| Artículos | 01 ENE 2009

To Be Green or Not To Be?

Tags: Histórico
Jordi García.
El término Green IT está de moda. La informática verde, la tecnología respetuosa con el medio ambiente son expresiones ya habituales entre los profesionales del sector.

No se trata de algo nuevo, son ideas de las que se lleva años hablando pero que ahora son más cercanas a la realidad. Gracias a los avances en tecnología como la aparición de los procesadores, las memorias y los sistemas de almacenamiento de bajo consumo, el concepto de Green IT comienza a tomar forma. Pero el gran cambio no es consecuencia de la existencia de la tecnología correcta sino de cómo usamos esta tecnología.

Reduciendo el centro de datos
De acuerdo con los expertos, la consolidación y la virtualización de los servidores es el primer paso para ganar la “carrera verde”. Los centros de datos (CPD), con grandes cantidades de espacio en servidor infrautilizado, se encuentran en enormes edificios que requieren mucha energía para su funcionamiento. En los últimos años estamos asistiendo a una sustitución de los servidores tradicionales por versiones que ofrecen más nodos en menos espacio. Con componentes energéticamente eficientes, pueden ser dispuestos en CPD en los que se ha tenido en cuenta la refrigeración y la seguridad. La última generación de tecnología de almacenamiento de datos también ha permitido la llegada de dispositivos de almacenamiento más pequeños, rápidos y eficientes.

Un nuevo concepto de oficina
La preocupación por la reducción del consumo energético va más allá del servidor. Considerando el gran número de sistemas de escritorio y de portátiles, es básico que también en este área tratemos de controlar el gasto. Los constantes desarrollos de compañías como Intel y AMD en tecnologías de procesador han reducido significativamente el consumo energético y el calor generado por los sistemas. Combinado con una memoria a bajo voltaje, un disco duro más eficiente y un sistema de ventilación interna controlado, se reduce enormemente el calor y el consumo del ordenador de sobremesa.
En los últimos años se ha incrementado el número de empleados que realizan su trabajo desde su propia casa y se han creado nuevas oficinas centrales para reducir los costes operativos. Algunas compañías están utilizando estas estrategias para reducir su impacto ambiental, rebajando drásticamente los kilómetros que sus empleados tienen que realizar para llegar a su puesto de trabajo. Muchas compañías alquilan pequeñas oficinas satélite en áreas estratégicas para poder reducir el tamaño de sus oficinas centrales. Esto supone un ahorro de costes a la vez que un significativo incremento en el rendimiento y nivel de satisfacción de los trabajadores.
El coste que supone equipar de tecnología una casa o una oficina satélite para hacer posible el teletrabajo es mínimo, especialmente si lo comparamos con el coste de alquiler y mantenimiento de una gran oficina.

Actualizar, no desechar
Hay un gran interés en adquirir la última tecnología de aquellos fabricantes que catalogan sus productos como “ecológicos”. Pero, ¿qué hace que un PC sea ecológico? Podríamos decir que la base es que use menos energía, genere menos calor y utilice materiales reciclados y ecológicos.
Sin embargo, para muchos, por encima de si el PC está o no considerado “producto ecológico”, está la cuestión de si es aceptable, desde el punto de vista medioambiental, la sustitución continuada de unos sistemas por otros. Todos estamos de acuerdo en que cuando un sistema está obsoleto debe ser reemplazado, aunque se debería hacer un esfuerzo para que estos fueran reciclados, reutilizados en países en vías de desarrollo o aprovechados por entidades educativas con escasos recursos.
Lamentablemente, la mayoría de los sistemas desfasados acaban acumulando polvo en la oficina. Y esto se agrava si tenemos en cuenta que en muchas ocasiones los sistemas se reemplazan prematuramente. No se utilizan hasta el límite de sus posibilidades, sino que se sustituyen tan pronto como sus especificaciones técnicas están por debajo de la media del mercado. Tanto los PC de sobremesa como los portátiles son relativamente baratos, en comparación con hace diez años, por lo que muchas compañías los reemplazan sistemáticamente.
Aunque la tecnología avanza a pasos agigantados, un buen número de los avances no son necesarios a nivel de sobremesa. Lo que necesitan esas máquinas es más memoria, una limpieza del sistema de vez en cuando y posiblemente accesorios nuevos como un teclado o ratón. Entonces, ¿por qué muchas compañías reemplazan equipos que son todavía útiles en lugar de actualizar la memoria? No parece lógico que optemos por la sustitución cuando los módulos de memoria han reducido considerablemente su coste mientras que los de los procesadores se mantienen estables. Además, si comparamos la actualización de una memoria con la adquisición de un nuevo sistema el precio es cinco veces menor.
Sin embargo, prefieren adquirir nuevos ordenadores de escritorio y portátiles de bajo coste y sustituirlos en vez de mejorar la memoria de equipos con más altas especificaciones. Los argumentos que se escuchan sobre esta decisión son muy variados, desde que es más sencilla la instalación de un equipo nuevo a que es más barato las actualizaciones del sistema operativo.
Pero igualmente esas máquinas necesitarán más memoria y los niveles de tecnología serán menores de los esperados. El coste de los módulos de memoria de alta calidad y testados para sistemas específicos permite a las compañías mejorar significativamente su rendimiento y eficiencia. Además se requiere poco tiempo y recursos técnicos para una actualización en comparación con la instalación y configuración de nuevos sistemas.

Una correcta elección de la memoria ayuda a aminorar costes
Hasta hace poco, el elevado coste de los módulos de memoria de alta capacidad obligaba a un gran número de empresas a utilizar los modelos más pequeños para sus servidores. Esto tenía un impacto medioambiental cuando se realizaban las actualizaciones, ya que los módulos existentes tenían que ser reemplazados para hacer sitio a los módulos de mayor capacidad.
Con el precio actual de los módulos de memoria, las organizaciones pueden comprar módulos más grandes evitando los gastos de actualización, logrando más escalibilidad y reduciendo los costes energéticos del centro de datos. Diversos estudios muestran que es posible ahorrar hasta un 15 por ciento de energía implementando módulos de memoria de 4 GB en vez de módulos de 2 GB. Teniendo en cuenta el número total de servidores y módulos de memoria que requiere un centro de datos, el ahorro supondrá un impacto significativo tanto a nivel financiero como medioambiental.
En resumen, abogamos por un consumo más responsable de los equipos de TI. La próxima vez que tengamos que plantearnos la renovación de nuestros sistemas, pensemos en su actualización y mejora. Nuestras finanzas y el medioambiente nos lo agradecerán.


Jordi García, director de desarrollo de Kingston Iberia

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