de spam en organismos que pueden investigar o perseguir a los spammers: Agencia de Protección de Datos (www.agenciaproteccióndatos.org), Ministerio de Ciencia y Tecnología (www.mcyt.es). El proceso de filtrado se puede realizar en el ordenador del usuario con programas y herramientas de filtro o a nivel del servidor del proveedor de servicios.
- Utilizar varias direcciones de correo. Una para recibir el correo personal, que se facilitará sólo a un grupo reducido de personas, y otra dirección para recibir correos públicos que se pueda facilitar en páginas y foros.
- No reenviar mensajes de e-mail donde aparezcan direcciones de los recipientes anteriores. Las cadenas de mensajes se sirven de estas direcciones para enviar spam indiscriminado a cuantos destinatarios aparecen en estos mensajes.

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